viernes, 17 de noviembre de 2017
LAS ROTACIONES LÓGICAS DE BERIZZO
Después
de 4 partidos seguidos vuelvo a analizar la situación del Sevilla
F.C.
En
estos cuatro partidos ha habido varios cambios en la cabeza del
entrenador y en la disposición que el equipo desplegó sobre el
campo.
Analizaré
los 4 partidos uno a uno y así se podrá ver mejor los cambios
esbozados por el entrenador:
1-
Partido ante el Cartagena de segunda división B.(3 a 0)
Hubo
6 o 7 cambios lógicos ante un equipo de inferior categoría, con un
cambio de esquema utilizando 2 pivotes.
Destacaron
Pablo Sarabia ,el Tucu Correa y el alemán Geiss que probó como
central.
2-
Partido ante el C.D. Leganés.(2 a 1)
Se
mantuvo en el sistema del doble pivote , en un partido ante un rival
muy incómodo. Hubo pocas rotaciones y una alineación bastante
lógica .
Destacaron
Ben Yeder y de nuevo Pablo Sarabia.
3-
Partido de Champions League ante el Spartak de Moscú.(2 a 1)
Se
mantuvo en el doble pivote, en un partido crucial para la
clasificación del equipo a octavos de final.Pocos cambios y una
alineación bastante lógica.
Hubo
una gran media hora del equipo en la primera mitad, luego después
del segundo gol el equipo sufrió mucho atrás .Estuvo cerca el
empate del Spartak.
Destacaron
Clement Lenglet , y Pablo Sarabia.
4-
Partido ante el Barcelona F.C. (2 a 1 a favor del Barca).
Se
mantuvo el doble pivote , en un partido muy difícil ante el líder
de la Liga.
Hubo
una mala primera parte donde se adelantó el Barcelona. La segunda
mitad fue mejor ya que el equipo presionó mas arriba y con mas
intensidad, logrando empatar.
Al
final fallos en defensa penalizaron al equipo, que sucumbió ante la
calidad del líder.
Destacó
Guido Pizarro con un gol y gran despliegue en defensa parando a
Messi.
Manuel.
BERIZZO
Gracias a Dios por fin es lunes como siempre digo.
He sobrevivido a otro desastroso fin de semana. Lo mejor han sido las tareas de
la casa que me han distraído. Lo peor: las crisis de ansiedad que he tenido.
El sábado tenía un frío terrible. Me puse el pijama
largo y unos calcetines de lana y hasta el batín de invierno. La ansiedad me
producía un frío intenso. La ansiedad me pedía cama, pero aguanté para escuchar
por la radio el partido Barcelona-Sevilla que acabó perdiendo como es lógico
por 2-1. Digo como es lógico por el entrenador que tiene la inmensa desgracia
de estar ahora mismo en el Sevilla, pero ahora hablaré de eso.
El domingo fue peor que el sábado. Desde por la
mañana estuve chungo con unos dolores intensos de piernas debidos creo a problemas
circulatorios que ya he padecido. También debido a las faenas del día anterior
que me hicieron estar mucho tiempo de pie. Por la tarde volví a ponerme mal de
la ansiedad y me senté en mi sillón azul y ahí estuve dos horas hasta que no
aguanté más y cené poco y me acosté a las 7 de la tarde, casi noche ya. Me he
levantado a las 2.30. He paseado y reflexionado el artículo de hoy , he
desayunado y me he venido para la
Ura.
Hoy cambio completamente de registro. Quiero hablar
sobre un personaje siniestro que el Sevilla F.C. tiene la desgracia de padecer.
No voy a hablar sobre una persona, sino sobre un entrenador de fútbol. Quede la
cuestión clara porque en ningún momento mis palabras van a ir destinadas a la
persona, sino sólo a un entrenador de fútbol.
Berizzo. Eduardo Berizzo, más conocido por el alias
Toto, es la mayor desgracia que le ha caído al Sevilla F.C. en años. Lo peor es
que los dirigentes no se dan cuenta o no quieren darse cuenta de ello. Berizzo
es un entrenador que está demostrando que no tiene categoría para entrenar a un
equipo grande porque el Sevilla es eso: un equipo grande al que Berizzo está
llevando a la más absoluta mediocridad.
Berizzo es un entrenador de la clase media que
sirve para entrenar al Celta de Vigo donde estaba antes, con todos mis respetos
para el Celta, próximo rival del equipo sevillista en Liga el próximo 18 de
noviembre a las 18.30.
No sé a quién se le ocurrió en primer lugar la idea
de traer a Berizzo. Sí se que todo el verano se pasó Berizzo yendo y viniendo
esperando que le dieran el dinero que pedía. Es decir: empezó con exigencias
económicas para su persona.
Después está el tema de los fichajes. Se supone que
los fichajes los hace el Presidente con la recomendación de la Dirección Deportiva
a cargo ahora de Óscar Arias después de la dimisión de Monchi ahora en la Roma y el asentimiento del
entrenador. Pues no sabemos cómo fueron las negociaciones, pero desde luego los
fichajes no están dando el resultado apetecido.
El caso más flagrante es el de Muriel, un
colombiano que ha costado 21 millones de euros y que no hace más que chupar
banquillo. Está pasado de peso, cuando es convocado con su selección no juega
ni un minuto y en el Sevilla ha jugado pocos partidos víctima de las rotaciones
y del ostracismo al que lo ha sometido el entrenador.
Ése ha sido uno de los problemas de Berizzo: las
rotaciones. Cambiar el equipo casi por completo en cada partido. Así no hay
forma de tener un equipo tipo, al que refrescar convenientemente en momentos
oportunos.
Con tanta rotación ha vuelto loco al equipo, ha
conseguido que nadie se sienta importante lo que ha provocado inseguridad en
toda la plantilla. Uno que hace un gran partido puede verse en el banquillo en
el siguiente. Es decir: jugar bien no te garantiza la continuidad con el Sr.
Berizzo.
En los últimos encuentros está utilizando un equipo
tipo, con un doble pivote con Nzonzi y Pizarro. Hace cambios en la portería,
que no entiendo bien porque Sergio Rico debe de ser el portero titular del
Sevilla porque ha demostrado tener capacidad y méritos para ello.
En defensa se han afianzado Kjaer y Lenglet. En el
lateral derecho sigue poniendo a Mercado que no es lateral derecho, sino
defensa central. Su sitio debe ocuparlo Corchia que para eso se le fichó en
sustitución de Mariano, al que desgraciadamente se vendió cuando estaba muy
bien en el lateral derecho.
En el lateral izquierdo está Escudero, que es
sombra del de antes que convocó para la selección Julen Lopetegui. Y es que el
equipo está también bajo de forma. Está, como dicen los entrenadores, poco trabajado el equipo.
Si no no se explica que el equipo se venga abajo en las segundas partes como se
viene.
También veo al equipo falto de motivación. Salen al
campo sin motivación y eso es claramente problema de entrenador. Berizzo no
tiene motivados a los jugadores suficientemente. No sabe arengarlos. No hay más
que oírlo hablar en las ruedas de prensa: habla bajito, como pasando de todo,
como si lo único que quisiera fuera llevarse el dinero que tanto negoció en verano
con el Sevilla. Creo sinceramente que está esperando que lo echen para llevarse
la plata como él dice.
Banega es sombra del que fue antes de irse. En la
delantera da más o menos la cara Ben Yedder pero puede hacer mucho más de lo
que hace. Correa suele cumplir cuando sale. Sarabia puede que sea el jugador
mejor de la plantilla ahora mismo. Hay jugadores que se han traído y están
prácticamente de adorno como el alemán Geis. ¿Para qué se le ha fichado? Es
problema de Dirección Deportiva.
Se ha tirado el dinero en fichajes mediocres
vendidos como estrellas y se ha fichado a un entrenador mediocre vendido como
un Unai Emery y evidentemente Berizzo no tiene ni de lejos la categoría del
entrenador vasco que ahora entrena al París Saint Germain.
El Presidente del Sevilla, José Castro, y su Junta
Directiva tienen la misión fundamental de
cesar a Berizzo. Estamos los sextos con sólo 19 puntos. En zona europea,
pero en zona insuficiente para la
Liga de Campeones. El Sevilla se ha ganado un prestigio que
puede tirar por tierra Berizzo como siga al frente de la primera plantilla del
Sevilla.
Con Berizzo podemos quedarnos fuera de la Liga de Campeones este mismo
año. La Uefa Europa
League es insuficiente para las ambiciones de un club como el Sevilla. Un club,
un equipo, que no se sabe a qué juega, que cambia de estilo de juego cada
partido, un equipo que está perdido en el campo casi los 90 minutos, un equipo
que se arrastra y que demuestra tener muy poco amor propio. ¿Dónde están la
casta y el coraje del himno? No se ven por ningún lado porque Berizzo no tiene
categoría para hacer de sus futbolistas grandes futbolistas, máquinas de hacer
fútbol, no de salir a hacer partidos mediocres y de ganar sólo a equipos
pequeños. Frente a los grandes pierde siempre. El otro día con una actitud
diferente se le pudo hasta ganar al Barcelona. Pero no hubo esa actitud y con
fallos puntuales en defensa se perdió el partido. Mejor dicho: se regaló. Y ya
ha regalado bastante el Sevilla esta temporada. No tengo segura ni la Copa del Rey aunque ganáramos
en Cartagena 0-3.
Berizzo sobra en el Sevilla y por lo que se ha
visto Óscar Arias también. Pero hoy me basta con cesar a Berizzo y fichar a un
entrenador ambicioso como Unai Emery. Al Sevilla le falta eso cuando sale al
terreno de juego: AMBICION. Coraje y otras palabras que suenan muy feas pero
muy reales.
Si no queremos que el Sevilla se siga arrastrando
por los campos de España y de Europa tenemos que despedir radicalmente al
entrenador. No hay que darle más oportunidades porque el perjudicado es el
Sevilla y la imagen del club.
Diría cosas más fuertes de Berizzo pero me las voy
a reservar. Sólo le pido como periodista y como seguidor del Sevilla al
Presidente que cese inmediatamente a Berizzo antes de que sea demasiado tarde. Cuando
nos eliminen de la Liga
de Campeones ya será tarde.
Que abran los ojos los que tienen que abrirlos y
tomen la decisión que hay que tomar. Sin más paños calientes. Con decisión. Con
la decisión que se ha tenido en otros momentos y que ahora hay que volver a
tener.
El Sevilla es un grande. Necesita a un entrenador
grande. Y Berizzo no lo es. Pues está todo dicho. Salud y suerte (que la vamos
a necesitar).
José Cuadrado
Morales.
lunes, 13 de noviembre de 2017
SOBREVIVIENDO Y POCO MAS

Soy un chico de 45 años de edad que esta buscando
alojamiento, pues actualmente estoy viviendo en el albergue de Sevilla, pero
esto no es para siempre, aunque tengo bastante familia que podía a cogerme,
cada cual tiene su vida, con lo cual me tengo que buscar la vida valga la
redundancia. Dispongo de pocos ingresos pues cobro una PNC, una pensión no
contributiva, y aunque estoy por solucionar el tema de la pensión de orfandad
compatible con la PNC ,
para así tener para ir disponiendo. Espero conseguirla pues la seguridad social
así me lo comento. De momento los ingresos que tengo con la PNC solo me dan para pagar una
habitación y poquito más.
La búsqueda de una habitación aquí en Sevilla me ha
resultado una tarea complicada, pues lo que encontraba eran carteles o anuncios
en el cual se solicitaban estudiantes o chicas en la mayoría de los casos
cuando no estaban ocupados.
Por suerte una compañera de la ura me ha solucionado el tema
pues al menos de momento no estoy mal en un piso que ella posee, ya que le
conté el problema que tenia al dar con una habitación y ella me comento que un
chico de su vivienda se marchaba dentro de un tiempo.
El caso es que ella me ha conseguido un hueco antes incluso
de lo previsto, pues el chaval se fue ayer mismo.
Aunque anteriormente me había defraudado un alojamiento de
que ya tenia apalabrado en un buen sitio céntrico cerca del arco de la macarena
sita en calle Escobedo, ya que me cogía todo a mano, comedores, médico, la ura
, pero el inquilino se demoro demasiado y también la tutela. El caso es que no
pude cogerlo con lo bien que estaba situado,
También el CAM (centro de acogida municipal), estaba dándome
,caña, para salir pues me había puesto como tope el 20 de Noviembre, de fecha
de salida
Y menos mal que he encontrado éste piso de la compañera.
JOSE MARÍA
YA ESTÁ AQUÍ LA NAVIDAD; AUNQUE NO LO PAREZCA.
La verdad es que acabamos de dejar los bañadores y ya
estamos con los polvorones. Ya casi todos los supermercados están repletos
de dulces y alimentos propios de esas fechas. Yo personalmente no voy a comer muchos dulces porque estoy a
dieta , aunque alguno me tomaré. Normalmente era mi tía la que traía la bolsa
con todo eso, pero ya en las empresas no lo regalan.
A mi personalmente me encanta la navidad, porque son unas
fechas donde todos nos solidarizamos los unos con los otros. Es una época en
que mostramos nuestra mejor intención .
También comprendo que son unas fechas tristes porque se
acuerdan de los que ya se han ido. No obstante
son fechas donde todos se reúnen y pasan un buen rato aunque se
emborrachan y alguno que otro mete la pata .Yo estoy mirando los pros y los
contras y es que hay muchos imbéciles que borrachos conducen el coche.
También hay regalos para todos. Es una fecha de total
consumismo. Donde se gasta mucho dinero en regalos, muchos son tonterías
que luego tenemos que cambiar.
También los niños disfrutan mucho de los REYES MAGOS. Y
pasan su noche mágica en víspera de el seis de enero. También con la cabalgata
de el cinco de enero son muy alegres y es una bonita manera de terminar esas
fechas.
YFC
viernes, 10 de noviembre de 2017
LA VIDA
Gracias
a Dios como siempre digo es lunes. He sobrevivido a otro terrible fin de
semana. Odio los fines de semana. Han sido dos días completos en los que he
tenido que aplicar mis propias teorías desarrolladas en los recientes artículos
Harto ya de estar harto ya me cansé y Voracidad.
El
sábado fue bueno. Lo dediqué en gran parte a hacer faenas de amo de casa. Vivo
solo y todavía estoy físicamente bien para hacer las cosas. Lavé, limpié, fui a
la compra, cociné para varios días, etc… Después tuve ocasión de ver dos
películas: Abraham Lincoln: cazador de vampiros y Sleepy Hollow. Bastante
interesantes las dos. Ya por la noche escuché por la radio el partido
Sevilla-Leganés. Ganó mi equipo sevillista por 2-1. Ya nos hacía falta una
victoria para espantar fantasmas. Marcaron Ben Yedder a pase de Sarabia y el
propio Sarabia. Ahora tenemos un partido muy importante el miércoles 1 de
noviembre frente al Spartak de Moscú. De él depende en gran medida la
supervivencia en la Liga
de Campeones de este año.
Terminé
el sábado bien. Pero ayer domingo mi amiga la ansiedad se acordó otra vez de mí
intensamente y a partir de las 6 de la tarde empecé a sentirme muy mal. Tuve la
tentación como el domingo anterior de meterme en la cama para olvidarme de todo
y superar la ansiedad, pero no. Tenía que aplicar mis propias teorías, si no
corro el riesgo de ser un incoherente.
Me
quedé sentado en mi sillón azul. Cené temprano y frugalmente. Me puse a ver la
tele. Y así estuve hasta las 22.30 cuando ya me acosté. Y la ansiedad estaba
casi superada. Con voracidad la había vencido. Estoy harto de que sea ella la
que me venza a mí, la que me ordene lo que tengo que hacer con mi vida cuando
mi vida es mía. Sólo mía. Y de Dios, claro.
Pues
ahí quería yo llegar hoy. A la vida. Hace muchos años fui a una conferencia de
Antonio Gala en la que dijo una frase que se me quedó clavada: “La vida es ese
algo que nos traspasa y cuando se cansa de nosotros nos abandona sin piedad”. Y
es cierta. La vida es como una enfermedad que nos entra y está más o menos
tiempo con nosotros y conlleva la muerte definitiva o en apariencia definitiva.
Antonio Gala explicó todas las sensaciones que vivimos, la necesidad de la
supervivencia durante el tiempo que dura la vida, la obligación que tenemos de
cuidarla, de hacer con ella lo mejor posible para sacarle el mayor partido. La
vida es una responsabilidad muy grande y debemos mirar por ella todo lo
posible.
Decía
Juan Ramón Jiménez que no es la muerte la que da sentido a la vida, sino la
vida la que da sentido a la muerte. Y es cierto. No nacemos porque morimos,
sino que morimos porque nacemos. Primero que nada es la vida. Y él lo sabía
bien porque desde muy joven tuvo que ser ingresado en sanatorios mentales por
sus problemas nerviosos debidos fundamentalmente a la muerte de su padre.
Cuando paseaba en su burro por Moguer le llamaban “el loco” como cuenta en
Platero y yo. Pero a él ya le importaba muy poco. Había paladeado el dolor de
la enfermedad mental y los prejuicios ajenos le importaban ya un pimiento.
Siempre he tenido muy presente la frase del Premio Nobel de Literatura de 1956.
Yo nací hace ya más de 56 años y sé que voy a morir. La consciencia de la
muerte no me asusta sino que me anima a seguir adelante hasta que llegue el
momento de un final que no será definitivo porque yo creo en el más allá, en
una vida después de la muerte con Dios. Tenemos un tiempo límite de vida, por
lo que tenemos que aprovecharlo lo máximo posible para que cuando llegue el
momento del tránsito no nos tengamos que arrepentir de haber desperdiciado la
vida. Esto es tan grave como desperdiciar el talento, como decía Robert de Niro
en la única película que ha dirigido hasta ahora: Una historia del Bronx.
Decía: “No hay nada peor que el talento malgastado”. Se lo intentaba inculcar a
su hijo. Yo añado que sí puede haber algo peor: la vida malgastada.
No
nos podemos permitir el triste privilegio de desperdiciar la existencia. De estar
tirado por ejemplo en un sofá días y días sin hacer nada, viendo pasar la
existencia ante nosotros con una indolencia criminal.
Me
acuerdo ahora de mi hijo y de lo que suele decir él: “La vida es la vida misma,
en sí es vida y como tal tenemos que aceptarla”. Ante la adversidad él siempre
contesta con un escueto “la vida”. O a veces me responde: “A ver”, como un fatalismo positivo que significa comprender
todo el intríngulis que conlleva la existencia. Las cosas ocurren porque tienen
que ocurrir. La vida existe porque tiene que existir y hay que darle a cada
cosa el valor justo que le corresponde. Sin más. Sin más reflexiones, sin más
comerse el tarro o buscarle al famoso gato tres patas. La sencillez reflexiva
es una forma casi pasiva de aceptar la existencia y todas las cosas que ella
nos inspira.
Un
amigo mío dice, muy optimista él, que la vida es una permanente antesala de la
muerte. En cierta manera es verdad porque tenemos la consciencia de que vamos a
morir. Disponemos de un tiempo finito. Hay el que hay y no vamos a cambiarlo. Y
además no lo sabemos. No sabemos cuánto tiempo vamos a vivir. Esto puede
generar angustia, pero yo prefiero verlo como un juego: si no sabemos cuándo
vamos a morir, tenemos que aprovechar cada instante como si fuera el último
porque realmente puede ser el último. Es como la muerte súbita: todo se acaba
en un instante. Como decía Jorge Manrique: “Todo es ido en un momento “ o algo
parecido. Todo se puede acabar en un momento y decimos adiós a todo lo que
queda aquí.
Me
acuerdo ahora de un amigo poeta que archivaba todo para conservar memoria de
cuanto había hecho en vida. Murió casi de pronto cuando aún no había cumplido
los cincuenta y su familia tiró todo lo que él había estado archivando. Es
decir, yo he dejado de archivar todo lo que antes archivaba porque no quiero
que “me tiren” cuando muera. Prefiero publicar todos mis libros con Depósito
Legal e ISBN para que nadie pueda tirar mi vida a la basura. Un libro cada año,
un trozo de vida contado en un puñado de páginas. Vivo en realidad por un puñado de páginas. Para mí la palabra escrita
lo es todo. Escribo unos whatsapps normalmente muy largos, como si estuviera
escribiendo una carta. Mi hijo escribe sin embargo unos whatsapps tremendamente
cortos, lacónicos. Él dice que se crearon para ser escuetos, pero yo los
utilizo como cartas y cuento muchas cosas, las mismas que diría cara a cara,
pero aprovecho las ventajas de la tecnología.
De
las redes sociales es la que más utilizo: el whatsapp. Creo sinceramente que es
un gran invento y sirve para poner fácilmente en contacto a las personas, de
una forma automática y rápida. La vida en un whatsapp podría ser un buen título
para un libro de poesía. Intentar condensarlo todo en un libro. Porque es la
vida también como un libro que vamos escribiendo, en el que vamos dejando
constancia de todo cuanto vamos haciendo y desarrollando.
Creo
que es muy bueno no saber cuándo vamos a morir, aunque se pueda decir que la
vida es una antesala permanente de la muerte. No es negatividad, sino un
realismo brutal cargado de optimismo disfrazado de ingenuidad. Tenemos un
tiempo indeterminado para vivir y debemos hacer con él lo máximo posible.
Y
no hacer por hacer, sino con plena consciencia de que le estamos sacando
partido realmente al tiempo del que disponemos. Eso es ser responsable: tener
el conocimiento de que la vida es un don que nos es regalado y lo bendecimos
tratándola lo mejor posible. Sabiendo esto no será amargo levantarse cada día y
luchar y vivir a un mismo tiempo.
Éste
es el mensaje que lanzo en mi artículo de hoy: la vida es una lucha, pero
también la vida es vivirla. Parece una paradoja, pero es más que eso. Hay que
luchar, pero no hay que olvidarse de vivir. No nos podemos pasar toda la vida
luchando, sino que tenemos que vivir para poder decir al final de la historia
que hemos puesto un final feliz porque hemos pasado por nuestra existencia con
verdadero papel protagonista.
Seamos
protagonistas de nuestra vida. Que nadie nos arrincone en un papel de estricto
secundario sin fundamento. La vida de cada uno es intransferible. La vida es
ella y nosotros. La vida es una y múltiple. La vida. A ver. Salud y suerte.
José Cuadrado Morales
lunes, 6 de noviembre de 2017
LA POSTVERDAD
Plantear
por escrito una nueva visión del “Holocausto”, admitiéndolo
pero minimizando sus dimensiones, el conocimiento de éste por parte
del pueblo alemán, o incluso negando el hecho en sí, es ejemplo
máximo de lo que se ha dado en llamar la postverdad, que
castellanizado es “Después de la verdad “; vaya por delante que
esta tendencia tiene los días contados, pues su triunfo sería el
fracaso de toda la historia del pensamiento humano, que no es otra
que la búsqueda de la verdad en las distintas ramas del
conocimiento a través del tiempo.
Así,
es relativizar u obviar la evidencia para poder “justificar” un
discurso, “manipulando” datos reales o presentando aquella parte
de la verdad que sea favorable, ocultando la realidad en su conjunto;
ésto es lo que siempre se llamado una “media verdad”.
Para
el triunfo de la mentira sólo hace falta mentir o no decir la
verdad, o , y es lo peor, la media verdad, pues es la que más miente
o engaña, al mostrar cierta realidad aparentemente lógica o
verídica sustentada en algunos datos que coinciden, pero que vistos
en conjunto, no son sólo mentira, sino que dan pie a la confusión
si se reiteran o proclaman sin “vericidad”, sin todos los
elementos analizables y analizados.
La
postverdad se da en sociedades libres, donde el relativismo impera ;
si todo se relativiza, todo está en cuestión. Si todo está en
cuestión, y nada permanece , TODO puede ser objeto de revisión ,
desde la calidad del pan, el turismo, el PIB, la recogida de naranjas
, la veracidad del “holocausto” , o la unidad de España, por
ejemplo.
Este
relativismo está sustentado en lo que se llama la sociedad
“Liquida”, de plastilina, amoldable,
sin
robustez moral , impresionable, con desconfianza entre unos y otros;
la precariedad del empleo, la insoportable e indecente pérdida
adquisitiva del salario ocasiona una angustia personal y familiar
cuando además el empleado tiene sobre sí toda una bolsa de
desesperados que le ven no ya como compañero de trabajo sino como
adversario laboral, debido a la “precarización. Cabe preguntarse
si esa precariedad es casual o diseñada, pues es la clave del
sometimiento de la fuerza del trabajo ante el capital, como dirían
los camaradas.
Diego.
viernes, 3 de noviembre de 2017
LA SOLEDAD
La soledad es uno de los males mayores que existen en la sociedad. Las personas que están solas
padecen un sufrimiento continuo y desesperante cuya curación depende de encontrar
una compañía que sea apropiada con su
carácter y aptitudes compatibles.
Las personas que están solas se
encuentran abatidas y apáticas e incluso
pueden llegar a la depresión.
Cuando se sale de la soledad, la persona siente emociones positivas como
la alegría de poder estar conectados, estamos
sumergidos en un mundo mejor.
Virgilio
martes, 31 de octubre de 2017
FASE ABSTRACTA
Por fin, y
gracias a Dios, ya es lunes. Bendito lunes. Maldito fin de semana. Ya quedó atrás. He pasado un fin de semana francamente malo , especialmente ayer domingo
en que pasé una crisis de ansiedad que
me llevó a la cama
excesivamente temprano, concretamente
a las siete de la tarde. Después, a cambio,
me he levantado a las 2.22 pero ya
repuesto de la crisis. He salido a la calle
de madrugada, he dado un
paseo, he desayunado y me he
despejado porque ya se
va notando el fresquito del otoño . Mañana ya
cojo la rebeca.
He
aprovechado también en esta
madrugada fresquita para madurar el
artículo de hoy. Se dice
habitualmente que las
fases de la
vida de un ser humano
son la infancia, la
juventud, la madurez y la vejez. Pero a mí no me
interesan hoy esas
fases, sino las fases que yo
establecí para la enfermedad
mental en un pequeño y
humilde librito de psicología que escribí
hace muchos años , cuando precisamente
estaba en la fase abstracta de mi
enfermedad.
Yo divido la enfermedad también en cuatro fases: fase elemental, fase abstracta, fase de
adaptación y fase de culminación.
Es muy simple. La
fase elemental es la fase previa a la aparición de la enfermedad. En ella existe un
desconocimiento total de la misma, no se sabe que se va a padecer, no hay
síntomas. Existe una vida normal, elemental, básica. Uno vive bien disfrutando
de una buena salud mental y no tiene problemas por consiguiente relacionados
con ella. Tampoco existe un interés por el conocimiento de la misma porque no
se padece y no hay en consecuencia afán de superación alguna.
La fase de
adaptación,
que es la tercera, como su nombre indica es la aceptación definitiva de la
enfermedad. Se acaba la lucha contra ella en sentido negativo y se la acepta
como parte de la propia existencia, como un ingrediente más del vivir
cotidiano. No se extraña uno de que padezca una enfermedad nerviosa o mental.
Se adapta uno a una vida que resulta dolorosa, pero se reconoce al mismo tiempo
que es más doloroso aún vivir continuamente contra la enfermedad porque es como
vivir contra uno mismo.
Y está la
cuarta fase, que es la culminación, es decir, se llega al final de la
enfermedad por dos vías: por la superación definitiva de la misma o por la
propia muerte, que es la superación de todo. La fase de culminación es una fase
de felicidad porque se recupera uno de la enfermedad o se pasa a mejor vida
para los creyentes como yo que creemos en un paraíso donde todo será
infinitamente más hermoso que en la
Tierra.
Y hemos dejado para el final la fase abstracta, centro de este artículo. La abstracta es la fase
más dura de todas porque supone el primer encontronazo con la enfermedad
mental, el hallazgo de los primeros síntomas, el descubrimiento de que uno es
un enfermo mental y el reconocimiento de que la enfermedad mental puede ser
para siempre.
Comienza el proceso de ir a psicólogos y
psiquiatras, a hacer psicoterapias individuales y de grupo, a aplicar terapias
de lo más variadas para superar la enfermedad, es decir, estamos en un proceso
de lucha contra la enfermedad.
Empieza también la toma de medicación, aunque no
suele iniciarse con ella. Se suele empezar por hablar y reconducir la vida con
la ayuda de profesionales que van indicando cuál es el camino correcto para ir
por la vida sin padecer sufrimientos inútiles. Digo bien. Por ejemplo: el
famoso en su momento psiquiatra Vallejo-Nágera definía a la depresión como
un sufrimiento inútil. Y efectivamente
eso es básicamente la depresión: un sufrimiento inútil, un rumiar las cosas en
exceso para no llegar a ninguna parte, salvo al decaimiento, al suicidio, a la
locura, etc…
Después suele venir la toma de medicación, a la que
suele haber una natural resistencia normal porque a nadie le gusta tomar
medicinas de nervios en un principio. Existe un estigma en general de la
enfermedad mental, pero también existe un estigma particular adaptado a la toma
de medicación. Ya he hablado en algunas ocasiones en este blog de este tema.
Hay que romper los prospectos y centrarse en la mayor o menor eficacia de los
medicamentos. La medicación de nervios ha dado un salto de calidad enorme en
pocos años. Apenas hay ya efectos secundarios graves en los medicamentos
nerviosos. Y en consecuencia se reduce el miedo a tomarlos. Yo, concretamente,
he pasado del absoluto escepticismo a la fe en los medicamentos después de
muchos años de lucha conmigo mismo.
Estamos, pues, en la fase abstracta de la
enfermedad nerviosa. Es abstracta porque es la más compleja, como el arte
abstracto. Ver como nace la enfermedad, como surgen los síntomas cada vez
peores, como hay que ir al psiquiatra o al psicólogo, como hay que ingresarse,
como hay que tomar medicación y un largo etcétera. Se modifican muchas veces las
relaciones familiares, surgen crisis de pareja, la relación con los amigos se
transforma, se tiende a la fobia social, etc… Una fase compleja en la que el individuo
está perdido y necesita el auxilio de personas capacitadas para hacerle ver que
lo que está viviendo no es normal, pero tampoco es tan monstruoso como puede
estar pensando.
La fase abstracta supone la modificación de los
hábitos de vida habituales, de la forma de conducirse por la existencia. Uno ya
no es el mismo con la enfermedad mental. Uno se enfrenta al mundo normalmente
con miedo, con pánico, con ansiedad, con depresión, con el cuadro más habitual
ansioso-depresivo, con esquizofrenia, con psicosis, con muchas cosas que
limitan la existencia y coartan al individuo de forma muchas veces brutal. La
metamorfosis puede alcanzar proporciones descomunales. Se podrían citar, todos
podríamos a hacerlos, a personas que eran “normales” y que han cambiado tan
radicalmente con la enfermedad que resultan irreconocibles. Se siente el fracaso
de la propia existencia porque la autoestima baja a niveles mínimos. Vamos
diciendo por ahí: “Tengo baja autoestima”. Es decir: vamos en cierta manera
pidiendo comprensión, cariño, estima que no encontramos en nosotros mismos.
Nos convertimos no en replicantes, sino en
suplicantes. Vamos implorando aceptación de nuestra enfermedad cuando esa
aceptación tiene que nacer en nuestro propio interior. Es la tercera fase como
he comentado antes.
La fase abstracta puede durar muchos años. Esa
lucha permanente con la enfermedad es dura, es un combate a innumerable
cantidad de asaltos. Yo concretamente tuve una fase abstracta muy larga: desde
los 7 años que aparecieron los primeros síntomas hasta hace 8 o 9 años, cuando
me ingresaron por primera y última vez y entonces me di cuenta de que no me
quedaba más remedio que aceptar la enfermedad para poder vencerla. Tenía que
hacerme amigo suyo, no considerarla permanentemente mi enemiga. Aquí se puede
aplicar bien esa coletilla de si no puedes vencer a tu enemigo únete a él. Pues
yo me uní a mi enfermedad y entonces empecé a vencerla, pero estaba ya
cronificada y me temo que me acompañará el resto de mi vida. No es ser
negativo. Es reconocer que mi fase abstracta duró demasiado, le di de comer
demasiado a la enfermedad y dejé pasar, perdiéndolo, mucho tiempo. Y ahora
estoy en una fase de adaptación-aceptación en la que tengo crisis fuertes que
supero a duras penas y muchos días seminormales que me permiten vivir con una
amplia dignidad.
Porque ésa es otra. La enfermedad mental puede
hacer perder la dignidad al individuo. En la fase abstracta puede caerse muy
bajo. Puede llegar uno a las alcantarillas más profundas casi sin saberlo y por
supuesto sin quererlo. Por eso es tan importante en esta fase la ayuda de los
profesionales, en los que hay que creer ciegamente y con verdadera FE. Sí: FE.
Porque los profesionales no son seres infalibles, sino falibles, es decir, que
fallan y pueden equivocarse, y dar un diagnostico equivocado, y poner
tratamientos erróneos y muchas cosas más. La fase abstracta es compleja y está
llena de trampas que sabe poner muy bien la propia enfermedad mental o nerviosa
como yo prefiero llamarla. La enfermedad nerviosa es muy poderosa porque la
mente es muy compleja y hay muy poco conocimiento de ella. Está en pañales el
conocimiento de la mente humana. Y por eso es tan difícil superar las
enfermedades mentales graves. Pero siempre hay que tener ESPERANZA. Sin ésta
estamos perdidos en un laberinto del que nunca podremos salir, en una fase
abstracta que se hará CRÓNICA y no nos dejará vivir tranquilos nunca.
La cronicidad de la enfermedad es uno de los peores
riesgos de la fase abstracta. Si no se ataja como es debido la enfermedad ésta
se vuelve crónica y nos puede. De ahí que exista la fase de adaptación o
aceptación y la fase de culminación. Si en la fase abstracta se supera la
enfermedad automáticamente las otras dos fases se desmontan y carecen de
sentido, que es lo más deseable.
Hay que tener mucha fuerza de voluntad en la fase
abstracta. Hay días muy malos que rompen la moral de cualquiera y pueden
llevarnos al desaliento más absoluto. Pero no hay que amilanarse, sino
enriquecerse y envalentonarse con las acometidas de la enfermedad para que ésta
no pueda con nosotros.
Hay que hacer abstracción de la enfermedad en la
fase abstracta para llegar lo mejor posible a la fase adaptativa. Y ojalá
culminar todas las fases con un triunfo sobre la enfermedad. Eso es lo que yo
deseo para todos los lectores que padezcan alguna enfermedad mental o de
nervios. Una enfermedad nerviosa en definitiva. Salud y suerte.
martes, 24 de octubre de 2017
GRACIÁN
Baltasar Gracián es uno de las referencias de la filosofía, en
tanto que ésta se ocupa del comportamiento humano. Es especialmente
influyente en los teóricos de la Ilustración .
De sus escritos, aparte de lo que dice, sobresale por el “como”
lo dice… “expresar lo máximo con las mínimas palabras”. Así,
cada frase de sus escritos son sentencias. Es el autor de la famosa
frase que dice, “ lo bueno, si breve, dos veces bueno”… A
continuación, referiré algunos comentarios que hace , sacados casi
al azar, para dar fe de lo acertado de su pensamiento y de cómo se
preocupa por la exactitud de lo que quiere expresar.
-
La realidad y el modo: No basta la sustancia, requiérense también la circunstancia. Todo lo gasta un mal modo, hasta la justicia y la razón ,
- Es cordura provechosa ahorrar de disgustos; la prudencia evita muchos.
- Dé luz el que la alcanza, y solicítela el que la mendiga.
- Saber negar importa tanto como el saber conceder.
- Menos dañosa es la mala ejecución ,que la irresolución.
-
No se gastan tanto las materias cuando corren como si se estancan.
- Realidad y Apariencia: las cosas no pasan por lo que son, sino por lo que parecen; (valer y saberlo mostrar es tañer dos veces. Lo que no se ve, es como si no fuese)
- No es necio el que hace la necedad, sino el que hecha ,no la sabe encubrir. Todo los hombres yerran, pero los sagaces desmienten los hechos,y los necios proclaman las por hacer… Consiste el crédito en el recato más que en el hecho (si no es uno casto que sea cauto.
- Antes loco con todos, que cuerdo a solas…..que si todos lo son, con ninguno perderá; y si es ´sola la cordura, serás tenida por locura; pero…”antes cuerdo con los más, que loco a solas.
- Toda la vida ha de ser pensar para acertar el rumbo.
- Nunca por la compasión del infeliz, se ha de incurrir en la desgracia del del afortunado.
- Se ha de pelear no sólo para vencer en el poder, sino en el modo. Vencer a lo ruin, no es victoria, sino rendimiento.
lunes, 23 de octubre de 2017
VORACIDAD
Por
fin es lunes. Gracias a Dios. Se acabó el fin de semana y llega la libertad del
trabajo y las ocupaciones diarias.
Me
remito en este nuevo artículo al que escribí la semana pasada titulado “Harto
ya de estar harto ya me cansé”. Podemos considerar a este nuevo artículo la
segunda parte de aquél porque creo que le faltaba material.
En
aquel artículo hablaba de las dentelladas que dan los tiburones blancos como
símbolo de las dentelladas y los golpes que dan el hartazgo del pensamiento y
las enfermedades mentales, particularmente la mía: el trastorno obsesivo
compulsivo, más conocido como TOC.
Esas
dentelladas son terribles. Pues a ellas hay que responder con voracidad, con
más dentelladas todavía, con más furia, con más fuerza para no dejarnos vencer.
Yo
recuerdo ahora los muchos años que la depresión me tuvo preso de sus garras,
metido en la cama, perdiendo el tiempo y la vida. Era un muñeco de peluche más tirado en la cama como
si fuera un desperdicio. No quiero que vuelva ese tiempo, completamente oscuro,
con mucho sufrimiento, en el que me sentí vencido y sin salida posible.
Acabé
con mucha constancia venciendo la depresión. Después me cogió la ansiedad y con
ella convivo. Tengo
La
ansiedad me permite escribir con voracidad, con verdadera fruición, con fuerte
interés por las cosas que me preocupan y me interesan. Le doy velocidad a las
teclas y su ruido me ayuda a vivir. Siento que las teclas son motivos para
realizarme y convertirme en un ser útil para la sociedad. Me gusta sentirme
útil para los demás y creo que lo hago como escritor, como periodista,
aportando al mundo que me rodea y en el que vivo mi propia visión sobre él.
Conozco
a personas depresivas que están con el cuerpo plomizo, casi sin poderse mover.
Deben tener voracidad para luchar contra la depresión, pensar que son tiburones
blancos que pueden vencer a la enfermedad con esas dentelladas terribles y sin
ningún límite posible.
Y
conozco a personas con ansiedad que están dominadas por ella. Tienen que luchar
para convertir a la ansiedad en una compañera positiva porque se puede hacer
positiva la enfermedad. Yo siempre me digo por la mañana cuando me levanto como
un lema de vida cotidiana: “Autoestima, flexibilidad, positividad, optimismo,
seguridad, sin miedo, con amor propio, dignidad y voluntad”. Y este lema me
funciona para tirar hacia delante. Cuando estoy mal me lo repito y tiro hacia delante,
hacia las metas que suponen la vida cotidiana. Ese vivir día a día que ya
comenté hace muchísimos artículos y que es como debemos planificar nuestra
existencia: un vivir día a día, tiempo a tiempo, con sus pausas y sus momentos
para el decaimiento y la victoria. Porque nadie está mal todo el tiempo. Todos,
incluso los que están peor, tienen buenos momentos a lo largo del día y han de
aprovecharlos para hacer las cosas, para ser y sentirse útiles, para dar
validez a una existencia que la depresión intenta convertir en nada, en un
fardo sin sustancia sometido a la tensión del dolor permanente.
Yo
hago de la ansiedad algo positivo, aunque a veces ella puede conmigo, pero no
dejo de luchar. Y eso es lo que hay que hacer: no dejar de luchar, si caemos
nos levantamos y a tirar hacia delante otra vez, como si nada hubiera ocurrido.
Con la cabeza muy alta, con esa dignidad de la que antes hablaba y que no
debemos olvidar nunca.
La
enfermedad mental muchas veces ataca a la propia dignidad del individuo porque
lo convierte en un ser dejado, abandonado de sí mismo, que no se lava, que come
mal, que tiene desordenado el sueño, etc… Todos los enfermos mentales habrán
vivido alguna vez estas sensaciones y resultarán entonces reconocibles. Pues no
debemos abandonarnos, sino rebelarnos contra esa sensación de dejadez que hace
que nuestro espíritu se desinfle a la par que nuestro cuerpo y nos convirtamos
en plastilina maleable por la depresión o la ansiedad.
Lo
que más abunda es el trastorno ansioso-depresivo. Yo afortunadamente hace
tiempo que no sé lo que es la depresión, pero la he vivido durante muchos años.
Ahora la ansiedad es la que ocupa su sitio y me hace daño y me hace vivir muy
malos momentos, pero intento siempre mirar hacia delante para que la vida sea
la prioridad, que es lo que intenta cargarse la enfermedad de nervios. Ésta
tiende a anular la personalidad del individuo y, con ella, la propia
existencia. Y es algo que no podemos permitir. Tenemos que tener autoestima,
querernos abiertamente sin tapujos de ningún tipo. Y no importa si nos tenemos
que decir: “Te quiero Pepe”. Tenemos que ser nosotros mismos receptores
primeros de nuestro propio amor para que sea auténtico el amor que le damos a
los demás. Si no nos queremos a nosotros mismos difícilmente será auténtico el
amor hacia los otros. Ama al prójimo como a ti mismo. Es una frase
completamente válida que nunca debemos perder de vista.
La
enfermedad de nervios también te hace sentir un inútil, alguien incapaz de
realizar las más insignificantes actividades, pero eso es una gran mentira. Los enfermos mentales
somos capaces de hacer muchas cosas, tantas como los que no lo son. Tenemos
fuerza de ánimo para tirar hacia delante sin miedo, que es algo muy importante,
porque si te atrapa el miedo queda reducida toda la vida a nada, a una
insignificante porción de Universo que no tiene ningún sentido.
Somos
muy válidos. Tenemos que repetirnos eso cada mañana. Ser fuertes para descubrir
todo nuestro potencial interior , que es enorme y que está esperando que salga
al exterior para dar validez a nuestra condición de ser humano. Podemos decir:
“padezco depresión”, pero no soy una persona nula porque no lo voy a permitir.
Podemos decir también : “padezco ansiedad”, pero no soy una persona sin valor
sino que soy capaz de hacer tantas cosas que no sé por dónde empezar. De eso se
trata: de elevar la enfermedad a la categoría de motor para que nos dé fuerza
para valorarnos y aumentar progresivamente nuestra autoestima. Parece una
paradoja, pero es la realidad. La enfermedad puede ser positiva para darnos
fuerza y coraje para vivir, fuerza para luchar, para gritar que no somos unos
trastos a los que hay que almacenar en hospitales, sino seres perfectamente
válidos capaces de realizar cualquier tarea.
Eso
es lo que quiero que quede claro en este artículo complemento del anterior: que
el enfermo mental tiene que tener voracidad para devorar como un tiburón blanco
la enfermedad sin piedad ninguna. Porque la enfermedad no tiene piedad ninguna
con los enfermos mentales. Nosotros no podemos tener piedad ninguna con ella.
Somos el tiburón que sigue matando aunque ya esté alimentado. Debemos tener esa
voracidad y no ser cobardes nunca. Y si tenemos crisis esperar a que pasen para
seguir haciendo lo que realmente sea valioso para nosotros mismos.
Queda
clara pues la intención de este artículo: no somos unos inútiles, sino personas
absolutamente válidas para hacer todo tipo de cosas. No lo olvidéis amigos.
Salud y suerte.
José Cuadrado Morales
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