jueves, 20 de diciembre de 2012

MIENTRAS OS RECUERDE...


He tenido siempre, desde que murieron mis padres, una cosa en la cabeza. Mientras te recuerde alguien que está vivo, sigues vivo y nunca morirás. No sé si lo he escuchado en algún sitio o lo he leído en algún libro pero tengo en mi interior esa convicción.  Creo que, entre otras cosas, por esto cada día me acuerdo de ellos y, además, tengo sueños constantes donde aparecen sus figuras, a veces de forma enigmática , otras queriendo decirme algo, cosas que a veces creo entender y en otros momentos, sucesos que escapan a mi interpretación, porque aunque no creo que los sueños nos revelan el futuro , si creo que tienen algo que ver con lo que nos está pasando en el momento y por eso se pueden  explicar de una forma coherente, aunque haya veces que parezcan no tener ningún significado.
Pienso que cuando mueres todo acaba, que ya no hay nada más detrás de la muerte y que  no existe una vida del mas allá ni otra forma de existencia. Por eso me gusta creer en lo que he dicho antes, en lo de recordar a los seres queridos personas que aun siguen vivas. Mi padre o mi madre no hicieron nada que quedara grabado en los anales de la historia como si lo han hecho otras personajes que han pasado a la posteridad. Ellos vivirán mientras yo los recuerde y tengo presente que esto será mientras viva. Ahora no tengo hijos ni ninguna carga familiar, quizás por eso pienso así.
Duermo tranquilo. No me asusto de tenerlos siempre en la memoria y tampoco me da ninguna extraña sensación cuando despierto por el hecho de haber soñado con ellos. Es más, cuando pasa algún tiempo y ellos no aparecen en mis sueños, me siento solo. Desde que murieron mis padres la relación con mis hermanas es cada vez menor. Ni siquiera nos llamamos una vez al mes ni nada por el estilo. Cuando a alguno de nosotros le entra remordimientos entonces nos acordamos de los hermanos y nos llamamos. Para eso pueden pasar meses. Como siete u ocho. Entonces el hecho de que yo sueñe con mis padres me hace sentir aquella época en que éramos una familia. Soy gilipollas  por pensar esto, pero es lo único que me queda.
No creo en el más allá, ni en ninguna otra forma de vida por eso me parece tan importante la huella que haya dejado una persona sobre otra y como actúa esta sobre ella. Nos morimos y se acabo todo. No soy católico, ni budista, ni me convence la doctrina de ninguna religión. Creo que debe de haber algo que haya creado todo esto, llamémosle Dios, pero no creo que tengamos que redimirnos de nuestros pecados por que no es esa la idea que me trasmite la Naturaleza y mi capacidad de observación. Creo en la ética y en la moral, en los Principios, y en todo lo que sea la conservación de la vida. Creo en los derechos y  además creo que los modelos de gobierno menos malo  es la democracia, pero no creo en un  dios como han intentado venderme desde que era pequeño. Siempre dudé.
No quiero que este texto sea una declaración de mis convicciones y tampoco desarrollar un ensayo sobre la vida y la muerte. Todo esto lo he escrito porque quería decir una cosa. A pesar de que han pasado diez años y lo he pasado muy mal en la vida (he llegado a vivir en la calle) recuerdo el amor que me trasmitía mi madre y el cariño que empleaba mi padre al hablarme. He perdido a toda mi familia. Tan solo tengo contacto con una prima y una hermana de forma esporádica. Más con mi prima que con mi hermana y, la verdad, cuando la he necesitado la he tenido junto a mí, a pesar de tener ella su vida y su familia. Pero lo que no puedo olvidar ni perdonar, por mucho que lo intento removiendo mi conciencia e intentando comprender todo lo que sucedió para que yo acabara en la calle, es que mi familia me dejara solo y como consecuencia, vivir en la calle.
Hoy es 20 de diciembre y hace casi tres meses que no tomo alcohol ni drogas. Que mejor manera de celebrarlo que recordando a mis padres. He tenido mucha ayuda pero de nada ha servido hasta hace unos meses. No comprendía que yo era un alcohólico por mucho y de muchas formas que me lo explicaran. Pero hoy no es un día para mirar al pasado sino al futuro, e intentar conseguir el objetivo final. Tener una vida normalizada.

Pedro Sánchez 

EL POEMA DEL FIN DEL MUNDO

NUBE "V"

Detrás del espiral
se ve la nube "V"
detrás de la nube "V"
se ve el espiral.
Es la esfera de nuestra alma,
es la esfera universal.
Dentro de la esfera,
se escucha una voz.
Dimensión, via astral,
dimensión.
Uh, uh,uh,uh,uh
uh, uh,
Flota como el aire
explota como el viento,
como lagartija con el sol adentro.
Nube "V", nube "V".

Francisco Manuel Ortiz Guisado

ESTIMULA TU MENTE NAVIDEÑO

Ejercicios de estimulación cognitiva. ¿Quién se repite mas veces?


Solución ejercicios anteriores.
                                                   

lunes, 17 de diciembre de 2012

TABAQUISMO

El tabaquismo para mi se ha convertido en un verdadero problema. En las últimas semanas me he encontrado en una encrucijada: el tabaco o mi salud. Entre la espada y la pared.
 Empecé con la tontería de querer parecer mayor a la edad de 16 años. Eso te lo inculcaba la sociedad, el mundo que te rodeaba. Un grupo de tres amigos que nos reuníamos todos los fines de semana, decidimos un día comprarnos un paquete de cigarrillos para todos, y hacíamos como que fumábamos, pero no nos tragábamos el humo. Así estuvimos un año. Al principio fumábamos a escondidas, y yo me sentía mal por fumar sin que lo supieran mis padres. Cuando llegué a Sevilla, a la edad de 17 años, en los recreos del instituto, haciendo COU, me fumaba algún cigarrillo. Algunas amigas me veían fumar pero no tragarme el humo, pues era para mí y para los amigos de mi pueblo como un juego para parecer más adultos. Entonces muchos adultos fumaban. En mi familia y en la de mis amigos, los mayores no fumaban. Una de estas amigas, como digo en un recreo, me dijo que el humo había que tirárselo a pecho, cosa que hacían todos ellos, así que desde ese momento empecé a fumar en el sentido más exacto de la palabra, “tirándome” el tabaco a pecho.
Decidí fumar y le pedí permiso a mi padre, al que no le hizo mucha gracia, pero me dijo que bueno, creo que esperando que lo dejara pronto. En un año, mi primer año en Sevilla, como digo con 17 años, terminé por fumarme un paquete diario. En la casa que vivía, compartiendo piso con un compañero que estaba estudiando magisterio, ya me llamaban la atención por fumar. Su madre me decía siempre: ¡ no fumes tanto no ves como se están poniendo las paredes de amarillas!. Pasé a fumar en la ventana, pero seguí fumando, no podía dejarlo ya entonces. Fumé mientras estudiaba en la facultad, pues en aquel tiempo se podía fumar incluso dentro del aula, mientras el profesor impartía clase. Esto lo hacía yo pocas veces, pero lo hacía de vez en cuando. Con unos 24 años intenté dejar de fumar y estuve seis meses. Después de la época de estudios y del servicio militar llegó la hora de trabajar; fue la época en que se produjo la ruptura con la novia que tenía. Se acumularon muchas tensiones en mí. Comencé a dar clases particulares durante dos años al tiempo que preparaba lo que podía las oposiciones, antes de empezar a trabajar como interino. Estas circunstancias hicieron que empezara a incrementarse el número de cigarrillos que fumaba al día, ya trabajando para la Consejería de Educación. Primero dos paquetes, luego tres y en la peor época como fumador había días que me fumaba hasta cinco paquetes de cigarrillos.
El último año antes de caer enfermo (por sexta vez) y recibir la pensión, me sentí muy bien trabajando, y solo fumaba un paquete y algo más. Luego he ido aumentando hasta tres paquetes diarios, situación en la que me he encontrado hasta hace una semana. Un amigo que también fuma me animó a ir a la unidad de tabaquismo del hospital Virgen Macarena, a la que hemos acudido, y nos han puesto un tratamiento. Estoy siguiéndolo, y espero que me ayude. Por ahora, con la medicación, voy reduciendo bastante el numero de cigarrillos que me fumo al día. El día 16 ya solo me fumaba 19 cigarrillos al día. Ruego a Dios por mi salud para que me ayude, sino a dejarlo definitivamente, que es lo que quiero, al menos a reducir la cantidad de tabaco que fumo diariamente. Mi esperanza mas profunda es dejarlo definitivamente y que con ello mi salud mejore. Yo llevo una odisea en la que el año que viene se cumplen 30 años fumando, y me digo cada día que ya va siendo hora de que lo deje. Estoy a ver si lo consigo. Esta es mi experiencia con el tabaco. Si podéis no fumar, no fuméis.

Jesús

UN DÍA DE MI VIDA


Vengo de la sesión de relajación y estoy en la mejor disposición para escribir este artículo. Un día de mi vida, de la vida de cualquier persona, puede parecer poco tiempo, pero no es así. Si compartimentamos el día en horas, minutos y segundos el tiempo se hace más largo y se le puede sacar más fruto. Es una visión más del tiempo relativo de Henri Bergson, al que ya le dediqué un artículo hace tiempo. Un día es mucho tiempo porque las veinticuatro horas se pueden alargar hasta un infinito relativo y exprimir el jugo hasta lo máximo.
Compartimentado el tiempo podemos sentir que disponemos de mucho más para vivir y poder afirmar con Roberto Benigni y Nicoleta Braschi que la vida es bella y lo es porque el tiempo es un tesoro maravilloso para vivir. El tiempo es la vida misma, el tiempo es, como decía San Agustín, un estado del alma. No hay presente ni pasado ni futuro. Los tiempos son estados del alma y no hay que diferenciarlos en absoluto.
Hay que mirar siempre hacia el presente, que es el estado del alma más inmediato que existe. En realidad lo que vivimos es un eterno presente. Hay que olvidarse del verso de Jorge Manrique, aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor. No hay que permitir que el tiempo nos tienda una trampa y nos engañemos a nosotros mismos pensando que todo lo vivido es siempre mejor que lo que vivimos en el presente. Y no es así. El tiempo presente nos permite tener la sensación de que estamos más vivos que nunca y que tenemos la verdad más absoluta de todas: que somos seres para la gloria presente de nuestras existencias.
Y es importante también a la hora de plantear este artículo el hecho de que tenemos que ser protagonistas de nuestras vidas, no como los personajes que interpretan Juan Diego y Juan Diego Botto en la película de Víctor García León “Vete de mí”, donde interpretan a dos personas sumamente inmaduras que no son protagonistas en absoluto de sus vidas sino que se dejan llevar por las circunstancias, como si todo su tiempo perteneciese a otros cuando en realidad no es así.
Yo por la mañana rezo a Dios. Le rezo oraciones tradicionales y otras infantiles aún, pero que todavía conservan su fascinación y su validez. Le doy gracias a Dios por darme otro día más para vivir y le pido que sea un día fructífero, rico lo máximo posible. Si no he tenido pesadillas ni malos sueños le doy las gracias por haber sido tan generoso conmigo porque se lo pido por las noches antes de dormir. Espero que el día nuevo tenga más sentido que nunca, que sea rico en todas sus facetas y que yo pueda sentirme orgulloso del uso de ese tiempo del que hablaba al principio del artículo. Pido a Dios que no malgaste mi tiempo porque es como malgastar la vida misma.
Al principio del día es cuando estoy peor con la ansiedad y el trastorno obsesivo compulsivo, que están íntimamente relacionados. De hecho ese trastorno es una variante de las muchas que tiene la ansiedad. Repaso física y mentalmente todas las cosas de la casa y todas las cosas que tengo que hacer durante el día o que hice el día anterior. Es una experiencia que me ocasiona un sufrimiento enorme y que me hace sentir el ser más desgraciado del mundo. De hecho llego a pensar que nadie está peor que yo. Es un sufrimiento espiritual y físico que no me deja tranquilo. Dura dos horas o más. Después, a lo largo del día, también repaso de vez en cuando, pero menos, las mismas cosas. Esta obsesión no me deja vivir. Me siento dependiente de ella totalmente y no sé cómo superarla. A veces intuyo un atisbo de esperanza que me hace sentir feliz aunque tenga el trastorno, pero no dura mucho tiempo. Es una felicidad perecedera, pero que merece la pena ser experimentada porque toda felicidad pequeña es grande. Aquí también se puede decir que la vida es bella porque uno tiene la voluntad de ser capaz de superar las adversidades y salir adelante con la fuerza necesaria para no caer en socavones aún más grandes.
Por la tarde es cuando suelo escribir. Actualmente estoy corrigiendo por primera vez el borrador de mi siguiente libro, que hace ya el número once de mi humilde carrera literaria. Se titula Pasión o espontaneidad y se trata de un largo poema fragmentado en 90 partes que intentan explicar la relación que existe ente el amor, la pasión y la muerte. El amor como sentimiento supremo que todo lo puede. La pasión como motor del amor mismo. Y la muerte como la parte negativa que puede poner punto y final tanto al amor como a la pasión, independientemente del orden. El libro está dedicado a una antigua amiga que precisamente se llamaba así, Pasión, de apellido Vázquez. La conocí en la Feria de Sevilla una noche y fue siempre una relación espontánea que nunca pasó de una sencilla amistad. Cuando nuestros caminos se separaron para siempre se me ocurrió la idea de escribir este libro con la palabra pasión en su título para jugar con la realidad de la pasión y el nombre de Pasión. Llevo mucho tiempo trabajando este libro, prácticamente desde que publiqué el último, Poemas que quise escribir. Suelo publicar un libro al año, lo cual me parece una buena media, la misma que la de Pedro Almodóvar, al que le gusta hacer una película cada año, exactamente igual que Woody Allen, quien siempre tiene una película nueva en cartelera cada año, actualmente A  Roma con amor.
Tengo muchas esperanzas puestas en este libro. Nunca hago una sola corrección, sino varias, antes de pasarlo a limpio en mi vieja máquina de escribir. El primer borrador lo escribo a mano, así como las correcciones, hasta que lo paso a limpio y luego empieza la rueda de la publicación, que suele durar sobre cuatro meses. Cuando llega el libro y lo cojo en mis manos es como tener la sensación de portar un niño en los brazos, algo nuevo que llega a la vida y que me da más vida aún.
Yo durante el día intento sacar esperanza de donde no la hay, por mal que me encuentre. Esa esperanza a veces dura unos breves minutos solamente, pero cuando llega la siento de verdad y me considero una persona feliz, en contraposición a la persona desgraciada que me siento cuando soy víctima del trastorno obsesivo compulsivo. Yo soy feliz con las cosas más pequeñas. No necesito grandes cosas para sentirme feliz. Me basta lo diminuto, lo aparentemente intrascendente. Pero basta con fragmentar el tiempo como decía al principio del artículo y entonces sentir unos segundos de felicidad tiene una riqueza enorme que se multiplica hasta el infinito aunque sólo dure un pequeño tracto de tiempo.
Por la noche suelo ver la tele, preferentemente programas deportivos o películas. Me encanta el cine y eso me ayuda después a llenar mis artículos de referencias cinematográficas. El cine es una fuente de enseñanza muy grande. El cine es vida. Siempre hay que decir como la canción: más cine por favor. No tengo preferencia por un género en concreto. Si la película es buena el género me es indiferente. Los miércoles voy al cine a ver una película de estreno. Este miércoles voy a ver Sin tregua, una película policíaca. Me apetece acción. Recientemente vi El profesor y El ladrón de palabras, dos películas estupendas y muy clarificadoras. La segunda tiene mucho que ver con la Literatura porque es la vida de tres escritores que se interrelacionan.
Tengo relación a diario con mis hermanas por teléfono. Me intereso por su estado de salud porque ambas están enfermas, sobre todo la pequeña que padece esclerosis múltiple. Lo está pasando muy mal y suele llorar conmigo y así se consuela, aunque a mí me afecta bastante por mi sensibilidad y porque yo tampoco me encuentro bien y también necesito a alguien con quien desahogarme. Pero bueno, lo hago como una acción de caridad cristiana y Dios me lo tendrá en cuenta.
Suelo tener una relación quincenal con mi hijo ya que estoy divorciado. Solemos ir a almorzar y charlamos de todas nuestras cosas. Me llevo bien con mi hijo, sobre todo teniendo en cuenta que tiene 22 años y es una edad especialmente difícil por los cambios hormonales y otras cuestiones. Tiene novia y está en quinto de carrera de Administración y Dirección de Empresas y Derecho, dos carreras en una. Él trabaja mucho. Se lo he intentado inculcar desde pequeño, igual que el hábito de la lectura. Siempre tiene un  libro pendiente de lectura. Igual que yo siempre tengo pendiente un libro de escritura.
Al final del día suelo hacer una reflexión ya en la cama de todo lo que he vivido y me ha ocurrido. Es una reflexión rápida, de apenas veinte minutos, para ver qué he hecho mal y qué puedo mejorar al día siguiente. Vuelvo a dialogar con Dios, pero sin rezar, una conversación directa como en mi libro Grito. Ese diálogo me sirve para pedirle al final descanso, consuelo y sueño y me suelo quedar dormido pronto.
Éste es más o menos mi día. Lo considero bastante rico aunque soy muy exigente conmigo mismo y quiero siempre más, pero menos de todo lo malo como mi trastorno. Espero que este artículo nos acerque aún más en este diálogo abierto que tenemos desde hace ya dos años más o menos. Que nuestra relación continúe es lo que deseo. Y que nunca nos falte, como suelo decir, la esperanza.

José Cuadrado Morales

viernes, 14 de diciembre de 2012

LOS MALOS DIAS


A todas las mujeres nos desborda el hecho de ser madre pero más aún si tienes una enfermedad mental.
Esos malos días, por suerte los menos, en los que no te puedes levantar de la cama, lloras, gritas, te dan convulsiones, oyes voces, ves personas que nadie más ve. Eres incapaz de seguir con tu día a día y aún más de cuidar de tu hijo.
Gracias a dios tenemos a la familia que nos entienden y que siempre están a nuestro lado.
En mi caso en particular que no tengo pareja y vivo con mi madre y mi hermana son ellas mi punto de apoyo. Cuando he tenido algún ingreso le decían a mi hijo que me había ido a trabajar fuera, menos esta última vez que en agosto tuve mi último ingreso y le explicaron mi enfermedad a mi niño. Lo encajó bastante bien, ya había visto demasiadas caídas, demasiadas convulsiones.
Ahora ya no se enfada conmigo, todo lo contrario, se preocupa cuando me caigo, llama corriendo a mi madre si me ve convulsionar y le dice que me de la medicina, se acerca a mi cama y me pregunta si estoy mejor me besa y me dice cuánto me quiere. Y cuando me encuentro un pelín mejor me levanto y me siento en el salón para que no se preocupe tanto, quiero que me vea despierta aunque me sigan temblando las manos.
Se hace lo que sea para que tu hijo no se preocupe ni se sienta mal por culpa de un adulto.

 Inma.

LA CAMA ME COME


La cama me come cuando quiero levantarme y no puedo, me quedo sin fuerzas, es imposible y mira que me quiero levantar pero no puedo.
Si no fuera por mi madre que es la que me levanta, estaría todo el día dentro. Por la tarde después de comer quiero acostarme porque ya no puedo mas por mi enfermedad y se que me pongo peor, pero no lo puedo remediar, me voy a la cama. Ayer mismo  me puse a llorar  y me fui a la cama, se que tengo que cambiar el chip y salir mas porque lo que me da miedo es la calle ¡¡¡¡¡que tontería!!!!! con el sol tan bonito que hace .
Se que me tengo que aceptar,  sobre todo por mi hijo, que tengo que luchar mucho por él.  Muchas veces tengo muchas ganas de vivir y no meterme en una cama porque me estoy perdiendo la vida, pero otras, la cama me come. Ahora que son las navidades me voy a Madrid  donde viven mis hermanos y pienso pasármelo bien.
A si es que voy a dejar la cama y vivir más, pienso darme unos buenos paseos por el pueblo. Tengo que aceptar que la cama es para la noche y no para el día.

Isabel

jueves, 13 de diciembre de 2012

LOS VIEJOS ROCKEROS NUNCA MUEREN


El 25 de noviembre en Londres tuvo lugar el primero de una serie de conciertos con los que los Rolling Stones celebran el cincuenta aniversario de su creación. Según las propias palabras de Keith Richards la banda aún no está preparada para salir a la carretera de hecho, comenta que vé mas realista salir de gira en 2013.
 Rolling Stones es una banda británica originaria de Londres. Desde su gira por los Estados Unidos en 1969 se autodenominaron la banda de rock and roll más grande del mundo. La banda se fundó en abril de 1962.A mí me produce mucha admiración por sus componentes y por su música. Es una banda con mucha experiencia y tiene una discografía muy grande con muchos discos en estudio y conciertos por todo el mundo. La calidad de sus componentes ha sido siempre impresionante, con mucho publico en sus conciertos. Los Rolling Stones han tenido muchos componentes a lo largo de su época musical. Es increíble que en los tiempos que estamos todavía están ahí, al pié del cañón. Continúan dando mucha guerra en  los conciertos y en los discos que todavía siguen sacando, con mucho publico en todos lados. Siempre han tenido muchos géneros en su música: Rock, Rock and Roll, Blues, Hard Rock, R&B, y Rock Psicodélico. 
A mí personalmente los Rolling me gustan mucho, porque cantan muy bien y su sonido es fantástico y muy bueno. No decepcionan, se ganan a pulso su publico y sus discos. Es una banda veterana con muchos años de historia. La edad y el año de nacimiento de los miembros de los Rolling Stones es la siguiente, Mick Jagger (Michael Philip Jagger); 69 años(26 de julio de 1943), Keith Richards; 68 años (18 de diciembre de 1943), Charlie Watts-; 71 años ( 2 de junio de 1941), y Ron Word; 65 años (1 de junio de 1947). Mucha gente a su edad pasa los días jugando al dominó en el “hogar del pensionista” y ellos con casi setenta años otra vez en la carretera. Aquí se confirma el dicho de que "los viejos rockeros nunca mueren"

Genaro

ESTIMULA TU MENTE

Ejercicios de estimulación cognitiva. Busca diez diferencias entre esta imagen y su especular.




UN DÍA ESPECTACULAR


Hoy hace un día espectacular, me he levantado, he salido de casa y en la carretera había escarchada y se respiraba un ambiente fresco y natural. El invierno me gusta, es espectacular. Hoy si puedo iré a correr por la sierra y me divertiré oliendo el tomillo y la hierba  fresca del campo, esto me ayuda a evitar los pensamientos negativos y extraños como yo digo “los malos espíritus de mi cabeza” y desconectar abriendo un nuevo día de lucha contra la enfermedad. Soy una persona sana y me gusta mucho el deporte algunos me dirán “el loco del deporte” porque casi siempre estoy hablando de lo mismo, si pudiera y tuviera dinero me haría una piscina y una pista de atletismo para mi solo para llevarme todo el día entrenando. Me gustaría enseñar e instruir a niños sobre yoga y deporte,  para que supieran lo que es la vida sana y quitarlos de este mundo de injusticias.

Juanan