lunes, 16 de octubre de 2017

HARTO YA DE ESTAR HARTO YA ME CANSÉ

Cojo prestada una frase de una canción me parece que cantada por Joan Manuel Serrat para dar título a este artículo dedicado al exceso de pensamientos. Estoy harto de estar harto de pensar sobre todas las cosas y ya me he cansado. He llegado al hartazgo absoluto y tengo que recular y convertirme en una persona normal que realiza sus actividades con normalidad y no después de un montón de reflexiones. Tantos pensamientos me han llevado a un estado tremendo de Trastorno Obsesivo Compulsivo del que estoy profundamente cansado y que mantiene mi vida hipotecada, a veces totalmente.
Yo desde niño he pensado mucho. Yo empecé a ir a un colegio de monjas con sólo dos años. Y ellas me enseñaron a leer y escribir con sólo tres añitos. Cuando otros niños se dedicaban sólo a jugar yo ya me dedicaba a pensar y a escribir mis pensamientos en unas libretas verdes de dos rayas, algunas de las cuales todavía conservo en mi archivo de escritos. Torpemente y con la ingenuidad de un niño iba dejando en esas libretas verdes mis ideas sobre la vida y sobre el mundo que me rodeaba. Y tenía sólo tres años insisto cuando empecé.
Así estuve varios años. Llegué a escribir más de 100 libretas, de las que me quedan sólo unas cuantas porque en una mudanza se perdieron casi todas. Pero en algunas destacan ideas que he tenido toda mi vida y que he mantenido por encima de todas las circunstancias. Ideas que han conducido mi vida y que son el fruto de mi pensamiento y de esa visión obsesiva de la vida que me ha caracterizado durante numerosos años.

No siempre he sido obsesivo. El carácter obsesivo de mi personalidad empezó a desarrollarse a partir de los veintitantos años. Entonces los pensamientos empezaron a darme bocados, aunque al principio eran unos bocados muy tímidos con los que podía convivir. Ahora he llegado a una situación en la que esos bocados son dentelladas de tiburón blanco que me arrancan el alma cada vez. Estoy, pues, harto de estar harto y ya me cansé. Pero no rechazo los pensamientos, sino el carácter obsesivo de los mismos, que me llevan causados muchos dolores y que me han impedido vivir con la felicidad que creo me merezco.
Me merezco, sí, ser feliz, por mucho que Francisco Umbral dijera que la felicidad es una aspiración burguesa. La felicidad es una aspiración toda del ser humano, de su piel, de sus vísceras, algo que no se puede soslayar ni postergar y que se tiene que convertir en la prioridad de la propia existencia.
Sí. La felicidad es la prioridad y no el pensamiento. Me he cansado de pensar y de llevar hasta sus últimas consecuencias el proceso de reflexión.

Ya de mayor, y lejanas ya las libretas verdes, escribí un libro de pensamientos que nunca han visto la luz y que creo que nunca la verán porque el cansancio afecta también a la publicación de mis propias ideas. Sé que no voy a entrar en la Historia del Pensamiento, pero mis pensamientos son míos y han alimentado durante 56 años de vida todo lo que en sí mismo constituye la esencia de mi existencia.
Doy amparo en mi alma a la reflexión sobre la vida misma y el pensamiento absoluto que de ella nace. Doy cobijo en mi ser a cualquier reflexión que haya nacido de cualquier acontecimiento que por pequeño que sea he podido vivir. Y trasciendo todo hasta llevarlo a un infinito paralelo a mi esencia de ser humano. Y desde aquí llego al TOC y me convierto en esclavo de mi propio vivir y quiero escapar y no puedo, y lo intento una y otra vez y no puedo huir de mí mismo. ¿Cómo huir de uno mismo? Con mucha voluntad, con mucha capacidad para trascender la propia trascendencia y reducir ésta a una nimiedad que pueda resultar relativa y me dé la dicha que he buscado mil veces por numerosos derroteros y que otras tantas veces se me ha escapado de las manos, del alma misma.
Lo que hay que hacer es no huir de la felicidad, de la capacidad de superación para hacer frente a todos los obstáculos que se interponen entre el ser sin más y el ser trascendido por la felicidad. A veces el pensamiento es un obstáculo para esta felicidad.

Siempre me han dicho que mi poesía tenía mucho de pensamiento, de reflexión sobre el devenir del ser humano. Ese pensamiento se ha visto desbordado en mi primera novela, donde el TOC adquiere protagonismo y el pensamiento obsesivo supone una gran parte de la personalidad del protagonista principal y casi absoluto.
En la novela he querido reflejar todo mi propio universo obsesivo, aunque con muchas invenciones que no corresponden a mí, pero que las hago mías como un juego de la propia estructura narrativa.
La vida en un TOC. Ahora se va a estrenar una película que se titula TOC TOC y que va sobre el pensamiento obsesivo, sobre el Trastorno Obsesivo Compulsivo, protagonizada, entre otros, por Rossy de Palma y Alexandra Jiménez. Tengo ganas de verla, no para lamerme las propias heridas, sino para ver el tratamiento cinematográfico que se le da a un tema psiquiátricamente tan importante.
Hay un libro de autoayuda muy interesante que se llama Tratamiento psicológico del trastorno obsesivo compulsivo. Sus autores, dos psicólogos clínicos, escriben de una forma llana todas las cosas relacionadas con este tema e inciden tremendamente en el pensamiento obsesivo y en cómo un paciente puede llegarse a sentirse harto del propio pensamiento. Pues eso me ha pasado a mí, y por eso digo que estoy harto de estar harto porque no es la primera vez que tengo esta sensación de hartazgo, y por eso digo que ya me cansé.

Pero no renuncio al pensamiento mismo, sino al pensamiento obsesivo, el que duele, el que no te deja vivir y llevar la vida de una persona normal.
Yo quiero NORMALIDAD, una palabra mágica para mí que me da vida cuando puedo aplicarla. La normalidad es la realización de las cosas de una forma sencilla y sin complicaciones ni trascendencias.
Normalidad es la sencillez, lo contrario completamente a la COMPLEJIDAD, que es dar mil vueltas a todo muchas veces para volver al mismo punto de partida.
Normalidad es un pensamiento NORMALIZADO, un pensamiento que contribuya a la felicidad burguesa y aleje del deseo de muerte o de desesperación.
Harto ya de estar harto ya me cansé. Pues voy a cambiar. Una de las promesas más claras que me tengo hechas es la de cambiar mi forma de ver y AFRONTAR la existencia. Verla como amiga, no como enemiga. Verla como colega, no como antagonista. Para eso el pensamiento tiene que ejercer una función apaciguadora y dar alas para la felicidad burguesa de Umbral.
Iré informando en estas páginas de cómo va el proceso para que sigáis conmigo la evolución que espero positiva. Tiempo habrá de escribir más artículos que den sentido a mi perseverancia y a la voluntad extensa que le suelo poner a las cosas. Salud y suerte.


José Cuadrado Morales

viernes, 13 de octubre de 2017

LA INDEPENDENCIA

Hermanos del norte, ahora que tenéis abundancia, queréis la independencia, teníais que ser más solidarios con vuestros hermanos, el estado español al completo, porque no olvidéis que formáis parte de él, queráis o no queráis. Formáis parte de los muchos pueblos y culturas que forman la unidad de España, entre todos podemos ser grandes, unidos podemos ser más fuertes, me reservo la opinión de si no queréis formar parte del estado español, porque el que no quiera estar, ya sabe lo que tiene que hacer. Los hijos, cuando se independizan, ¿qué hacen, a dónde van a estudiar, y si no hay oportunidades, y si en España no hay sitio?, cada uno se busca la cagada del lagarto, o lo que es lo mismo, cada uno se busca la vida como puede, todavía podéis rectificar, porque rectificar para bien es de sabios. Todavía podéis acercaros a vuestros hermanos españoles, un saludo a mis amigos. 

ANTONIO TEQUILA


martes, 10 de octubre de 2017

NUESTRO BLOG EN HISTORIAS DE LUZ

Hace un tiempo los reporteros de “Historias de Luz”, se interesaron por conocer nuestro Blog y a las personas que lo hacen realidad día a día. Vinieron a nuestra Unidad y tras explicarnos  sus objetivos, nos propusieron hacer un reportaje.
Comentaros que ‘Historias de Luz‘ es una agencia de noticias audiovisuales que distribuye su contenido de forma gratuita a través de Internet. El objetivo de ‘Historias de Luz‘ es difundir una imagen de Andalucía alejada de los tópicos a través de las historias de personas, empresas y colectivos andaluces que desarrollan proyectos innovadores,  pioneros y originales relacionados con el compromiso, la modernidad, el emprendimiento, la sostenibilidad, el liderazgo…

Gracias a “Historias de Luz”, por haber puesto vuestra mirada en nosotros y por mostrar a todo el que lo quiera ver cual es la realidad de nuestro Blog. 
Enlace a historias de luz: /http://ideasconalma.com/historias-de-luz/
Enlace youtube: https://www.youtube.com/watch?v=fIWQ-UL0LGM

video

lunes, 9 de octubre de 2017

MI POSITIVIDADAD

Me gustaría contaros mis nuevos propósitos para este nuevo curso. Me siento con ganas de estudiar de seguir acudiendo a mis talleres en la URA  y poder seguir con mis amistades. Lo bueno de todos es que tengo el ánimo en buen estado para poder conseguir mis propósitos. El que tenga el ánimo bien se debe no solo a mi medicación que también es importante , pero se debe ante todo a la aptitud que tengo ante los problemas que normalmente se tienen en esta vida.  No todo se debe tomar con negatividad pues eso nos crea más inquietud y nos hace sentirnos peor todos los días. Me parece que las personas que tenemos un problema mental somos un poco mas vulnerables ante los problemas y nos lo tomamos un poco peor. Yo he logrado superar muchos obstáculos en esta vida pero después de tener la enfermedad he logrado superarlos contando con el apoyo de mis profesionales y mis amistades, creo necesario tener un apoyo importante en lo que nos podamos desahogar cuando estemos mal. Yo siempre he pensado que hay veces que un café con un amigo también evita el tener que tomar una pastilla en ese momento en el que nos sentimos mal y ese momento podemos superarlo hablándolo y con ese café se puede llegar a superar.
 Los ánimos se tienen a veces por los suelos pero eso le pasa a todas las personas no solo a las que tenemos trastornos mentales. Me parece que la sociedad esta también cada día mas concienciada de que esos problemas de tener el animo bajo se debe al estrés y a la vida que llevamos todos. Me gustaría poder cumplir mis objetivos con la misma positividad que tengo ahora y seguir llevándola, como la estoy llevando hasta ahora. Aconsejaría a todas las personas que como yo tienen un trastorno mental , que se abriesen a tener amistades y a recuperarlas antiguas, tener una buena comunicación con sus profesionales y a estar ocupados en talleres o algo muy parecido. Hoy por hoy, tenemos las personas con trastorno mental la oportunidad de contar con profesionales que nos orientan y nos ayudan a estar preparados para sentirnos realizados he integrados en una sociedad que cada día esta mas al día de cómo nosotros somos tan iguales a ellos y no nos diferenciamos en nada ya que es una enfermedad y no tiene porque ser distinta a otras tantas que hoy estamos todos predispuestos a tener. Mi mensaje es que todos tenemos que poner un poco de nuestra parte para tener esa energía y positividad que seguro que con ese pequeño esfuerzo conseguiremos.

Silvia

LA HISPANIDAD

Tanto barullo, confusión, mentira, histeria, soberbia, vienen derivadas de un Narcisismo ñoño que impide a estos catalanes ver la realidad. Así,  como no hay nada moralmente que justifique este intento de golpe de Estado (hambre, justicia, libertad, etc), urge una restauración del Estado de Derecho en aquella parte del mismo tras esto, darse tiempo y obligación para negociar el encaje catalán en el Estado. (Isabel la católica  solía denominar a España como “Reino de las Españas”….  Solución salomónica.)
Menos mal que ahora viene la festividad el 12 de Octubre de la Hispanidad. Es éste un sentimiento de pertenencia junto a muchos otros, de sentir lo mismo con las mismas cosas, de orgullo de saber que hubo quienes hicieron tantísimo con tan poco y pocos. Con un idioma, vehículo de pensamiento, que ha hecho Literatura común aquí y allí. Y esas maravillosas palabras de “Madre Patria”.
Es algo tan grandioso, tan sano, tan verdadero, que abarca incluso a su vez una religión común: La Cristiana, el conocimiento de Cristo.
Y es, además, un concepto tan etéreo y volátil, que a nadie obliga, pero estimula a muchos de distintos países, a reconocerse cercanos y prójimos aún en la diversidad, en un nexo común: el Legado que España supo fabricar a través de los siglos para el mundo.
Y para terminar, una estrofa, de un poema dedicado a España, de autor que desconozco :
    
 “Lloras porque te insultaron los que su amor te ofrecieron,
 A Ti, a quien siempre temieron, porque tu gloria admiraron;
 a Ti, soberbia matrona, que libre de extraño yugo,
 no has tenido  más verdugo, que el peso de tu corona”.


Diego.


viernes, 6 de octubre de 2017

IR AL PSIQUIATRA

El 18 de abril de 1959 tuvo lugar un acontecimiento fundamental en mi vida, aunque aún no había yo nacido: se casaron mis padres. Decidieron irse a pasar la luna de miel a Asturias y les gustó tanto que decidieron quedarse a vivir allí, concretamente en la bella localidad de Avilés. Mi padre jugaba al fútbol por entonces y empezó a jugar en este equipo, además de trabajar en el oficio al que más tiempo dedicó a lo largo de su vida: camarero.
Hasta aquí todo bien. Pero pronto llegó la desgracia en forma de enfermedad pues el clima de Asturias (frío, nublado, lluvioso) afectó a mi padre hasta el punto que cayó malo de los nervios y tuvo que ir al psiquiatra. Le recomendó un cambio de clima, que volviera al sur, a Sevilla. Que el sol le sentaría mejor para su enfermedad, que omitiré porque no viene al caso, pero hay un ingrediente depresivo evidente.
Mis padres tuvieron que irse al Sur de nuevo como en la película El Sur de Víctor Erice: los personajes viven en un clima duro y están deseando irse al Sur, un lugar mitificado. Hicieron las maletas y se fueron a vivir a Sevilla y mi padre mejoró bastante, pero no del todo. Tenía que seguir yendo al psiquiatra, tomando medicación (que le cambiaban con frecuencia en esa rutina del ajuste de las medicinas) y trabajaba como camarero, aunque con frecuencia estaba de baja por su enfermedad. Asturias quedaba en el recuerdo como un mal acontecimiento. Desde entonces no puedo ver a Asturias. Supongo que como mucha gente no puede ver ahora mismo a Cataluña, pero éste es otro tema.

El 26 de agosto de 1961 tuvo lugar otro acontecimiento fundamental en mi vida: nací, ya estando mis padres de vuelta en Sevilla. Habían tenido en Asturias a mi hermana mayor. Yo me llevaba año y medio con ella. Sin mí esta historia de ir al psiquiatra no tendría ningún sentido tal y como yo la estoy planteando.
A los 7 años ya me sentí malo de lo nervios. Era muy pequeño y no sabía verbalizar muy bien todavía mis emociones y torpemente le decía a mis padres cómo me sentía. Ellos querían llevarme al psiquiatra, pero yo había visto padecer tanto a mi padre con los psiquiatras que me negaba en redondo a ello. No quería meterme en un mundo en el que si te metes ya no sales nunca como así ha sucedido.
Entonces decidieron llevarme a un neuropsiquiatra. No diré nombres, aunque éste en concreto ya ha fallecido. Parece que con eso me convencieron. Yo estaba entonces en parvulitos en el colegio y había experimentado ya mis primeras crisis de ansiedad y mis primeros arrebatos depresivos.
Recuerdo el día que entré en la consulta por primera vez. No se me olvidará. Aquella bata blanca me dio pánico. Lo relacionaba con un hospital, con un ingreso, con la misma muerte. Me puse peor y se lo dije a mis padres. Me llevaron algunas veces más al mismo neuropsiquiatra pero desistieron cuando vieron que no servía para nada. Yo no quería tomar medicación tan pequeño y creía que con mi única fuerza de voluntad podría salir adelante. Me equivocaba, pero entonces yo era muy pequeño como para saberlo.
Entonces mis padres decidieron llevarme definitivamente a un psiquiatra, concretamente de la Cruz Roja. Yo no quería, pero no tenía ni voluntad ni edad para oponerme. Todavía recuerdo su nombre a pesar del tiempo transcurrido. Recuerdo aquel pasillo frío de la Avenida de la Cruz Roja. Los tiempos de espera. El miedo. Cuando estaba delante de él no sabía qué decirle. Seguía costándome verbalizar lo que me ocurría y él tenía como norma no hablar si el paciente no hablaba. Así que llegó un momento en el que las sesiones se convertían en teatro del silencio. Ninguno de los dos hablaba. Hasta que llegamos al punto de que era imposible la relación y él la cortó. Se lo comunicó a mis padres y acabé mi relación con este psiquiatra.
Después lo intentaron de nuevo mis padres con un psiquiatra particular, que también recuerdo y que sigue trabajando en el Centro de Salud adonde voy actualmente para ver a mi psiquiatra. Con aquel psiquiatra aguanté varias sesiones. Llegó un punto en que me harté y me puse un poco violento verbalmente y me levanté e hice ademán de marcharme. Eso supuso mi sentencia porque él tenía la consulta en su casa y me dijo que en su casa nadie le levantaba la voz y literalmente me expulsó.
Terminó otra nueva aventura psiquiátrica. Pero mis padres no se dieron por vencidos y decidieron llevarme a un psiquiatra que había tratado a mis padres y le había ido muy bien. A éste le he perdido la pista. Trabajaba en el antiguo manicomio de Miraflores. Ir allí fue nefasto porque veía a los “locos” tirados por los suelos, matados por la medicación, cada uno con su particular problema. Estaban todos mezclados. Me recordaba la película Alguien voló sobre el nido del cuco. Me asusté. Pero el psiquiatra me causó buena impresión, pero yo no quería que me viera en aquel sitio porque no estaba tan mal como para estar entre personas que no tenían ni siquiera un control mediano de su razón. Y lo dejé.

Entonces tenía novia que padecía de esquizofrenia simple. El destino tiene estas cosas. Entonces mis padres hicieron el esfuerzo de llevarme al catedrático de psiquiatría de la Universidad de Sevilla, que no sé si sigue siéndolo. Tuve una sola sesión con él porque cobraba 25.000 pesetas y no quería que mis padres pagaran tanto por mí. Pero aproveché la sesión porque aprendí bastante. Me dijo, con respecto a mi novia esquizofrénica, que alguien que está mal no puede invertir energías en ayudar a alguien que está peor. Nunca lo olvidaré porque llevaba razón. Yo necesitaba mis fuerzas para mí y una pareja que me ayudara a tirar para adelante, no para absorber mis energías imprescindibles para sobrevivir.
Acabó otra aventura psiquiátrica. Ya yo era mayor de edad por supuesto y decidí ir a la Seguridad Social. Psiquiatra gratis. El problema era la masificación. Tenía 5 minutos como mucho para cada paciente y con ese tiempo no tenía yo para nada. Pero seguí con él. No tenía más ganas de cambio. A todo esto yo seguía negándome a tomar medicación. Me asustaban los prospectos. El psiquiatra, cuyo nombre recuerdo, me recordaba que no los leyera. Pero yo los leía y mi carácter hipocondríaco me echaba para atrás.

Pasó el tiempo y me cambiaron de psiquiatra, ya en un Centro de Salud Mental independiente del resto de especialistas. Allí conocí a un psiquiatra, ahora paradójicamente dado de baja por problemas nerviosos, que estuvo conmigo muchos años. No se cansaba de repetir que tenía que tomar medicación , que era lo único que me podría quitar la angustia tan grande que sentía. Me pasaba las sesiones llorando. A veces no podía ni hablar. Pero yo seguía leyendo los prospectos y sugestionándome. Así llegó el momento en que tuve que pasar Tribunal Médico y me dieron la Invalidez Permanente Total. Perdí mi empleo en la Junta de Andalucía y vivo desde entonces de mi pensión. Cuando este psiquiatra cayó malo tuve varios y me volví a sentir decepcionado porque no tenía una continuidad.
Hasta ahora, que estoy con una psiquiatra muy a gusto. Antes he de decir que perdí el miedo a la medicación y empecé a tomarla después del único ingreso que he tenido en mi vida. Dejé de leer los prospectos. Mi trabajo me costó. Mi psiquiatra actual respetó el tratamiento puesto en la Unidad de Día donde me ingresaron y hace pequeños reajustes de vez en cuando según mi ánimo fluctúe más o menos.
Estoy contento con mi psiquiatra actual. Una mujer. Pero estoy cansado de esta larga historia de psiquiatras resumida lo máximo posible en este artículo. Estoy cansado. Muy cansado. Contento pero cansado. Lo mío no sé si tendrá cura alguna vez. Yo lucho cuanto puedo. Pero no me olvido de vivir como dice mi psicóloga. Luchar sí, por supuesto, pero también y sobre todo vivir. Eso me lo digo todas las mañanas cuando cierro la puerta de casa y me voy a la calle: Lucha, Pepe, pero no te olvides de vivir. Al principio no entendía por qué mi psicóloga me decía que dejara de luchar siempre. Ahora la entiendo. No vale pasarse la vida luchando. Hay que vivir por encima de todo.

Y en eso estoy. Ahora vengo a la Ura y estoy muy a gusto aquí. Acabo de hacer relajación. Tengo informática. También pintura y una terapia nueva llamada Repyflec, que significa Resolución de Problemas y Flexibilidad Cognitiva. Estoy contento. Me siento más útil. Mi próxima novela la pasaré a limpio en ordenador aquí en la Ura y no en mi vieja Olivetti porque todo va hacia la informática y no puedo quedarme atrás.
He padecido mucho, pero de nada sirve lamentarse. De nada sirve mirar hacia atrás y quejarse. A mirar al ahora y al mañana, pero sobre todo al ahora. Tomo medicación por supuesto y me mantiene alejado de la angustia y bastante de la ansiedad, aunque de ésta no del todo. No tengo depresión. Tengo mis bajones anímicos normales creo en cualquier persona. Mi problema principal es el Trastorno Obsesivo Compulsivo. Es mi caballo de batalla diario. En eso estoy. Y en eso seguiré hasta que salga vencedor. Soy optimista. No queda otra. La historia dejada atrás es demasiado larga y no se puede olvidar, pero tampoco me puede condicionar mi vida presente. Lucharé, pero viviré. Es mi lema. Salud y suerte.


José Cuadrado Morales

lunes, 2 de octubre de 2017

SOROLLA UN JARDIN PARA PINTAR

El martes 19 de septiembre estuvimos en una exposición de Sorolla( Valencia 1863-Cercenilla 1923) espléndida. Ibamos 11 en total contando con nuestro terapeuta. La visita fue guiada y no tuvimos que abonar nada por ser discapacitados. Sorolla como me contó mi amigo Pedro Villalba es un pintor   que empezó en el naturalismo y acabó en el impresionismo. De este periodo impresionista son la mayor parte de las pinturas de la exposición “Sorolla un jardín para pintar” que está teniendo lugar en CaixaForum. Los impresionistas inventaron un estilo nuevo para pintar que se llamaba “pintar al aire libre” que no solo consistía en pintar en exteriores sino también lo que se veía directamente en esos exteriores. Hay una fotografía de Sorolla en un sillón con un lienzo y un parasol del estilo de las zonas al aire libre de las playas. Con esta fotografía comienza la exposición. La mujer de Sorolla se llamaba Clotilde, a la que llamaba Clota, con la que había tenido varios hijos y uno de ellos era una hija que padecía tuberculosis por lo que necesitaba impregnarse de aire puro de donde surgió el interés de Sorolla por los jardines.
 Llegó a hacerse jardinero y construir (y pintar) grandes jardines en el Madrid en el que vivía para que su hija no tuviera que desplazarse a las afueras a disfrutar del aire puro. Tuvo al menos tres jardines. Era un pintor muy cotizado y disponía de capital para realizar esto. En un primer viaje a Sevilla no le gustó la ciudad pues la conocía poco ya que con motivo de un retrato que tuvo que hacerle a una personalidad de la realeza en el Alcazar quedó impresionado por sus jardines que reprodujo en pintura.
Son muy típicos los objetos como fuentes en estas pinturas sacadas de fuentes reales que vio aquí, escaleras, columnas y cerámica. La cerámica le servía para llenar sus lienzos de color cuando los jardines no tenían flores por no ser el tiempo en que estuvieran floridos, ya que la cerámica Sevillana y de otras zonas son ricas en colores. Son de destacar las zonas con vegetación de boj del Alcazar de Sevilla. También pintó otros jardines como los de la Alambra de granada que podemos ver en estas pinturas. De estos jardines sacó detalles y elementos para construir los suyos propios.
 En sus jardines de Madrid hay columnas que son de origen sevillano, por ejemplo, llevadas de aquí. Su pintura es claramente impresionista y destacan las pinceladas rápidas y llenas de color, llenas de luz. A Sorolla se le llama también el pintor de la luz. En estas pinturas destaca más el conjunto que los detalles, en la mayoría de ellos aunque hubo un periodo en que se hizo más detallista y hay varios cuadros de jarrones de flores sobre fondo cerámico donde destacan ya más los detalles. Hay también objetos incluidos en sus pinturas como esculturas inmersas en jardines, incluso una de origen romano que le regalaron para ellos. Aquí se ve la influencia italiana. También esculpió varias figuras en bronce que irían después a sus jardines, otras de amigos suyos. Luego las pintaba y las pintaba. Algunas de estas esculturas pueden verse en la exposición y no están en los jardines de Madrid sino que allí lo que hay son reproducciones en material mas resistente a las inclemencias del tiempo. Sorolla pintó muchas flores y entre ellas cabe destacar las rosas de color amarillo que le regalaba a su mujer a la que quería mucho.
 Viajó por todas partes del mundo en una época en que era difícil viajar y tenía una relación epistolar muy grande con su mujer. En estas cartas algunas de las cuales se pueden ver en exposición le mandaba flores ignotas y le reproducía fuentes y otros objetos de todas partes del mundo que le interesaban para sus jardines  para que los fuera consiguiendo mientras el estaba de viaje y los incorporara a sus jardines. Murió pintando sin darse cuenta pues el último cuadro que pintó es el de un jardín en el que podemos ver la silla en la que el pintaba en los jardines ahora vacía. Y con ese cuadro acaba la exposición. Se pueden ver tres cuadros de flores en sus floreros pintados al estilo naturalista, estilo éste en el que se inició.
Le doy las gracias a Cristina, nuestra guía, por el buen rato que nos hizo pasar y la buena disposición en todo momento para atendernos y por la gran calidad de las explicaciones que nos iba dando.
Por último algunas ideas que aparecieron en la visita y que no había escrito: no pinta Sorolla los cielos en estos cuadros de jardines sino que enmarca el paisaje en zonas más diáfanas, más cercanas al espectador. Actualmente no quedan los árboles originales que Sorolla plantó en sus jardines sino que han sido sustituidos por palmeras, aunque permanecen otros objetos.


Jesús 







viernes, 29 de septiembre de 2017

DEL CALOR A LA MELANCOLÍA

Pues bueno. Todo llega decíamos la semana pasada con el fin de las vacaciones. Pues ya ha llegado ahora el final del verano. Cuando escribo estas líneas llevamos unos días de otoño, la estación de la melancolía por naturaleza. Estamos a 25 de septiembre. Va refrescando. Se ven menos pájaros. Apenas se escucha ya el canto matinal de los grillos. Las caras de las personas van cambiando. Empiezan a aparecer las primeras rebecas. La luz es más tenue. Las mañanas son más cortas. Las farolas se apagan más tarde hasta que cambien la hora, supongo que esta misma semana. Se está produciendo una metamorfosis general.
Pues el verano ha terminado y con él va desapareciendo el calor o la calor, según cada uno quiera llamarlo. Y va apareciendo la melancolía del otoño, la nostalgia, la tristeza. Mala época ésta para los enfermos de depresión, para los enfermos mentales en general porque sufren el asedio de la depresión con denodada energía. Ahora, lamentablemente, aumentan los casos de suicidio. Y abundan preferentemente, en contra de lo que pudiera creerse, en los países con mayor poder adquisitivo como Finlandia, Suecia o Noruega, países nórdicos todos. Es el momento en que la depresión aprovecha la bajada de la guardia para entrar en nuestras almas y asestar sus finas puñaladas.
Llega, pues, el otoño y con él, pues, la melancolía, esa forma especial de estar en el mundo que te lleva a la tristeza, a la añoranza de otros tiempos en los que uno creyó ser más feliz. No lo sé en realidad. Yo no quiero mirar hacia atrás porque siempre que lo he hecho he salido mal parado y no quiero volver a cometer los mismos errores. ME HE CANSADO DE EQUIVOCARME. Mi cupo de errores está completo. Hoy quiero vivir mirando hacia el ahora y hacia el mañana, construyendo puentes hacia el futuro para facilitarme la vida, no para complicármela como he hecho siempre hasta ahora.
He aprendido de mis viejos errores y por una vez quiero que mis enseñanzas me sirvan para algo: PARA SER FELIZ, que es la meta que todos perseguimos en mayor o menor medida. Decía Francisco Umbral que la felicidad es una aspiración burguesa. No estoy de acuerdo. Yo creo que la felicidad es una aspiración humana, común a todas las clases sociales, a todos los caracteres, en mayor o menor medida.
El otoño, y así hablamos de cine porque hoy no tenemos crítica, se asocia en el cine a las personas mayores, al final de la existencia. El invierno ya sería la misma muerte. Recuerdo ahora dos películas muy significativas para esto: la primera es Del rosa al amarillo de Manuel Summers, un director que empezó haciendo películas muy interesantes como ésta o Juguetes rotos y terminó haciendo películas meramente comerciales.

En esta película nos narra dos historias de amor: una de dos niños que empiezan a descubrir la vida al mismo tiempo que descubren el amor. Una forma muy pudorosa y tímida de vivirlo, de manos cogidas, muy tierno, muy simple. El niño, ya después un actor importante, era Pedro Díez del Corral. La niña no recuerdo su nombre. Es una historia de amor muy bonita de la que recuerdo muchas cosas, por ejemplo un primer plano de las manos cogidas de los protagonistas, símbolo de la ternura a la vez que de la ingenuidad. Y de la cercanía.
La otra relación de amor que narra la película es entre dos personas mayores, ya de la tercera edad, simbolizada por el color amarillo, al contrario que la anterior que era el color rosa. Es un amor otoñal como suele decirse, pero cargada de una extraña y especial esperanza porque supone una fuerza tremenda que surge al final de la existencia, como queriendo apurar el camino final de la vida. Summers lo narra estupendamente, con mano maestra, esa mano que perdería más tarde al meterse en el cine comercial, pero siempre quedarán sus grandes películas. Su hijo es David Summers, el vocalista y líder de la banda de pop Hombres G. Él fue el primero que informó de la enfermedad grave de su padre en un programa de televisión. Manuel Summers murió relativamente pronto, creo recordar que de cáncer. Del rosa al amarillo la vi hace muchos años, cuando yo era un adolescente, pero la he recuperado en el ciclo Historia del cine español de La 2 de Televisión Española. Es en blanco y negro, un blanco y negro precioso que resalta tremendamente los valores románticos de la cinta.
La otra película de la que quería hablar la vi no hace demasiados meses en el complejo comercial Nervión Plaza. Se trata de El cuarteto, la primera película dirigida por el actor Dustin Hoffman, su primera película. Él mismo ha confesado que había tenido la intención de dirigir desde hacía mucho tiempo, que habían caído en sus manos diversos guiones pero nunca se atrevió a dirigir. Ahora a los 75 años ha dirigido su primera película y se arrepiente de no haber empezado antes.
La película cuenta la historia de una residencia especial para cantantes retirados de ópera y músicos retirados en general. Todos los años celebran un concierto con motivo del aniversario del nacimiento de Verdi con el objetivo de recaudar fondos para mantener abierta la residencia. Nos cuenta la historia de unos variopintos personajes, que tienen muy distintas visiones del amor y del sexo.
Hay uno que sólo piensa en el sexo y no duda en piropear reiteradamente al amor de su vida que también está ingresada en la residencia. Hay muy buenos actores, algunos de ellos ganadores del premio óscar: Maggie Smith, Pauline Collins, Tom Courtenay, etc… Personas que están en el ocaso de sus vidas, en su momento o época otoñal, a quienes esta película les viene como anillo al dedo.
Está también la diva que es esperada con expectación por todos los habitantes de la residencia. Se siente un poco superior a los demás y vive en su divismo precisamente, quiere que le sirvan la comida en su habitación para no relacionarse demasiado con los demás aduciendo siempre que se encuentra indispuesta porque no se pueden servir comidas en las habitaciones salvo por causa justificada. Ella siempre se apaña para ello, aunque poco a poco irá integrándose en el grupo y compartiendo las inquietudes de sus ya compañeros de viaje.
Hay historias de amor que han nacido en la residencia, relaciones de puro otoño que resultan especialmente tiernas por lo tardío de las mismas.
Recuerdo otra película ahora que escribo este artículo y hemos tocado el cine que trata del amor otoñal: Margaritas en diciembre, una historia de amor final muy hermosa, como las margaritas en diciembre, tierna, dulce, mágica. El actor creo recordar que era Joss Ackland, muy bueno. No recuerdo el nombre de la actriz. Es una historia muy bien narrada y bendice el amor entre las personas mayores que pueden estar impedidas para muchas cosas, pero nunca para el amor.
Hay más ejemplos que van llegando a mi memoria, pero estos tres ejemplos son suficientes para ilustrar el amor otoñal, melancólico, en el cine.
La vida es dura cuando el otoño se mete en las venas y paraliza sin dejar vivir tranquilamente. Los depresivos tienen que tener todo el cuidado del mundo y más para resistir en estos momentos, más peligrosos aún que los momentos de diciembre.
Pido a todos que se cuiden y vivan el otoño como la caída de hojas y los suelos amarillos de ellas. Las tardes grises de colores especiales que ilustran la existencia de una forma muy diferente al calor del verano.
Seamos fuertes para que el otoño no nos duela. Seamos fuertes para cruzar esta estación especialmente sensible. Una estación peligrosa para la que hay que estar preparado y ser muy fuertes para que no nos invada la melancolía y su hiriente puñalada.
Seamos fuertes para que el tiempo pase deprisa y no deje secuelas graves. Salud y suerte.


José Cuadrado Morales

¡YA ESTÁ BIEN!

Cuando somos pequeños, buscamos la aprobación, la participación, el cuidado, el cariño, la dependencia, y todo eso incondicionalmente de nuestros seres queridos. Cuando somos adultos seguimos con la misma canción, queremos esclavizar consciente o inconscientemente a nuestros padres, y nos enfadamos muchísimo por tonterías, por las negativas, y damos pataletas como niños chicos. ¿Por qué no tomamos conciencia y nos comportamos? Ahora nos toca cuidarlos a nosotros, en la medida de lo posible, ahora nos toca ser maduros, responsables, devolverles todo el cariño que ellos nos han dado; no cometas el error de no perdonar los pequeños errores que tus padres han cometido, porque ellos lo habrán hecho, lo mejor que han podido y lo que consideraban mejor para nosotros, así que perdónalos y pasa página; ¡Ya está bien de castigar a nuestros padres por haber cometido pequeños errores!


Antonio Tequila.



jueves, 28 de septiembre de 2017

LA DAMA ESPACIAL

Tiene pechos  enormes,
un rubor extraño,
y una talla del 42;
piernas largas hasta el infinito,
y sus besos no crean dolor

Cuanto tiempo he de esperar,
para conquistarme a la dama espacial.

Tiene pretendientes,
por todas partes;
y  todos se la quieren conquistar,
pero yo tengo la tarjeta ideal,
para que nadie me quite a la dama espacial.

Cuanto tiempo he de esperar,
para conquistarme a la dama espacial.
 
                                                             
Francisco Manuel