En otoño cambiamos de temporada y comenzamos de nuevo la preparación para la nueva cosecha. Hay
que preparar la tierra, pasar “la mulilla” (arado pequeño), hacer los surcos, preparar el riego por goteo y
plantar las distintas verduras.
Quizás sean las fases más intensas en lo que se refiere a esfuerzo y trabajo manual, pero también de las
más satisfactorias ya que se empieza un proyecto que en unos meses culminará con la recogida de
brócolis, acelgas, espinacas, coles, habas, lechugas, cebollas...
El trabajo en equipo, el contacto con la naturaleza, y ver cómo el esfuerzo tiene su recompensa hacen de
esta actividad una verdadera gozada.
P.D. Todas las personas que aparecen en las imágenes han dado su consentimiento expreso previamente.










.jpg)









.jpg)










