martes, 14 de octubre de 2014

CRÍTICA DE CINE. LA GRAN SEDUCCIÓN

Se trata de una producción canadiense del año 2014 dirigida por Don McKellar y protagonizada entre otros por Brendan Gleeson (que se come prácticamente al resto de actores. Brendan es un actor veterano, que ha intervenido en numerosas películas, entre ellas las de la saga de Harry Potter, donde consiguió enchufar a su hijo para que hiciera de íntimo amigo del famoso mago), Taylor Kitsch (un joven actor de 33 años con un buen futuro en el mundo del cine), Liane Balaban y Mary Walsh. Hay un gran elenco de actores porque la película es una comedia costumbrista coral que recuerda parcialmente a las películas corales del gran Luis García Berlanga.
La trama es la de un pequeño pueblo costero de Canadá que precisa de un médico permanente para que una empresa instale una fábrica en la zona. La misión se la encomiendan a Murray French (Brendan Gleeson), quien consigue al Doctor Paul Lewis (Taylor Kitsch) para que esté de práctica un mes. Cuando todo el pueblo se entera de esto se dedicarán a seducirle para que se quede de modo permanente en el pueblo.La cartelera no engaña y habla del pueblo de Tickle Head, integrado por una población de 120 mentirosos inexpertos que buscan a un médico con experiencia. Ya la primera mentira la descubre Murray cuando se entera de que al Doctor Lewis le encanta el cricket y organiza un equipo de este juego en Tickle Head para que se sienta feliz el médico y es lo primero que ve cuando llega en el barco de Murray, el White Foam, que en inglés significa Espuma Blanca.
 Después gracias a la operadora de la centralita de teléfonos Vera, interpretada por Mary Walsh, los vecinos se enterarán de los gustos y aficiones del Doctor Lewis. Así, por ejemplo, cuando va al restaurante del pueblo siempre hay en la carta alguno de sus platos favoritos. En ningún momento sospecha de que se trate de una estrategia de los ciudadanos de Tickle Head.
 Sólo hay una vecina que no participa de la mentira y es la empleada de correos, Kathleen, interpretada por Liane Balaban, a quien le piden que finja estar enamorada del Doctor pero ella no quiere jugar con los sentimientos de nadie y más porque el Doctor tiene problemas con su novia Helen, que se debate entre Paul y su íntimo amigo Frank. Ya al final de la película sí empezará a sentir sentimientos sinceros hacia él.
Murray irá a pescar con Paul y éste no tiene ni idea de pesca. Entonces Murray le pide a su amigo Simon que le clave en el anzuelo al doctor pescados para que crea que los ha conseguido él. Mentiras de este tipo hay muchas y todas van  seduciendo progresivamente al Doctor Paul Lewis. Los habitantes de Tickle Head también mentirán a la empresa que pretende instalar la empresa de reciclaje de productos derivados del petróleo. 120 habitantes son muy pocos para la empresa y se multiplicarán estando en muchos lugares para que parezcan más vecinos. Están cansados de cobrar el subsidio de desempleo y Murray, como alcalde accidental ya que el electo se ha ido a trabajar a la gran ciudad al igual que la mujer de Murray, le propone al director del Banco Henry, su amigo también, un soborno de 100000 dólares que no será aceptado por sus superiores.
Una vez en off, la de Murray, al principio de la película nos habla de lo próspero del pueblo años atrás cuando había trabajo para 14 horas diarias y terminaban el día haciendo el amor y gimiendo. Se escuchan los gemidos en la película y es ésta la única razón que encuentro para que la película no esté recomendada para menores de 7 años. Al final de la película la misma voz en off nos contará lo bien que está Tickle Head de nuevo y cómo las parejas han vuelto a hacer el amor y se escuchan de nuevo los gemidos por las claraboyas de las casas.
 La película es apropiada para los tiempos de crisis que vivimos porque es un canto a la esperanza, un deseo de salir de la crisis , la necesidad de unión de las personas y de los pueblos para escapar de los baches. En ese sentido la película viene bien para los tiempos que corren.
La cinta es un remake, es decir, una nueva versión de La gran seducción, una producción francesa del año 2003. Las dos películas están producidas por el mismo, Roger Frappier.
La cinta tiene una excelente fotografía y es obra de Douglas Koch, quien ya trabajó con Don McKellar es una producción televisiva titulada Sensitive skin (Piel sensitiva en inglés). En esta producción el director también hacía de actor, como Woody Allen en tantas de sus películas. La fotografía demuestra una gran complicidad entre director y fotógrafo y muestras las escenas bucólicas, paradisíacas de Tickle Head. Predominan los tonos pastel. Destaca también la música, con el folklore de pueblo canadiense y predominio del violín y el acordeón. Apoya muy bien a las imágenes y resulta un conjunto de buen acabado.
 La película recuerda a otras producciones como Doctor en Alaska ( la película podría haberse llamado muy bien Doctor en Canadá), que habla de una comunidad cerrada donde difícilmente entra alguien nuevo y donde todos se conocen y donde hay un bar, un tienda de abastos, una cosa de cada. Doctor en Alaska es una serie de culto y yo la he visto varias de las veces que la han repuesto en Televisión Española. 
 Creo que el título de la película (que es igual que el original, The Grand Seduction) no es el más apropiado porque la seducción parece referirse de entrada más al sexo o a cuestiones sensuales y eso puede llamar a la confusión. Aquí se trata de seducir al Doctor pero es convencerlo para que se quede en el pueblo de forma permanente, cosa que ocurrirá cuando rompa con su novia y quede fascinado finalmente con las bondades del pueblo, su belleza natural, el cricket, la pesca, las comidas que le gustan y el nuevo amor que irá naciendo en Kathleen. Es una pena que la película no haya tenido publicidad ninguna con toda la publicidad por ejemplo que ha tenido Torrente 5, que no es ninguna reflexión negativa hacia ésta última porque no la he visto. El otro día vi la lista de recaudación de las películas y La gran seducción ocupaba uno de los últimos lugares. Y la película merece mejor recompensa que ésta. 
La cinta es muy simple. Mueve a la sonrisa más que a la risa, pero está muy dignamente hecha. Las interpretaciones son buenas y todos los elementos técnicos están muy bien. Insisto en que merece mejor suerte. Además es una película de Canadá y no tenemos muchas oportunidades de ver  películas de este país, que está pegado a Estados Unidos, cuyas películas sí nos llegan en masa todos los años. Brendan Gleeson está estupendo y protagoniza muy buenas escenas como una conversación en la cama de su amigo Simon con su mujer incluida, muestra de la confianza que existe entre los vecinos del pueblo.
La película está entre buena y muy buena. Seremos positivos como la película y la calificaremos de muy buena, por lo que merece cuatro estrellas. Esperemos que la película remonte y se quede más tiempo en cartelera. Se sale con muy buenas sensaciones y esto es algo muy necesario. Salud y suerte.

Calificación:  

José Cuadrado Morales

3 comentarios:

CRAP Calatayud dijo...

Habrá que verla. gracias por las sugerencias que nos haceis desde vuestro blog. Un abrazo

UNIDAD DE REHABILITACIÓN SALUD MENTAL (URSM VIRGEN MACARENA) dijo...

Gracias a ti por leerme. Eso da sentido a mi trabajo y me hace tener más ilusión para estar todos los días al piel del cañón. José Cuadrado.

sofia martínez dijo...

¡Muy detallada entrada! Pocas veces un remake llega al nivel de la película original. En el caso de “La gran seducción”, logra mantener (y mejorar, en algunos momentos) lo que ya pudimos ver hace 10 años de la mano del director Jean-François Pouliot. En esta nueva versión seguimos sin salir de Canadá, aunque cambiamos el francés por el inglés. La propuesta actualizada de Don McKellar nos vuelve a situar en un pequeño pueblo costero de Quebec, donde sus habitantes tratarán de ‘seducir’ al nuevo doctor para que se instale permanentemente. Este remake se gana a pulso la categoría de ‘cine para toda la familia’ gracias a los recurrentes gags y divertidas escenas que se suceden sin cesar. Sin embargo, la película vuelve a caer en los tópicos propios de las películas rurales, como la idea de que la gente verdaderamente auténtica vive en los pueblos. En definitiva, nos presenta un pueblo hecho a la medida del personaje de Taylor Kitsch, pero realmente trata de convertirse en el destino perfecto para el espectador. Visionar la película de Don McKellar nos aseguran dos horas de deliciosa comedia rural, junto con unas irresistibles ganas de viajar lejos de la gran ciudad.