lunes, 31 de octubre de 2011

RELATO DEL DÍA DE HALLOWEEN

Te aconsejamos que acompañes la lectura del relato con esta música.






Together Again by Evanescence

AKELARRE


La única luz que había en la habitación la desprendían unas velas que Marisa había comprado en EL Gato Negro. Las llamas se reflejaban en un espejo de cuerpo entero que estaba junto al ropero. Ella estaba desnuda por completo. Sujetaba un pañuelo de seda rojo que le hacía falta para el conjuro. Tenía su larga melena negra recogida en una cola de caballo. Era joven y su cuerpo estaba terso, por lo que Andrés se deleitaba al mirarla.¡Como se contoneaba delante del espejo y como su cuerpo jugaba con las sombras y luces de la habitación!. Ella no conocía el conjuro en su totalidad. Andrés, sentado fuera del circulo que hacían las velas y desnudo como ella, no le había contado toda la verdad sobre lo que ella creía era un rito de iniciación. Se guardaba una última sorpresa para el final.
Andrés abrió el libro donde venían los pasos que tenía que seguir para hacer bien el hechizo. Comenzó a prepararlo todo. Cogió un recipiente de barro y sobre él empezó a volcar los ingredientes que le hacían falta para el conjuro. Marisa no sabía con que clase de mengujes estaba llenando el recipiente Andrés. Sólo veía, desde su ignorancia, que era hierbas y líquidos que no distinguíamos más que su color. No quiso preguntar para no ofender al maestro de ceremonia. Su desconocimiento podía insultarle. Lo que ella no sabía es que en el mejunje iba un potente alucinógeno.
Llego la hora del rito de iniciación. El potaje ya había macerado lo suficiente.
Andrés pinto una estrella de David en el suelo del tamaño de una persona y tendió en ella a Marisa. Le puso el pañuelo de seda rojo en los ojos y le pidió que se relajase. A continuación empezó a pronunciar palabras que Marisa no entendía. Primero creyó que eran en latín pero luego parecía que era una especie de árabe. Cuando terminó de recitar su cantinela le ofreció el licor de la cazuela y ella bebió todo lo que él le indicó. A los pocos minutos ella entró en trance.
En un principio, notó como si su alma se despegase de su cuerpo. Se vio tumbada en el suelo sobre la estrella de David y vio a Andrés arrodillado junto a su cuerpo. Vio la habitación desde arriba y noto como su cuerpo flotaba en el aire. Era una sensación agradable. Giró su cuerpo hacía la ventana y quiso salir a la calle. Levanto la hoja de cristal y paso sin ningún problema al exterior. Le entró un poco de vértigo, aunque tan solo era una cuarta planta nunca había sentido la sensación de tener el cuerpo completamente en el aire. Se dejo arrastrar por el viento que la llevó hasta el lago. Allí descendió despacio. Sintió como su cuerpo se tumbaba en la hierba que rodeaba al lago. En la habitación, Andrés, de forma simultánea, la estaba cubriendo con un ungüento por todo el cuerpo. Marisa notaba el frio de la hierba, que era en realidad el frio que desprendía la pomada. Noto como su cuerpo se metía en el agua, y es que el maestro de ceremonias la estaba rociando con una botella de ron. Entonces llego la desgracia. La ceremonia no era lo que parecía. Aquello no era un rito de iniciación, sino una ofrenda a los dioses de las tinieblas. Marisa notó como se ahogaba. No le llegaba la respiración a sus pulmones, su pulso se debilitaba y no tenia fuerzas para luchar contra el agua. Andrés la estaba degollando.
Dejó caer su sangre, aún caliente, en un cántaro. Realizó unas oraciones que venía en el libro que utilizó antes. Después, como si de un buen vino se tratase, bebió deleitando su paladar. La sangre lo excitaba. Parecía que despertaba en él sensaciones atávicas. Sus instintos más depredadores nacían en momentos como estos. Estaba dispuesto a salir en busca de otra victima. Pero esta vez no sería de la comunidad. Sería alguien desconocido. Alguien que no tuviese relación con la magia ni con la religión. Un neófito. A ser posible una chica. Joven, de carnes prietas, de pechos erguidos, de pelo negro y, si hay suerte, virgen.
Pero el problema inmediato era Marisa, o mejor dicho, el cuerpo de Marisa. Necesitaba trasportarlo hasta las afueras de la ciudad para quemarlo y después enterrarlo en un agujero.
Metió en cuerpo en una bolsa grande de viaje que no pudo cerrar bien. No cabía por completo, pero a esas horas de la noche no se tropezaría con nadie, así que Andrés no tenía miedo de ser visto. Puso la bolsa en el maletero de su Xara Picasso, y se encaminó rumbo al bosque. Llevaba con él una pala y un pico de obra para hacer el hoyo.
Llegó al bosque a los veinte minutos. Casi no se cruzó con más vehículos. Eran altas horas de la madrugada y aquella zona era un área residencial. Hizo el agujero y echó dentro el cuerpo de Marisa. Lo roció con gasolina y le prendió fuego. El bulto ardió de forma rápida. Lo tapó con la arena que había sacado del hoyo y se marchó en busca de su nueva presa.
La noche tendía su manto y salían a pasear astros y bestias. Al amparo de la luz de Selene, los crápulas se adueñan de calles y caminos. Era un día señalado en todos los aquelarres. Es el día de los difuntos. El primero de noviembre.

La pluma negra

viernes, 28 de octubre de 2011

¿RECUERDAS?

Cuando nos hacemos adultos nos sumergimos en un mundo lleno de prisas y preocupaciones. No tenemos tiempo para nada, ni para atender a los que nos quieren mas que a ellos mismos...


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TANQUES DESDE MI VENTANA

Me gustaría expresar mis impresiones acerca de lo que ocurrió en Argentina sobre los años 70. Mi padre es médico, por aquel entonces pertenecía a la llamada clase media, hijo de inmigrantes los cuales le habían proporcionado una educación. Mi madre era hija de una argentina hija de trabajadores inmigrantes italianos y de un argentino descendiente de argentinos de varias generaciones. Cuando ocurrió aquello yo contaba con 10 u 11 añitos y mi hermano con 8 o 9.Mi padre y mi madre estaban divorciados. Pasábamos la semana escolar con mi madre con lo cual vivíamos en un 7º piso y los fines de semana con mi padre. En verano pasábamos 15 días y un mes también con mi padre.
Mi padre hacía visitas a “villas miseria” ó barrios de chabolas que abundaban en Buenos Aires y sus alrededores, por aquel entonces, en grupos organizados por gentes de izquierda.
Mi madre trabajaba de auxiliar de enfermería en clínicas privadas. Un buen día nos asomamos al balcón y vimos desfilar soldados con metralletas en mano y tanques militares; entonces nos dimos cuenta de que ya no había vuelta atrás, los militares habían tomado el poder y las calles por la fuerza. Nosotros nos relacionábamos por aquel entonces con gente comprometida en actividades sociales y sindicales de ideales progresistas. Entonces fue cuando mis padres decidieron emigrar a España, mi padre tenía contactos; colegas médicos, que podían ofrecerle trabajo. Entonces sin dudarlo emigró a España. Después de algún tiempecito mi padre pagó los billetes de avión para que mi madre, mi hermano y yo pudiéramos viajar a España. El caso es que todos los amigos allegados a mi padre también viajaron a España. Aquí en España ya se había instaurado la democracia y no tuvimos problemas para acostumbrarnos ya que el idioma es el mismo, con algunas variaciones, pero el mismo idioma y la democracia ya se había consolidado.

Cecilia Menassa

miércoles, 26 de octubre de 2011

EL NIHILISMO PARADÓJICO

“Nihil novum sub sole”. Nada nuevo bajo el sol. Éste podría ser el lema de los nihilistas. Ellos niegan la existencia de todo, de toda evidencia, de toda prueba de vida, de todo fundamento filosófico, de toda vida más allá de ésta, de toda introspección que no suponga la negación del ser, de todo tratado sobre la vida y la muerte porque para ellos es una unidad en sí misma. No hay nada nuevo bajo el sol porque la vida no admite más aditamentos ni ninguna modificación más de su estructura primigenia que nace de la nada y es la nada en sí misma.
Pero si no hay nada nuevo bajo el sol, entonces el nihilismo tampoco tiene sentido en su propia raíz interna. Si niega toda evidencia de ser no puede existir en absoluto el nihilismo como fundamento filosófico porque dentro de la nada la nada misma no tiene cabida. Aquí nace la paradoja del nihilismo: bajo el sol que nos cubre nadie puede negar nada porque nadie existe ni nada existe tampoco. Existe el vacío total, un inmenso agujero negro que todo lo succiona, lo traga, lo digiere y vomita después para que no queden ni los restos de cualquier estructura filosófica con sentido.
El nihilista se niega a sí mismo y todo cuanto conlleva. No se puede negar la existencia de todo organismo viviente y aceptar como posible y verdadero el sistema filosófico nihilista como el absoluto bajo el cual se amparan sólo los que se consideran a sí mismos nihilistas vocacionales. O se acepta todo o no se acepta nada. Ésa es la terrible paradoja del nihilismo: no puede negarlo todo sin incluirse a sí mismo en la negación. La negación ha de ser absoluta si queremos que tenga sentido el nihilismo en sí mismo.
Cada día el mundo es un sucedáneo de vida, una existencia condenada al aburrimiento, al tedio, a la ruptura con la felicidad. El nihilismo niega la felicidad porque niega la esperanza en sí misma. Sin esperanza no se puede vivir porque es como vivir sin ver más allá de hoy, de este instante, de este momento en que respiro. No hay futuro. Sin futuro no hay presente posible porque no podemos soñar, no podemos recrearnos con el qué ocurrirá, el mañana, lo que está por vivir. El nihilismo implica, pues, la parálisis al matar toda esperanza de futuro. Por eso nunca habrá nada nuevo bajo el sol y el sol mismo no existe por lo que no puede haber nada nuevo bajo la inexistencia del astro rey.

El nihilismo mata la diferenciación entre el tiempo subjetivo y el tiempo objetivo. No existe reflexión posible sobre el paso del tiempo y las sensaciones subjetivas que el propio tiempo nos proporciona. El pasado, el presente y el futuro se unifican en la unidad de negatividad máxima y se acaba todo. La vida no puede existir sin tiempo posible para su desarrollo. Si no hay tiempo no hay ser posible. Si el ser no es posible no hay pensamiento que surja de él. Y si no existe pensamiento posible el nihilismo se queda en nada, en nada menos que nada porque no tiene sentido ni la nada que ellos, los nihilistas, propugnan.
No existe la evolución de la vida con el nihilismo. No hay nacimiento, crecimiento y muerte porque ya la negación del tiempo implica la negación de la existencia misma. Un filósofo nihilista no puede existir porque por su propia teoría no ha nacido, lo que sigue aumentando la paradoja del nihilismo. No nace lo que no existe, no existe lo que no ha nacido. Todo es muerte o ausencia de vida, todo es un trozo de hierro frío, inerte, sin emociones, sin sentimientos, sin cambios de humor, sin modificaciones ninguna del pensamiento. No puede pensar un cerebro que carece de existencia. No hay neuronas que fluyan y mueran después. No hay estructuras metafísicas que sean la base de una filosofía con sentido y ciertas dosis de solidez.

El nihilismo choca de frente con el existencialismo. Aunque también tienen puntos en común. No podemos olvidar la náusea sartriana, la vida convertida en un doloroso trayecto ambiguo y cargado de obstáculos. La vida como pesadez y pesadumbre, como asco ante el dolor y el sinsentido del ser. El hombre es un ser para la muerte, o el el hombre es un ser para la angustia como diría Kierkegard. La angustia ahoga la garganta y prohíbe la edificación de hábitos propios de la felicidad. El existencialismo también mata la esperanza, pero al menos permite la existencia del ser como patrimonio autónomo de sí mismo. Ésa es la diferencia básica entre el nihilismo y el existencialismo: el reconocimiento o no del propio ser.
El nihilismo choca también de frente con el humanismo, el sistema filosófico que pone al ser humano como centro del universo. Reconoce, pues, como el existencialismo la existencia del ser como parte reconocible de la vida. El ser humano tiene voluntad propia para el humanismo. Puede creer o no en un dios o en varios, cosa que no permite el nihilismo que niega la existencia de cualquier manifestación divina. El hombre frente a su propio yo, su realidad, sus circunstancias. No olvidemos la frase de Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”. El nihilismo niega las circunstancias, con lo que el ser humano no es más que un guiñapo sin posibilidad de pensamiento independiente posible. No puede creer, no ya en dios, sino en sus propias circunstancias y limitaciones. Las limitaciones son fundamentales para diferenciar a los distintos seres humanos porque cada uno tiene su voluntad y ésta es intransferible y pertenece a la idiosincrasia de cada ser.
Nihilismo, existencialismo y humanismo. Tres sistemas de pensamiento autónomos pero interrelacionados. La nada, el ser y el hombre, una combinación explosiva de incalculables proporciones. El nihilismo niega el ser. El existencialismo justifica el ser como la existencia misma. Y el humanismo cree en el ser humano. De los tres el paradójico es el nihilismo porque con él nada es posible. Niega incluso el existencialismo y el humanismo. Niega su propia razón de ser porque la nada no sirve para construir ningún edificio de pensamiento posible y que tenga la suficiente solidez como para generar esperanza.
La esperanza es imprescindible para vivir . Y el nihilismo niega esa esperanza. Así lo he tratado de explicar en este artículo con la mayor brevedad y simplicidad posibles para no hacerlo farragoso. Queda clara, pues, la paradoja nihilista que niega incluso la existencia de este artículo porque yo, como ser, no existo y entonces no he podido crear ningún artículo posible.

José Cuadrado Morales

HALLOWEEN

La celebración de Hallooween es cada vez mas popular, aquí va un pequeño homenaje a este tenebroso día.


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lunes, 24 de octubre de 2011

GATOS

Uno de los momentos mas felices de mi vida es cuando mi abuela estaba viva, yo vivía con ella, me quedaba a dormir en su casa. Lo mejor de todo era que en el patio había gatos, yo venia de una ciudad y no había tenido contacto con ellos y con ningún otro animal. Empecé a jugar con ellos, me encantaban, estuve mucho tiempo observándolos y aprendí muchas cosas sobre su comportamiento, más de lo que cualquiera puede imaginar, vi cosas buenas y también cosas malas. Los gatos me encantaban, yo les daba de comer, recuerdo que la leche condensada les encantaba, me lamían el dedo, he visto parir a una gata, he visto gatos pequeños huir de mí porque no estaban acostumbrados a las personas y cosas desagradables que no quiero contar. Con los gatos reí y lloré. ¿Habéis probado a poner un espejo delante de un gato? Cuando en la feria de mi pueblo tiraban cohetes los gatos salían corriendo y se escondían debajo de los muebles, se asustaban mucho, yo era muy chico e iba en busca de ellos para “decirles” que no pasaba nada. He tenido gatos muy inquietos y otros muy tranquilos, ¿habéis escuchado como maúllan los gatos de noche, cuando están en celo por el verano? parecen niños chicos llorando, muchas veces a mi padre lo despertaban de noche y mi padre desde la cama hacia el sonido de achuchar a un perro para que se callaran y se fueran. En los pueblos se escuchan mejor que en la ciudad ya que de noche no pasaba ningún coche, ahora en la carretera siempre están pasando coches de día, pero recuerdo que antes no pasaba ninguno y cuando pasaba uno todos estaban pendientes de él. Antes cuando llegaba una persona desconocida todos los vecinos lo miraban y si tenia mala pinta de noche se metían dentro de las casas, porque de noche en verano los vecinos sacaban las sillas a la calle y no se acostaban hasta las tres de la mañana, ahora el pueblo se ve en la calle mas gente desconocida, de otros países, que vecinos del pueblo. Bueno me estoy saliendo del tema, el chorizo a los gatos les encantaba, mi abuela decía que tener un gato era bueno para ahuyentar a los ratones y las ratas, creo que también se los comían. Mis gatos siempre estaban artos de comer y no se comían ninguno, si los he visto intentar coger gorriones en el árbol, un día entró una culebra y el gato estaba asustado le daba miedo, la bicha la mató el vecino, pasaba de una casa a otra por agujeros debajo de la pared que estaban construidos para la lluvia, esas culebras venían de los arbustos que había detrás de las casas. Cuando una vez parió la gata, mi abuela le dio los gatillos a gente que los quería, y por las noches la gata maullaba de una forma muy triste, la gata como tenia leche en las tetillas ví como un gato medio grande que no era de la gata chupaba las tetillas y se hartaba todos los días de beber su leche, la gata se dejaba. He visto en la tele que hay mujeres que tienen montones de gatos en un piso eso no me gusta es un poco asqueroso porque se hacen caca y tienen mal olor, no es bueno para las personas, yo vivía en un pueblo y mi abuela solo tenia dos o tres gatos, con el tiempo no quedó ninguno en el corral de mi abuela.


David García.

CURIOSIDADES

La palabra "cementerio" proviene del griego koimetirion que significa dormitorio.


En los conventos, durante la lectura de las Sagradas Escrituras al referirse a San José, decían siempre "Pater Putatibus" y por simplificar "P.P.". Así nació el llamar "Pepe" a los José.

Es imposible chuparse el codo.



Durante la guerra de secesión, cuando regresaban las tropas a sus cuarteles sin tener ninguna baja, ponían en una gran pizarra "0 Killed" (cero muertos).
De ahí proviene la expresión "O.K." para decir que todo está bien

Si multiplicas 111111111 x 111111111 te dará como resultado el número12345678987654321.

viernes, 21 de octubre de 2011

'PREMIO A LA MEJOR INICIATIVA CONTRA EL ESTIGMA DE LA ENFERMEDAD MENTAL EN ANDALUCÍA'

Ayer, 20 de octubre, se celebró una jornada contra el estigma de la enfermedad mental en Escuelas Pías (sede de EMASESA) titulada “ESTIGMA NO”. En ella, además de participar ponentes de diferentes instituciones, se entregaban las menciones especiales y el premio a las mejores iniciativas contra el estigma asociado a la enfermedad mental.
En las ponencias estuvieron personajes públicos tan importantes para la lucha contra el estigma como la Consejera de Salud, Mª Jesús Montero Cuadrado, el director del programa de Salud Mental del SAS, Rafael del Pino, el gerente de FAISEM, Manuel Alén, la presidenta de FEAFES- Andalucía, Concepción Cuevas y el Presidente de En Primera Persona, José Manuel Arévalo. También hay que mencionar a la directora de TIME TO CHANGE, Sue Baker que dio una conferencia en ingles titulada "buenas prácticas para desarrollar acciones contra el estigma y promover la inclusión social”.
Al final de la Jornada, tuvimos la suerte de recibir, por parte de Manuel Álen Fidalgo, Rafael del Pino Lopez y María Jesús Montero una Mención especial en el Premio a la mejor inciativa contra el estigma de la enfermedad mental de Andalucía.
El jurado destacó el carácter novedoso de nuestra iniciativa, basada en las nuevas tecnologías, el esfuerzo creativo, la constancia (ya llevamos mas de tres años de existencia), los contenidos y la posibilidad de interacción con otras personas.
El premio fué recogido por algunos de nuestros integrantes y Jesús leyó el siguiente parrafo en el nombre de todos:

"Muchas gracias por la mención especial a nuestro blog. Nuestra intención es que la sociedad nos mire como lo que somos, personas, que contamos y compartimos experiencias más allá de las etiquetas.
Un blog no tiene sentido si no hay personas que lo sigan , por eso os invitamos a todos a visitarnos y a que nos deis vuestra opinión sobre lo que escribimos"


Por otra parte nuestras mas efusivas felicitaciones a la Escuela de Enfermería Cruz Roja de Sevilla por su mención especial, y a SAPAME por el primer premio.

La jornada finalizó con la lectura, por parte de la Consejera de Salud, de la poesía "Me pregunto... tanto" de nuestro buen amigo "José Cuadrado Morales".















martes, 18 de octubre de 2011

POESIA CON MÚSICA

En esta nueva sección te invitamos a escuchar una canción mientras lees una poesía. El tema elegido es de Michael Nyman y la poesia, de José Cuadrado Morales.





Building A Wall by Matt Unsworth Music



ME PREGUNTO.... TANTO

Me pregunto si mis versos me oirán cuando les hablo,

si tendrán vida propia o son parte de mí,

si como reo subsisten del papel impersonal

o partirán algún día dejándome destrozado.


Me pregunto si es válido el esfuerzo de enterrar miles de horas en la métrica.

¿Cuántos besos se quedan sin dar, por ejemplo,

mientras escribo un poema?

¿Cuántas caricias hurto a mis manos

al sostener la tinta y o un rostro enamorado?

Me pregunto por qué escribir,

por qué dilapidar mi tiempo entre muros de cuartillas,

por qué si lainspiración es mazmorra fría,

por qué si la voluntad se torna agonía

y los versos se complacen multiplicando fracasos.


Me pregunto por qué sangran mis sueños cuando escribo,

por qué rompo mis uñas en la mesa del despacho,

por qué sólo veo la existencia a través de la ventana

y por qué escribir y publicar tanto.


Me pregunto, con deliberada ingenuidad de poeta,

por qué me apasiona la noche que a otros aterra;

cuando la luz encaja sus párpados

mis dedos se vuelven epilépticos

y extraen versos de la gloriosa nadade derrochar la vida

en la anónima vanidad de las letras.


Me pregunto por qué duele la literatura.


Me pregunto qué tendrá que todo lo compensa.



(José Cuadrado Morales de su libro "La literatura y yo")

lunes, 17 de octubre de 2011

GALGOS Y LIEBRES

“Tenía que ser condenao, to el que tira de escopeta , porque a una liebre se avasalla , con dos galgos acollaraos, y si se va, que se vaya, la libertad sa ganao”.

Un día frío de invierno, asistí con un amigo galguero a una cacería. Al romper el alba, cogimos carretera con dos galgos (Tormenta y Rosario). Cuando llegamos al coto, ya se notaba el nerviosismo entre la gente y los perros. Cuando llegó el turno de emparejar a Tormenta con otro perro, saltó una liebre rápida y resistente, pues la carrera duró más de dos minutos. Al final fue Tormenta quien dio caza, pero esto en un galguero de pro, es lo de menos; es más importante que la carrera sea limpia (Un galgo es sucio cuando yendo por detrás, se aprovecha del requiebro de la liebre, casi un ángulo recto, para coger ventaja y así aprovecharse y dar caza).
Después de la cacería, nos dispusimos a comer, y empezaron las discusiones sobre si este es más, si aquella es sucia, etc. Lo importante es echar el día en el campo, y si encima te traes un par de liebres, despellejarlas (lo que es un arte) y hacer un arroz con liebre en "La Granaita".
Una cosa más, el galgo es un atleta, y para ello hay que correrlo todos los días, para que cuando llegue la hora de dar la cara, este responda.

Diego Manuel.

LAS COSAS NO SON LO QUE PARECEN

Después de una dura jornada de trabajo, uno esta deseando llegar a casa. Si en casa te espera una dulce mujer a la que amas y tienes un matrimonio feliz. Mejor, si además vas a darle una sorpresa a tu mujer porque sales un poco antes del trabajo… ¿quién sabe? La sorpresa te la puedes llevar y tú.





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viernes, 14 de octubre de 2011

ACERCAMIENTO VIRTUAL AL “MUNDILLO” DE LA DROGA.

Lo que os voy a contar es como contar un cuento, sólo que no fue un cuento, fue real. Quiero que, aunque sea virtualmente, tratéis de leerlo en vuestro ordenador, mi propuesta es que lo leáis como si fuera un cuento, un cómic, ya que es tan duro, tan extraño y a la vez tan común hoy en día, creo que así podréis comprender, lo que yo después de tanto tiempo comprendo.
Soy ex toxicómana y quiero contaros mi experiencia con la droga; para que cuando lo leáis penséis que estas cosas pasan en el mundo real. No sólo se leen en un ordenador, sino que también pueden leerse en los ojos de aquellas personas que las sufrieron.
Empecé a fumar tabaco cuando tenía sólo 14 años, con 16 años ya fumaba marihuana y hachís y con 18 años; el día de mi cumpleaños; me pinché por primera vez, directamente en vena, heroína tailandesa. Os aseguro que no fue la última vez, después de ésta hubo muchas más veces; tantas veces que no se pueden contar con los dedos de las manos. Os aseguro que hubo más drogas, cocaína, anfetaminas; empecé tomándolas para quedarme despierta por las noches y poder estudiar; y terminé tomándolas para “colocarme”. También abordé el LSD, los barbitúricos, pastillas para dormir, ansiolíticos, etc. En 15 años, desde los 18 hasta los 33, no seguí ningún tratamiento psiquiátrico, entraba y salía de urgencias del hospital como si fuera mi propia casa y ni así conseguía apartarme de ese “mundillo” ni lo que este conlleva, la drogadicción en plan masivo. Cuando un buen día después de haber cumplido 33 años pasé varios días en el ala de psiquiatría del hospital “Gregorio Marañón” en Madrid, resultó que mi madre pidió al juez que no me dejaran marcharme del hospital sola. El juez aceptó, y allí estaba yo, encerrada en el hospital por mi propia voluntad pero sin poder marcharme a mi casa sola, con un “monazo del carajo” (síndrome de abstinencia). Por aquel entonces yo vivía sola en un piso que había comprado mi padre; esta vez, mientras yo estuve en el hospital, mi padre decidió vender ese piso Por otro lado mi madre vino a Madrid desde Sevilla a recogerme al hospital para llevarme de vuelta a Sevilla, a su casa. Aclaración: mis padres están divorciados y cada uno, tanto mi madre como mi padre, se han vuelto a casar. Así pues, después de vivir desde los 12 años hasta los 33 en Madrid, (yo soy argentina, allí nací y estuve viviendo en Buenos Aires., hasta los 12 años), me trasladé e Sevilla a vivir en un piso pequeño con mi madre y mi padrastro. Después de varios días, tal vez algún mes; yo seguía con el síndrome de abstinencia; quería curarme, pero también me asaltaban dudas, por otro lado quería escaparme; entonces cuando la convivencia se tornó insoportable, volvieron a ingresarme, en el ala de psiquiatría del hospital Virgen Macarena, esta vez en contra de mi voluntad. Allí estuve bastante tiempo, no recuerdo cuanto (creo que fueron aproximadamente 40 días) cuando salí del hospital volví al mismo piso de mi madre y mi padrastro. Ya más tranquila después de haber seguido un tratamiento en el hospital y ya sin el síndrome de abstinencia me dispuse a llevar una vida más ordenada y normal. Al principio funcionaba; me habían asignado un psiquiatra, por la seguridad social, el cual me había puesto un tratamiento que yo seguía al pie de la letra. Pero después de una temporada, mientas asistía al hospital de día del Virgen Macarena volví a juntarme con gente que consumía droga y se me ocurrió la nefasta idea de volver a consumir. Empecé consumiendo Hachís y después, haciendo algunos contactos con gente de la calle, de mi barrio, elegí volver a consumir heroína y cocaína; esta vez me fumaba éstas drogas. Ya no volví a pincharme nunca más. Entonces empecé a encontrarme mal otra vez. Estaba drogándome otra vez y nadie lo sabía, sólo yo. También es verdad que sólo yo sabía lo mal que me encontraba; no era yo misma, era yo drogada. No consumía todos los días pero si asiduamente. El mezclar el tratamiento con esas drogas no me sentaba nada bien; pero yo soñaba que era posible. Después de una temporada lo dejé. Dejé de drogarme y todo volvió a la normalidad.
La normalidad duró mucho tiempo, hasta que me dio por consumir coca cola con cafeína en plan exagerado; bebía más de 6 u 8 latas al día, después empecé a mezclar la coca cola con chupitos de güisqui. Esto provocó que cada día Empezara a dormir menos. Fumaba 2 o 3 paquetes de tabaco al día; estaba hecha una mierda. Esta vez me dio por bajar a la calle a las 4 o las 5 de la madrugada y quedarme en la calle hasta que a las 6 aproximadamente abrieran los bares; ya que entonces podía seguir consumiendo coca cola y güisqui a mi antojo. No se lo contaba a nadie y cada vez me encontraba peor. Así que un buen día solicité por favor a mi madre que me ingresara otra vez en el hospital. De esto hace aproximadamente 3 o 4 años. Esta vez fue la definitiva, estuve un mes en el hospital; allí me pusieron un tratamiento, el cual yo seguía a rajatabla. Este mes me pareció un siglo. Cuando me mandaron a casa con un tratamiento, empecé a hacer todas las cosas bien, lo mejor posible. Me derivaron al psiquiatra otra vez, éste me hacía el seguimiento, me puso un tratamiento, dicho tratamiento empezó a variar con el paso del tiempo, a medida que yo iba encontrándome mejor.
De esto hace un año. Dejé de beber coca cola de raíz, también deje el alcohol. Hoy en día mi vida es todo lo normal posible, ya que aún me quedan secuelas.
Pero dichas secuelas no me hieren mi autoestima, tampoco me impiden llevar una vida normal. Así que por fin así me deshice de todo residuo de droga. Lo único que no pude dejar fue el tabaco, si bien rebajé el consumo. Pero nadie es perfecto y considero que el fumar tabaco, moderando el consumo, es algo normal. Yo se que es una droga, pero entre todas las drogas conocidas hasta hoy es de las blandas; fumar tabaco es como beberse unas cañas ó un vaso de vino a la hora de comer.

A raíz de todas las veces que consumí drogas y tantas veces que estas situaciones me superaron terminé padeciendo un trastorno grave de la personalidad y psicosis esquizofrénica. Aún hoy sigo padeciendo este trastorno y sigo en tratamiento, que por supuesto será de por vida, aunque ya sea residual.
Con 46 años puedo afirmar que soy una persona normal; con un tratamiento de mantenimiento y una familia que siempre estará a mi lado.

C.A.M.M.

COTILLEO

“El cotilleo”, en el sentido de la palabra: poner demasiado interés sobre todo en escuchar conversaciones de las demás personas, lo veo muy crítico, o sea lo veo mal. Hay una frase que quizás tenga algo que ver con este tema y que refleja mi opinión: no juzgues y no serás juzgado.
En mi caso por ejemplo, el hecho de mi enfermedad causa en algunas personas un interés o una opinión personal de mí, ya sea negativa o positiva depende de la comprensión de cada uno.
En general creo que sobre todo la sociedad de hoy es el mayor ejemplo del cotilleo. y creo que los medios de comunicación tiene parte de culpa, por ejemplo: la prensa sensacionalista o la televisión- basura.
Creo además que la inculta y la baja calidad humana, en mayor parte, que hay en la gente de hoy, se debe al exceso de interés por lo ajeno o en el caso contrario, por el desinterés.
Es cierto que en la viña del Señor hay de todo y no hay que generalizar, pero lamento tener que decir que si las personas que se consideran cristianas y de mucho ente deberían comprender que hay otro mundo más allá de Belén Esteban y su lenguaje “superpulgar”.

Buscando más en el interior de las personas y tocando otro tema no muy diferencial a este, hay que decir que hay otro mundo también más lejos de los intereses adquisitivos y pecuniarios de cada uno. Es decir un mundo donde haya amor, amistad, respeto y comprensión.

FRANCISCO J.

jueves, 13 de octubre de 2011

TARTA DE QUESO

CON QUESO DE UNTAR:

INGREDIENTES

• ½ Litro de nata
• 125 gr Queso untar
• 5 Huevos
• 2 Yogur natural
• Azúcar, ½ de yogur como medida
• Maizena, 1 de yogur como medida

CON QUESO EN PORCIONES

INGREDIENTES

• ¼ Litro de agua
• 8 Quesitos en porciones
• 4 Huevos
• 1 yogur natural
• Azúcar, 1 vaso de yogur como medida
• Harina, 1 ½ vaso de yogur como medida
• Leche, 2 vasos de yogur como medida


PREPARACION

Se echan todos los ingredientes juntos en la batidora, mezclarlos muy bien hasta obtener una pasta homogénea, a continuación echar en un molde (anteriormente cubierto de mantequilla y harina) para meterlo al horno durante 30 a 45 minutos, a 180ºc.
Dejar enfriar y desmoldar.



LISTO PARA COMER

lunes, 10 de octubre de 2011

RELATO

EL INSOMNIO DE MARTÍN PLATA



Cuando cae la noche Martín Plata no puede dormir. Durante todo el día hace tareas para estar agotado y así, cuando caiga la noche, el cuerpo, rendido por el esfuerzo del día, sea vencido por el cansancio y tenga, a buen merecer, el descanso que requiere. Pero su cuerpo no responde a los planes que Martín Plata idea durante el día. Cuando cae la noche Martín Plata no puede dormir. Padece de un infatigable insomnio que no le da respiro y lo mantiene en vela toda la noche.
Consumido por el exhausto esfuerzo se tumba en la cama mirando el techo. Ha cenado algo ligero. No es persona de comer mucho por la noche porque no anda bien del estómago y no hace buenas digestiones y si cena demasiado se le hace una bola en la barriga que le produce mayor incomodidad durante la maltrecha madrugada. Sabe que esta noche será otra noche larga y fatigosa donde luchará por dar una cabezada y donde probablemente fracasará. Tumbado en la cama boca arriba, los dos brazos cruzados sobre el pecho y las dos piernas estirada con la vista clavada en un punto que bien podía ser el infinito si Martín Plata fuera un hombre de pensamientos profundos, pero es más de ideas prácticas por lo que abre y cierra los ojos con asiduidad, sin dejar que estos recorran el camino de lo eterno. Sus pensamientos fluyen más por derroteros terrenales. Piensa en que mañana es jueves le toca la ruta de la sierra norte. Tiene que salir temprano. No es que el se levante temprano, es que no se duerme en toda la noche y por lo tanto cuando llega la hora de levantarse Martín Plata está como un clavo de pie, tomando un café y listo para salir a trabajar. Pero esto del insomnio no puede dejarlo más. Tiene que hablar con un medico. No puede dormir una hora y media que duerme de siesta a medio día, si es que llega a una hora y media.
No sabe que postura coger. Ya se canso de estar boca arriba y se pone ahora boca abajo, agarrando la almohada con un brazo. Se tapa con la sabana aunque no hace frio. Martín Plata lleva un rato dando vueltas sobre la cama, incómodo e inquieto. Sufriendo las inclemencias de insomnio, las despiadadas garras de la vigilia. El desvelo le hace encender un cigarrillo y para eso tiene que encender la luz. La enciende y se sienta en el borde del colchón. No quiere ni mirar la hora, eso le desmoraliza aún más, le hace más pesada la fatiga. El cigarro le sienta bien. Apaga la luz. Piensa que en veinte minutos no se va a dormir. No recuerda donde pero ha leído que el tabaco es un excitante y que los veinte siguientes minutos después de un cigarrillo las pulsaciones se aceleran y aumenta el ritmo cardiaco. Con esa idea se va relajando y parece entrar en un estado de sopor. Pero ese estado de sopor es pasajero. Le sucede tres o cuatro veces durante la noche. Es una especie de letargo en el que parece que la vigilia se va a romper y por fin Martín Plata caerá en los brazos de Morfeo y, ante tal excitación, el insomne se exalta y pierde la modorra. Es el perro que se muerde la cola.
Martín Plata ve como sigue pasando la noche y el sigue con ojos de buho, rojos de exaltación, sigue de vigilante y de testigo de una noche en que la luna tiene un color plomo parecido al color de una bala. Asocia ese color a la muerte y esta al descanso eterno y se pregunta como será la vida en el más allá. Como hemos dicho antes, Martín Plata no es hombre de hacerse grandes preguntas o preguntas que puedan ser recordadas por su trascendencia pero parece que el color bala de la luna le ha hecho reflexionar sobre la muerte, que se imagina como un eterno descanso, como un gran remanso de paz. Piensa en ella en un estado en donde no hay ataduras terrenales ¿cómo imaginar este concepto? El hombre puede desprenderse de la idea de no tener sentidos ni necesidades. Es como enfrentarse a la idea vacío. Martín Plata intenta con todas sus fuerzas imaginar el vacío y se ve frente a un agujero negro, frente a la antimateria, ante una espiral en el espacio. La muerte le esta llevando a estas visualizaciones. Se ve a algunos conocidos delante de un ataúd levantado del suelo, sostenido por una tarima, sobre un césped verde y llorando al difunto. Se acerca más a la escena y se da cuenta de que es él quien está dentro del ataúd. Intenta levantarse pero no puede incorporarse, los miembro de su cuerpo no le responden. Lo intenta de nuevo pero parece que está como entumecido, tan solo puede hacerlos mover un poco, no le responden en su totalidad. Entonces intenta gritar pero no le sale la voz. Intenta gritar a su padre que está junto al ataúd pero, al mover la boca no emite sonido. Martín Plata empieza a ponerse nervioso. Vuelve a intentarlo gritando ahora con todos sus pulmones pero obtiene idéntico resultado. Nada de nada. Se pregunta cómo es posible. Se acerca un sepulturero y cierra el ataud. Se hace la oscuridad y todo queda apagado. No se ve ni se siente nada. Martín Plata se asusta. Entones se da cuenta de que lo que está teniendo es un mal sueño, una pesadilla y hace intento por despertarse. Mueve los músculos para que con el movimiento salga del amodorramiento. Pero de momento solo siente que se mueve el cuello y las piernas. Todavía sigue en el sueño. Siente como le bajan al fondo de la fosa donde va a ser enterrado y escucha las primeras palas de arena caer sobre el ataúd. Sigue moviendo el cuello y las piernas con la esperanza de ser despertado antes de ser enterrado en vida. Y de repente despierta con una bocanada de aliento que lanza al aire. Siente alivio, por poco muere. Han faltado segundos para ser enterrado en vida con insomnio y en una mala pesadilla en el momento que dábamos una pequeña cabezada en el instante en que se supone nuestro cuerpo debía de sentirse agradecido por el descanso.
Se le han quitado las ganas de seguir intentando dormir. La pesadilla le ha marcado. Ha sentido mucho agobio y ahogo. Verse encerrado en el ataúd le ha dado una sensación de falta de aire que lo que necesita ahora es vestirse y salir a la calle. Se pone ropa de vestir y decide ir a tomar un café. Son las cuatro y media de la madrugada. Sabe que locales encontrará abiertos. Para ellos se encamina. Se acabaron los intentos por dormir esta noche. Mañana será otro día. Ya habremos olvidado el susto.
Martín Plata se ha relajado un poco pero no ha conseguido dormir mucho. Tan sólo ha pegado la cabezada de la pesadilla donde lo enterraban vivo. Todo esto lo piensa mientras toma su cortado en la cafetería. Una noche más ha sido vencido por su insomnio.

La pluma negra

“EL NIÑO DEL PIJAMA DE RAYAS” de John Boyne

Anoche acabé de leer el niño del pijama de rayas, es una novela que nos atrapa desde el principio. La visión del personaje principal es la perspectiva de un niño de nueve años y todo esta filtrado por la forma de pensar y razonar de este. Por este motivo se van descubriendo los elementos que forman la historia muy despacio y ello nos hace sentirnos cada vez con la necesidad de ir avanzando. El personaje principal, Bruno, confronta sus pensamientos con lo que observa y en el desarrollo de la narración se encuentra con una visión que es antagónica. Esta aquí el gran conflicto de la historia y el desarrollo final es la gran esencia del libro. Lo recomiendo desde aquí. Es una novela de las que marcan al lector.
En irlanda se llevo 66 semana como el más vendido en la lista de libros, y en España otras tantas.

Pedro S.M.

EL UNICORNIO

Además del que leáis el libro “El niño del pijama de rayas” os recomendamos que veáis este video que muestra una realidad que se vivió en la Segunda Guerra Mundial. Por suerte el video nos enseña que siempre el ser humano esta por encima de la barbarie y es capaz de superar cualquier obstáculo.



video

viernes, 7 de octubre de 2011

LOS TRES CERDITOS

Ayer por la mañana los integrantes del grupo de teatro “La ilusión”, formado por usuarios de la URSM que participan en los seminarios del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, representaron en la planta de pediatría del Hospital Macarena la obra de teatro infantil “Los tres cerditos”. El público estaba formado por cincuenta niños del Colegio público “Arias Montano” (que previamente habían realizado dibujos y redacciones contra el estigma asociado a la enfermedad mental), por algunos niños de la USMI (Unidad de Salud Mental Infantil) y por los pequeños ingresados en el hospital.
Fueron unos momentos divertidos y entrañables en los que lo más importante fueron las sonrisas y la alegría de los niños y la demostración más que palpable de que para desmontar estigmas hay que salir a la calle.







miércoles, 5 de octubre de 2011

RELACIONES TERAPÉUTICAS: REFLEXIONES IV


RELACIÓN ENTRE ENFERMO Y ESPECIALISTAS


Los que tenemos familia todavía (pues hay algunos compañeros que ya han perdido a la mayoría de sus seres mas queridos) además de en ellos nos apoyamos fundamentalmente en nuestros terapeutas. Lo que tratan de hacer los especialistas es que tengamos la mayor autonomía posible, eso si, sin dejar como digo de pensar en la familia pues las relaciones afectivas con ella realmente son muy importantes, más cuando en mi caso lo que te han diagnosticado es trastorno bipolar esquizoafectivo.

Mi relación con mi psicólogo es para mi muy importante, pues es al que tengo que contarle mis problemas diarios. Yo lo suelo ver cada mes o cada quince días, dependiendo de cómo me encuentre y de cómo me encuentre él. Las charlas suelen ser distendidas y los consejos abundantes por parte del especialista, en quién pongo toda mi confianza para mejorar diariamente. La parte que le toca al enfermo es para mi tan difícil como la que le toca al psicólogo, pues llevar a cabo sus indicaciones se hace siempre en la medida de lo posible ya que los efectos de la enfermedad merman mucho las facultades del enfermo, pero, eso sí, ahí está el psicólogo para armarse de paciencia como me ha ocurrido tantas veces y convencerte poco a poco del camino que debes seguir cuando te vienes abajo. Mi psicólogo me trata siempre como a un amigo al que hay que ayudar, no dejando en ningún momento que la imagen de enfermedad entorpezca la ayuda que te va a proporcionar. Por mi parte nunca falta el respeto que le tengo a mi psicólogo. En algunas ocasiones me ocurre que me agobio al no poder cumplir sus indicaciones, aunque, como digo, ahí está él para armarse de paciencia y concienzudamente, pero sin dejar que se note, hacer el seguimiento que debe llevar conmigo. A mi solo me han tratado los psicólogos de la unidad de rehabilitación (no he visto a ninguno privado) un total de cuatro. Creo que no solo el buen hacer sino la experiencia que tengan va a hacer que la relación sea lo mejor posible. Esa experiencia se consigue poco a poco y apoyándose en quien ya la tiene.

Llevo en tratamiento psiquiátrico desde los 31 años y tengo 45, un total de 14 años.
Me han visto muchos especialistas en psiquiatría durante este tiempo. Hoy lo más importante es el día a día. He tenido seis ingresos en estos 14 años. Durante este tiempo me han tratado especialistas de la seguridad social y privados, y conjuntamente; muchos de los que trabajan en la seguridad social tienen también su consulta privada. Durante los últimos años sólo me han visto especialistas en la seguridad social. En general mi trato con el especialista en psiquiatría ha sido siempre bueno, pero he cambiado con el paso del tiempo de unos a otros, unos por propia iniciativa mía y familiar, otros por parte de ellos y se puede decir que estando de acuerdo las dos partes en general, aunque cuando pasé a régimen ambulatorio de la seguridad social ya han sido ellos los que han decidido cuando era mejor seguir con uno y cuando mejor dejarlo y apoyarse en otro. El tratamiento farmacológico ha cambiado muchas veces a lo largo del tiempo, de manera que he tomado numerosos psicofármacos: antidepresivos, antipsicóticos, ansiolíticos e hipnóticos. Unos me han sentado mejor que otros y he tomado como digo muchos tipos, pero siempre durante un tiempo, y en cada ingreso me han cambiado la medicación. Los resultados podrían ser mejores en este aspecto aunque como decimos algunos parece que se cambia tanto de tratamiento porque “no dan con la tecla” como dice un compañero de enfermedad; también creo que debido a que las características particulares de la enfermedad cambian con el tiempo. Lo ideal sería tener una medicación para lagos tratamientos, pero aunque yo por ejemplo llevo estable más de tres años, y no he cambiado mas que en los últimos meses por una “bajona” que he tenido y sigo teniendo, los altos y bajos de la enfermedad hacen que se cambie de tratamiento cuando es preciso, siempre claro por decisión del especialista y a la vista éstos del estado en que se encuentra el paciente.

El tratamiento psicológico y psiquiátrico de los últimos años es conjunto, es decir, que psicólogo y psiquiatra se comunican uno con otro, poniéndose de acuerdo en lo que respecta a cada uno de ellos. Durante años no ha sido así, sino que solo me han visto psiquiatras. Mi opinión al respecto es clara: la labor conjunta de psicólogo y psiquiatra es la mejor que se puede encontrar para enfrentarse a la enfermedad.

J.O.H.

EL ESTIGMA


Con motivo de la jornada de puertas abiertas que se va a celebarar mañana en el Hospital Macarena de Sevilla, os mostramos uno de los textos que se van a leer en la mesa en la que va a participar nuestro blog. Este artículo ya fue publicado en el mes de febrero pero pensamos que merece la pena volverlo a leer.



Vivir supone con frecuencia mucho sufrimiento indeseado de muy variada etiología, desde un simple dolor de muelas hasta un cáncer, pasando por cualquiera de las múltiples enfermedades que nos acechan y destruyen, y los más variados síntomas que nos reducen a veces a una simple piltrafa que no sirve para nada. Pero existen otros dolores diferentes, aquellos que afectan al alma, al cerebro, al corazón, a los sentimientos, que son más difíciles de catalogar , pero que pueden ocasionar a veces más daño que los dolores que afectan al cuerpo y que son más visibles y evidentes.

Los dolores del alma y del cerebro son más invisibles, están más escondidos, se revisten de una piel diferente a todo lo demás y que suele sufrirse en silencio, en soledad. La enfermedad mental sigue siendo un estigma para nuestra sociedad. Está como prohibido el sufrimiento espiritual. El enfermo mental está estigmatizado, señalado por miles de dedos visibles e invisibles que lo apartan de la sociedad y lo introduce en una espiral autodestructiva cada vez mayor y que parece no tener fin.

Es muy peligroso confesar que se padece depresión o ansiedad. Y no digamos si se dice que la enfermedad mental que se padece es la esquizofrenia o algo peor. Entonces el estigma es mayor y el sufrimiento que genera es infinitamente más grande. No puede decirse que estás tomando medicinas para los nervios, que llevas un pastillero encima para que no se te pase ninguna toma porque si lo confiesas pareces un drogadicto, alguien que no puede vivir sin química. En silencio el dolor se agiganta y parece no tener fin. El enfermo, entonces, recurre a centros como la Unidad de Rehabilitación de Salud Mental del Distrito Macarena para la que estoy escribiendo este artículo donde no eres un extraño porque estás entre hermanos de angustia, gente que está harta de sentir un puñal epigástrico asesino y deseosa de gritar a los cuatro vientos que somos enfermos normales, que bastante castigo es tener ya la enfermedad como para tener que pedir perdón por padecerla.

A eso estamos obligados los enfermos mentales: a pedir perdón por estar mal, a justificar que no somos peligrosos, que la psicosis no hace daño sino a uno mismo y a nadie más. Es difícil buscar pareja cuando se padece una enfermedad mental. Damos miedo por nuestra sintomatología, nuestro andar pausado como si fuéramos zombis, gente inútil, espectros en la niebla del universo espiritual más amargo. Damos pena encima porque no comprenden cuánto se sufre cuando tenemos ganas de llorar y no podemos porque el pecho está tan oprimido que ni siquiera las lágrimas pueden salir del interior de nuestros corazones. Damos asco porque parece que en la sociedad simplemente tenemos el papel de parásitos que causan una escabechina a la Seguridad Social porque cobramos pensiones que parece que no nos merecemos cuando muchos, como yo, hemos cotizado una serie de años y tenemos derecho a una pensión contributiva. Y los que no, derecho a una pensión no contributiva porque aparte de comer espiritualmente tenemos derecho al alimento del cuerpo. Bastantes fuerzas de flaqueza tenemos que sacar diariamente para sobrevivir, a veces casi arrastrándonos, sin aliento.
Sin aliento y con el estigma de cargar con una enfermedad mental que nos convierte en solitarios crónicos o nos obliga a relacionarnos sólo con personas que padecen nuestra misma enfermedad. Pero en el mismo dolor está la esperanza para escapar porque se convierte en un escudo que nos protege de todas las agresiones externas y al final acabamos siendo más fuertes que los que están sanos entre comillas. El dolor mismo es la gasolina que nos sirve de combustible para tirar en el duro día a día en el que se convierte la vida, Hay que decir como John Rambo en la película Acorralado de Ted Kotcheff cuando el coronel Truman le pregunta cómo vivirá a partir de ahora. Y Rambo, siempre parco en palabras, responde: día a día.

Pues a eso invito a todas las personas estigmatizadas mental y socialmente: a vivir día a día, diariamente, sin pensar en el mañana, sólo en el hoy, en el ahora, en el aquí, en nosotros mismos y en nuestras propias y particulares limitaciones que pueden ser vencidas por una voluntad de hierro o cuando menos de bronce. Somos fuertes y fuertes seguiremos siendo hasta que la muerte nos alcance como a todos porque en eso no hay diferencia alguna que valga. Como me dijo una vez una amiga soy más fuerte de lo que creo. Y pienso que llevaba razón. Aquí estoy, padeciendo de los nervios desde los siete años. Y van cuarenta y dos. Y pienso seguir luchando, con estigma o sin él porque en el fondo soy un superviviente, un Rambo más que con una breve pero jugosa mochila siempre diré que viviré día a día, con un apoyo incondicional: el mío.

José Cuadrado Morales

ENTREVISTA PARA EL DIARIO DE SEVILLA

El otro Día tuvimos la agradable visita de dos chicas periodistas del diario de Sevilla en nuestra unidad, nos hicieron preguntas interesantes sobre nuestro blog, había muy buena onda, ellas también sintonizaron con nosotros la verdad que fue un rato muy agradable.
Aquí os dejamos una imagen de la edición impresa del artículo y el enlace para que podáis visitarlo en la página.


http://www.diariodesevilla.es/article/vivirensevilla/1080365/inquietudes/y/reflexiones/enfermo/psiquico.html

martes, 4 de octubre de 2011

¿PARA QUÉ SIRVE LA POESÍA?

Hace algunos años di una conferencia con este mismo título que causó gran expectación porque la poesía es la hermana pobre de la Literatura y a los que les gusta parecen avergonzarse de ello como si fueran unos marginados que están cometiendo un crimen o en menor medida un acto ilegal.
La poesía es una cuestión de amor, vocación y supervivencia. Amo la poesía porque ella me permite expresar con total libertad mis sentimientos sin ningún tipo de cortapisas. Es mi vocación desde que era un niño y empecé a escribir mis primeros garabatos poéticos con siete años. Y es una forma de supervivencia porque más de una vez la poesía me ha salvado la vida en momentos graves de ansiedad y depresión.
Yo sin poesía no podría vivir. La necesito para echar fuera todo lo que se me pudre dentro antes de que se convierta en un cáncer maligno que tenga la tentación de matarme. La necesito para endulzar mi vida cotidiana y todas las manifestaciones de dolor que se producen en ella. La necesito para superarme cada día como persona y ser lo mejor posible con mis semejantes y conmigo mismo.
Juan Ramón Jiménez buscaba la poesía pura que fuera suya para siempre. Yo busco también en la poesía lo mejor de mí y lo mejor de ella para provocar una simbiosis perfecta que permita la supervivencia de mi propio ser y el sentido de cada palabra que ponga en el papel.
Él le pedía a la inteligencia que le diera el nombre exacto de las cosas. Yo busco en las palabras el hermanamiento con la misma existencia. Es una forma de existencialismo poético que permita que todo aquello que tiene sentido no lo pierda en ningún momento y le pido a la inteligencia que me dé la capacidad de crear belleza con las palabras para que los lectores se unan a la simbiosis arriba reseñada y se forme una masa homogénea que explote en un ramillete de bellezas anónimas que nos produzca el mayor placer posible.
Él luchó toda su vida desde el Modernismo hasta la poesía desnuda con todas sus fuerzas para que se encontrara en un estado de éxtasis literario con las palabras y encontrar el mayor de los placeres posibles. Él nunca se avergonzó de esta tarea detenida y minuciosa y no se dejó vencer en ningún momento, ni siquiera cuando murió su esposa Zenobia Camprubí. Sin la poesía Juan Ramón hubiera muerto seguramente a la semana siguiente de su mujer, pero encontró en la palabra poética el sentido suficiente para seguir viviendo, la supervivencia a la que aludí antes.La poesía detiene la muerte, hace inmortal la vida, nos convierte en supervivientes con el objetivo esencial de crear belleza con morfemas y sintagmas.
Yo me levanto cada día pensando en cuál será el próximo poema que escribiré, es decir, la nueva razón para seguir adelante en este valle de lágrimas cristiano que acaba convertido en un valle de dichas porque cada poema es una razón para trepar por la existencia hacia un mundo donde todo lo hermoso está permitido. La poesía es una condición moral para justificar la misma vida, es una actitud ética antes todos los acontecimientos que hacemos, es nuestra conciencia de todos los momentos vividos en la oscura habitación que es nuestra vida.
La poesía no es una razón para morir ni para justificar la muerte como podría parecer leyendo a Bécquer. “Solitario, triste y mudo hallase aquel cementerio. Sus habitantes no hablan. Qué felices son los muertos”. No creo que los muertos sean felices y no creo que la felicidad resida en el deseo de morir. Para eso no sirve la poesía. Para morir no. Pero sí sirve para expresar nuestro deseo de morir si eso es lo que más nos impacta en nuestra vida y da sentido a nuestro proceder por este mundo.
La poesía es una forma de mostrar el amor y hacerlo visible a la persona amada. Para eso los poemas son las vías adecuadas para que salgan a la luz pública todos los sentimientos positivos que tenemos y que de otra forma se quedarían dentro de nosotros como soldaditos que van a la guerra de la soledad. La poesía combate esta soledad y convierte al vate literario poético en una persona siempre acompañada por las palabras y la infinita belleza que son capaces de transmitir. Es imposible sentirse solo teniendo a la poesía como compañera en el diario subsistir por la vida.
La poesía acompaña a la hora del café, del almuerzo, de la cena, cuando hacemos el amor, en todo momento. Amo la poesía porque me ayuda a vivir, a ser mejor persona, a entender mejor los sentimientos ajenos, en definitiva, la totalidad de la vida y de la muerte entendida como segunda vida, no como muerte absoluta y exterminadora.
Lean poesía si quieren sentir el amor, la vocación y la supervivencia. El amor para subsistir, la vocación de vivir y la necesidad de estar siempre vivos para que nunca nos atrape la muerte inmunda. La poesía sirve para todo esto y mucho más. Lean un libro de poesía y experimenten todas las cualidades que he desarrollado en este artículo y tendrán más ganas de vivir y verán el alrededor de una forma mucho más positiva. Que así sea.

José Cuadrado Morales