lunes, 17 de octubre de 2011

GALGOS Y LIEBRES

“Tenía que ser condenao, to el que tira de escopeta , porque a una liebre se avasalla , con dos galgos acollaraos, y si se va, que se vaya, la libertad sa ganao”.

Un día frío de invierno, asistí con un amigo galguero a una cacería. Al romper el alba, cogimos carretera con dos galgos (Tormenta y Rosario). Cuando llegamos al coto, ya se notaba el nerviosismo entre la gente y los perros. Cuando llegó el turno de emparejar a Tormenta con otro perro, saltó una liebre rápida y resistente, pues la carrera duró más de dos minutos. Al final fue Tormenta quien dio caza, pero esto en un galguero de pro, es lo de menos; es más importante que la carrera sea limpia (Un galgo es sucio cuando yendo por detrás, se aprovecha del requiebro de la liebre, casi un ángulo recto, para coger ventaja y así aprovecharse y dar caza).
Después de la cacería, nos dispusimos a comer, y empezaron las discusiones sobre si este es más, si aquella es sucia, etc. Lo importante es echar el día en el campo, y si encima te traes un par de liebres, despellejarlas (lo que es un arte) y hacer un arroz con liebre en "La Granaita".
Una cosa más, el galgo es un atleta, y para ello hay que correrlo todos los días, para que cuando llegue la hora de dar la cara, este responda.

Diego Manuel.