jueves, 27 de abril de 2017

MADRE NO HAY MAS QUE UNA

Siempre he sido muy importante para mi madre, pero ahora que ya es mayor, si cabe,  lo soy un poco mas, ya que yo me encargo de cuidarla, estoy prácticamente todo el día con ella. Ella me manda que haga esto o lo otro y hago lo que puedo por satisfacerla.
Le gustaría volver a andar pero todo tiene que ser poco a poco, ella  ya anda con el andador, y eso es un logro, pero con paciencia todo se alcanza. Yo le hago compañía, la hago de reír, ella a su edad esta mas graciosa que nunca, el tiempo que la tengo para mi me lo llevo.
A mi madre también le gusta viajar, cuando mi hermano se la lleva a pasear con el coche o  los jueves  cuando la lleva para hacer la compra al Mercadona. Le encanta cuando todos sus hijos nos reunimos los días de fiesta (navidad, semana santa…), Ella se pone loca de contenta, es nuestra madre y nos quiere con locura.
Ella es “Asuncionista”, quiere mucho a la Virgen de la Asunción desde pequeña, pero ella dice que la virgen es una  ya sea Pastora, virgen de Aguas Santas etc.…
Es devota del Señor y la Virgen,  a  ella le parecen bonitas todas, la tele no le gusta  a no ser que vaya a ver la Misa o mi serie de “Acacias 38” con la  que se ha enganchado.
Una madre es una madre y no hay más que una.


Miguel Angel.


lunes, 24 de abril de 2017

CRITICA DE CINE: LIFE (VIDA)

Estamos ante una producción estadounidense del año 2017 perteneciente a los géneros de ciencia ficción, terror y thriller. Predomina sobre todo la ciencia ficción porque terror hay poquito y el thriller queda minimizado cuando se descubre la esencia argumental de la película. Dura una hora y cuarenta y tres minutos y no está recomendada para menores de 12 años, aunque la verdad la película no es fuerte como para  ponerle achaques morales.
Su director es Daniel Espinosa y el reparto está compuesto en su totalidad por Jake Gyllenhaal, Rebeca Ferguson, Ryan Reynolds, Hiroyuki Sanada, Ariyon Bakare y Olga Dihovichnaya, es decir, los seis únicos personajes de la película. No hay más. Es un buen reparto que da de sí lo mejor.
En cuanto al argumento decir que hay seis miembros de una tripulación de la Estación Espacial Internacional que están a punto de llevar a cabo uno de los mayores descubrimientos de la historia de la humanidad: la primera prueba de vida extraterrestre en Marte. Al comenzar a conducir sus investigaciones sus métodos acabarán teniendo consecuencias inesperadas y esa forma de vida que han descubierto podría ser mucho más inteligente de lo que nunca habrían esperado.
Hay una frase publicitaria de la película que ya dice claramente por dónde va a ir el argumento de la misma: “Estábamos mejor solos”. La cinta podría por ello inscribirse también un poquito en el cine de catástrofes.
La tripulación, como queda dicho, está compuesta únicamente por seis personajes que son: la comandante Miranda Rorm, Rory, David, Hugo, Cat y Sho. Tienen la misión de encontrar algún vestigio de vida en Marte, planeta al que ya se han hecho numerosas exploraciones, pero esta vez será la primera con tripulación humana. Esa vida en Marte da título a la cinta, que puede ser indistintamente Life o Vida como así queda claro en la cartelera publicitaria. Los astronautas cumplirán con su misión y encontrarán vida en Marte, insignificante al principio y que parece no resultar peligrosa, pero eso es sólo el principio de la pesadilla.
Se ha procedido a practicar el protocolo de cuarentena número 1, es decir, que el especimen no salga de una incubadora por si resulta peligroso. La incubadora está en el laboratorio de la Estancia Internacional y está vigilado en todo momento por Hugh, mientras los demás compañeros observan a través de los cristales.
Pero llega el momento en que todo cambia. La “cosa” atrapa la mano derecha de Hugh, que lleva guantes. Le succiona la sangre y se hace más grande, y logra arrancarle el guante a Hugh. Éste queda malherido. Se trata de un inválido que no tiene problemas de movilidad gracias al estado de ingravidez. Sus compañeros tienen que entrar a sacarlo.
La “cosa”, a la que llaman Calvin, sale de la incubadora (recordemos que es la fase de cuarentena 1) gracias al guante robado. Previamente ha exprimido literalmente a una rata que estaba también en una incubadora y se ha hecho más grande todavía. Cada vez que hace una succión Calvin se vuelve más grande hasta alcanzar unas proporciones desmesuradas, con unos enormes tentáculos y un rostro monstruoso.
Entonces Rory (a quien da vida el popular Ryan Reynolds de “La la land” ) entra en el laboratorio, donde se ha aplicado ya el estado de cuarentena 2 que afecta a todo el laboratorio y no sólo a las incubadoras. Rory decide destruir con fuego a la “cosa”, pero no lo consigue. Al contrario, se hace mayor y más aún cuando se introduce por la boca en el cuerpo de Rory, succionándolo por completo y matándolo. No se sabe si la “cosa” tiene inteligencia o no, pero sí tiene sentido del mal y del bien porque sabe perfectamente el daño que está haciendo porque gracias a él va adquiriendo un mayor tamaño.
Entonces se produce un problema de comunicación con la Tierra y Cat, la experta en ese tema, tiene que salir al exterior para arreglar una avería, cosa que aprovecha la criatura para salir también al exterior y comprobar si puede vivir sin oxígeno. Y así es. Dará caza a la indefensa Cat, que está sola arreglando la avería. La matará. Esto nos recuerda claramente a la película Alien, el octavo pasajero, que va dando caza a los habitantes de la nave uno a uno hasta que al final sólo queda la comandante Ripley. Nada nuevo pues ofrece esta cinta en este sentido.
La criatura es muy inteligente y logra entrar de nuevo en la nave para hacerse cargo de Sho, quien acaba de ser papá. Se ve por internet en una tablet a su hijo, Mei, recién nacido. La criatura matará también a Sho en su caza personal para fortalecerse progresivamente. Después terminará de hacerlo con Hugh, al que dejó sólo malherido.
Se ha activado por parte de la comandante Miranda Norm, que nos recuerda a la comandante Ripley de Alien, el octavo pasajero (aquí la tripulación tenía un miembro más), el plan de cuarentena 3, que afecta a toda la nave, a toda la Estación Internacional. Sólo quedan ella y David (al que da vida el también popular Jake Gyllenhaal).
Van en dirección a la Tierra, pero no pueden llevar a la criatura porque es peligrosa. A la nave se ha acoplado otra, Soyuz, pero al activarse la cuarentena 3 se destruye la Estación y sólo quedan dependencias individuales para David y la comandante. ¿Qué pasará? La respuesta está en las salas de cine. Vayan a verla si quieren ver una copia de Alien, el octavo pasajero de Ridley Scott.
La película tiene una buena factura técnica. Los actores se han pasado el rodaje colgados de cuerdas para producir el efecto de ingravidez. Bien, pues, los elementos técnicos y bien las actuaciones, pero la ciencia ficción tiene que contarnos cosas nuevas, no cosas que ya se contaron hace 40 años , ahora con más medios. Aquí en esta película hay una novedad: la posible inteligencia de Calvin, la criatura. Es decir: Life defiende la existencia de vida inteligente fuera de la Tierra.
Hay que decir que el nombre de la misión es Pilgrim y que es en el día 25 de la misma cuando descubren a la criatura en Marte.
Consideramos que la película es flojita y se merece sólo 2 estrellas. Esperemos que la ciencia ficción espabile y nos ofrezca nuevos pero originales productos en los próximos años.
En cuanto al elenco técnico destacamos la música de Jon Ekstrand. La cinta ha sido escrita por Rhett Reese y Paul Wernick, que le han echado poca imaginación al guión. En cuanto a la dirección de fotografía, francamente buena, es obra de Seamus McGarvey, ASC, BSC. La película ha sido editada, muy bien por cierto, por Frances Parker, ACE, y Mary Jo Markey, ACE. El diseño de vestuario es de Jenny Beavan. Hay muchos productores y la cinta ha sido distribuida por Columbia Pictures.
En definitiva, una película simplemente para distraerse y que nos remite permanentemente a la estupenda película de Ridley Scott. Salud y suerte.

Calificación:

José Cuadrado Morales

jueves, 20 de abril de 2017

SOBREVIVIENDO...

Cuando se vive solo, con una paga no contributiva de 366 €, es difícil llegar al final del mes: - La contribución (ivi) 120€, - La comunidad 70€ y los extras. - El seguro del piso 207€, - La luz 40€,  - La comida, la que se pueda, - La ropa, la que se pueda, -El calzado, lo que se pueda, - Los artículos de droguería, lo que se pueda, lejía, detergente, pasta de dientes, jabón… - Los gastos de la vivienda, pintar…, lo que se pueda. -Los artículos de farmacia que no pase el seguro, - El perro, el pienso, las vacunas, que si destroza el piso, que si se pone malo… Que sí, que me ayudo con las dos pagas extras al año, pero no llego. Y después no puedes salir, porque con nada se te va un dinero. No se puede juntar dinero  para corresponder con los regalos familiares y los amigos. Hay que cocinar más comida de cuchareo para ahorrar. Cuando se tiene una enfermedad mental y te aburres a lo largo del día, todo te viene largo, pesado, incómodo, y se te vienen todos los pensamientos negativos del mundo a la vez dándote la lata en tu cabeza. Que sí, que es psicológico y se pueden combatir, pero esos pensamientos te seducen aun siendo negativos, hay algo en esos pensamientos que te atrae como si fuera una tela de araña, culparse a uno mismo de las cosas malas que hallan pasado en tu pasado. Los profesionales de salud mental y mi familia me ayudan mucho, porque están ahí, ayudando, por lo menos en mi caso.

Si tienes depresión, te acomodas en la cama y de ahí no quieres salir. Tengo obligaciones en mi vida, sacar a mi perrita, recoger los excrementos, ponerle de comer, ponerle el agua, darle cariño,  evadirme de los pensamientos negativos, la alimentación, la limpieza del piso, la higiene personal, el paseo diario, la relación con la familia, los amigos, los vecinos… Ayudo a la familia, los amigos… y a cambio recibo ayuda… desayunos, cafés, batidos, dinero (no mucho).
Cuando se tiene una enfermedad mental, la primera persona que te rechaza, es uno mismo, a lo mejor no directamente, si no a través los propios compañeros con la enfermedad porque te ves en ellos reflejado, y eso crea rechazo, al final a uno mismo.
Me cuesta mucho arrancar, me cuesta hacer las cosas que me vienen bien en mi vida. La cosa es que si empiezo ya no paro hasta terminar con mis obligaciones, y lo hago muy bien. Me gusta ser agradable con la gente que me quiere, con las personas que me tratan bien. El fin de semana no hay actividades de la U.R.S.M. (Unidad de Rehabilitación de Salud Menal) y me aburro un montón, y cuando me aburro me da por dormir sin parar.
Para salir de la depresión, tienes que salir a la calle, con la mente en modo positivo, siendo optimista, y relacionarte con la sociedad, la familia, los amigos, lo vecinos, la gente.

Si tienes la mente saturada, u ocupada con pensamientos basura, del siguiente tipo:…-“Yo tengo la culpa de mis males”.- “Me va a pasar algo malo porque no he sido perfecto (superman)”.- “No me va a salir trabajo, y por lo tanto voy a ser toda mi vida un chupóptero parásito de la sociedad (un vampiro atracador, que pone la mano y no participa con los demás)”.- “Mi mente intenta echarme las culpas de los males que les vayan a pasar a la gente en general, ej.: Si vuelca el autobús cuando se mece en las curvas es culpa mía; Si hay uno pintando y se le vuelca el bote entero de pintura al suelo o en su ropa , es culpa mía; Si un niño chico se atraganta con su saliva y tose, es culpa mía; Si me cruzo con un perro por la calle y sin venir a cuento se asusta y con ello lo atropella un coche, es culpa mía…” Y esa son las jugadas que me gasta mi mente, unas veces con mayor poder sobre mí y otras con menos sobre mí. Me ayuda a desahogarme el contar estos problemas a la psicóloga y en terapia de grupo, porque un problema contado es medio problema. El ansia me da por comer exageradamente y ello me lleva a la obesidad. Me gusta hacer deporte, pero no encuentro el momento. El no llegar a final de mes me causa preocupación y ello me trastorna el sueño. Hay que relacionarse con la sociedad sin llegar a ser empachoso, toxico. Los profesionales son constantes, y me animan a seguir a flote, optimista.
La sociedad es moldeable, depende de qué teclas pulses, así te responden, así reaccionan. Tu comportamiento dice mucho de ti. Acción-reacción.

Antonio Tequila.

CAMINO DE LA BORRACHUELA.

En tiempos remotos pertenecías a los mares del Océano Atlántico, siendo inacabable tu extensión, menguando en el paso de nuestra evolución, tus aguas saladas minoraban dejando las arenas finas y cristalinas recubiertas de un manto superior, llenas de retales con conchas preciosas deslumbradas por nuestro astro sol.
Acompañadas por un follaje infinito de vistas espectaculares, despampanantes de contemplar, teniendo esa gran oportunidad de pasear por tus caminos forrados por grandes zonas de lagunetas, acariciadas con arroyos llenos de tomillos, tus flores roseas, blancas y olorosas se mezclan con el aroma de la lavanda esparcida por el aire, que con su gran perfume me emborracho; Observando como agarrabas las matas  que se elevan por encima de tu cintura, las cuales sus hojas eran ovaladas, proclamabas el secreto de sus frutos esféricos, mientras que las flores amarillentas que nos rodeaban prestaban atención a tu gran saber aprendido por la herencia de tus tiempos, vi como tu mano arraigo con tus dedos de mujer, ese fruto tan apreciado del lentisco con su color morado negruzco lo acercabas con taciturna hacia tus dientes masticándolos con ternura, y desvelándome tu conocimiento sobre el buen aliento.
Me enseñaste esos caminos con paisajes amplios y esbeltos, aprendí a diferenciar el sembrado que había en ellos, de esta forma te profeso mi agradecimiento eterno. Contigo descubrí las esparragueras y eucaliptos a los laterales del sendero, fijándome en tus andares desde la parte posterior de tu cuerpo. Eclipsado quede con tu pelo distinguiendo los alcornocales de los pinos nuevos, que de la charca alimentaban sus raíces profundas en el subsuelo. Cerca se encontraban esos arbustos siempre verdes, con sus ramas de color pardo, a la vez que tus labios divulgaron jara y jaguarzo. Las clavellinas impenetrables que ocupaban parte del espacio, floreciendo en febrero cunden con su carmesí a todos los enamorados en esta vida amarga en el tiempo, por los años pasados. Almonte y Mazagon fueron los que te bautizaron con el nombre de madroño, percatándoles en octubre de tus flores en panoja de los sabrosos frutos reducidos y arracimados. De tal forma tomas paso por la carretera de los cabezudos, prestándote esta mi pasión.

 El vuelo de los cisnes.

lunes, 10 de abril de 2017

ESTUDIAR DE NUEVO

Cuando retomas los estudios te resulta lejano y confuso todo lo relacionado con las asignaturas, pero luego empiezas a cogerle el rollo y a sentirte genial por saber que estás integrando novedades que resultan positivas para tu cerebro.
Al principio es inquietante, pero esa inquietud se transforma en motivación por cultivarse en un mundo no solo de conocimientos sino también de principios, de moral y de actitud para comprenderse a uno mismo y estar en la sociedad.
Cuando sigues poco a poco, peldaño a peldaño y continúas tu rutina, aunque parezca que no, estas alimentando a tu conducta de una series de valores que inciden en un cambio en tu personalidad que va a resultar gratificante y te va a inclinar a seguir estudiando, a leer, a investigar cosas relacionadas con la formación siguiente a la que acabas de terminar. Y eso crea en tu persona unas emociones y sensaciones fuertes que te llevan a cultivar más la disciplina que es prescindible para continuar el transcurso de tu vida con inteligencia y fuerza para seguir deseando aprender con mas recursos intelectuales.
Animo a todas las personas a que se den una nueva oportunidad y tengan curiosidad para una sensación llena de oportunidades para el desarrollo de los medios de la cognición.

JESÚS.

viernes, 7 de abril de 2017

LA SUPERVIVENCIA.

A lo largo de mi larga trayectoria como enfermo mental (expresión que no me gusta demasiado, pero así nos entendemos todos) he experimentado numerosas terapias, entre ellas la terapia de grupo en varias ocasiones y en varios sitios diferentes. Hace ya unos ocho años viví mi última experiencia de terapia de grupo en la Unidad de Día de Psiquiatría del Hospital Universitario Virgen Macarena. No diré nombres para cumplir con el juramento, para entendernos también, de privacidad de las personas que participaron en la terapia durante un año y el médico que la dirigió.
En esa terapia se trataron durante todo ese año numerosos temas. Se generó bastante polémica, hubo discusiones acaloradas, serias diferencias de opinión y muchas otras cosas, aunque todos los pacientes teníamos una sintomatología similar, por lo que el grupo estaba muy bien planteado, lo cual habla de la profesionalidad de los que escogieron a los intervinientes en la terapia de grupo.
Un día alguien planteó el tema de la supervivencia con la teoría de que los enfermos mentales éramos supervivientes. Así de breve y contundente. Otra compañera se enfadó enormemente y le espetó que no éramos supervivientes sino seres humanos que vivíamos, no que sobrevivíamos, lo cual tenía connotaciones muy diferentes. Otro planteó la idea de que éramos supervivientes de nuestras enfermedades porque no habían acabado con nosotros, cosa que sí había conseguido con otros enfermos mentales.
Yo planteé una síntesis entre las antagónicas opciones, es decir, una actitud ecléctica. Evidentemente éramos supervivientes de nuestras respectivas enfermedades. No nos habíamos suicidado como me dijo una vez un psiquiatra: que era lo más normal del mundo que un enfermo mental se plantease la posibilidad del suicidio. Si estábamos vivos en la terapia de grupo era porque habíamos sido capaces de sobrevivir, de tirar adelante con todos nuestros síntomas y todas nuestras crisis. Ayer, sin ir más lejos, tuve una crisis de mi enfermedad bastante fuerte y me tuve que meter en la cama a las siete y media de la tarde. Era lo mejor que podía hacer. Si ocurría como en ocasiones anteriores me levantaría temprano y con más ganas de luchar contra la enfermedad o de aliarme con ella para hacerla mi compañera positiva de vida. Y así ha sido: me he levantado a las tres de la madrugada, he salido a la calle a las cinco, he desayunado y me he venido para la Ura y me he puesto a escribir este artículo. En este sentido he sobrevivido a una nueva crisis y puedo sentirme feliz por ello y orgulloso por haber sido capaz de hacer frente a otro momento crítico de mi enfermedad. Sirva esto de ejemplo para todos los lectores que tengan crisis: no todo está perdido. La crisis en sí misma puede llegar a ser buena si significa lo que es etimológicamente: CAMBIO.

En mi actitud ecléctica yo decía que además de supervivientes éramos también unos seres humanos con esperanza, con ganas de vivir a pesar de las crisis como la de ayer domingo, sin pensar o haciéndolo tangencialmente en el suicidio. Yo, ayer, cuando me sentía tan mal, no llegué a pensar en el suicidio ni una vez y eso me hace sentir orgulloso porque una vez más he sido capaz de vencer a la enfermedad. Ella no ha podido conmigo. Maldita seas.
El tema de la supervivencia trascendió en la terapia de grupo y se llegó al asunto genérico de la supervivencia de la especie. El ser humano está en peligro por muchos factores como la contaminación del aire, la amenaza de una posible guerra nuclear que arrasaría el planeta, el peligro permanente de la soberbia de Corea del Norte y sus experimentos y ensayos nucleares, el mayor agrandamiento de la capa de ozono y el peligro que ello supone con los rayos ultravioleta llegando más a la Tierra, etc… Es decir, el ser humano como especie en peligro de extinción. Aquí se planteó un tema muy interesante porque efectivamente la vida en la Tierra es muy limitada y puede serlo aún más por tantos factores como he mencionado y otros que  afectan a la vida del ser humano en este valle de lágrimas.

No hay recursos para vivir en un planeta superpoblado. Yo pienso que sí, pero están mal repartidos. Es el eterno problema del reparto de la riqueza y de los medios en este caso de supervivencia. Es increíble que a estas alturas del siglo XXI sigan muriendo miles de personas al día de hambre. Para ellas lo único importante es la supervivencia pura y dura. Nada más que eso: llevarse algo a la boca si pueden y si no la muerte. No hay ni más opciones ni más preocupaciones. Y con todo esto los países ricos cada vez más ricos, con sus desigualdades de clase como ya criticara en 1848 Carlos Marx con su Manifiesto Comunista. En nada ha cambiado la cosa. El trabajo de la igualdad de clases sigue estando pendiente.
La esperanza de supervivencia debe nacer del interior de uno mismo, no depender de factores externos. Debe ser una cosa espontánea como respirar. Algo innato: sobrevivir. Sabemos que la muerte tarde o temprano acabará por atraparnos. Esa consciencia de saber que llegaremos a no ser nos impulsa a ser, valga el juego de palabras. El ser humano es un ser para muchas cosas según todos los filósofos: para la angustia, para la nada, etc… El ser humano también es un ser para la supervivencia. Cada día vivido es un triunfo. Son muchos los triunfos a los que aspiramos y no debemos achantarnos y dejarnos atrapar por la negatividad. Y lo digo, insisto, después de haber tenido una terrible crisis ayer domingo y haber pasado unas horas malísimas, pero siempre intento que se imponga la positividad y el optimismo.

Una vez que la esperanza surge del interior de uno mismo y no de factores externos se debe compartir con los seres queridos y la sociedad en general. Es la socialización de las emociones, fundamental para una correcta labor de integración emocional, intelectual y afectiva en el mundo que nos rodea.
La supervivencia básicamente es pensar en uno mismo en el mejor sentido de la expresión, un poco aplicando la frase del Evangelio: “Ama al prójimo como a ti mismo”. El amor bien entendido empieza por uno mismo para que luego el amor que demos a los demás sea auténtico y realmente hermoso. Es la práctica que hacía Jesucristo y que le costó la vida, pero hoy no creo que le cueste la vida a nadie compartir la esperanza personal con los demás.
En cuanto a la supervivencia yo, por ejemplo, miro por mí y cuido de mis achaques: la tensión, el azúcar, etc… Ahora me han subido la medicación por el problema del azúcar que me da alta y tomo tres pastillas al día. Le echo paciencia y voluntad, porque estas dos cosas son fundamentales para la supervivencia. Como decía Santa Teresa de Jesús la paciencia todo lo alcanza. Yo procuro acordarme siempre de este verso en los momentos difíciles, cuando parece que no hay solución a un problema concreto o a una crisis como la que viví ayer.
La supervivencia debe basarse en cosas concretas no en abstracciones sin fundamento que se acercan mucho a la automentira. Yo por ejemplo escribo. Recientemente se ha publicado en El Correo de Andalucía una crónica sobre el trabajo del blog de la Ura y me ha hecho mucha ilusión. Se valora nuestro trabajo, mi trabajo y eso da más sentido a todo cuanto hago. Después escribo mis libros y me siento realizado porque he querido ser escritor desde que tenía siete años y empecé a apuntar mis primeras cosas.
Yo mismo me debato con frecuencia entre la supervivencia y la vivencia según el grado de la enfermedad. Ayer domingo puedo decir clara y netamente que sobreviví porque estaba muy mal. La prioridad era fundamentalmente sobrevivir: comer, tomarme las medicinas y meterme en la cama. Hoy la prioridad era levantarme temprano y hacer cosas. He hecho relajación, ahora estoy escribiendo este artículo, después tengo gimnasia de mantenimiento y finalmente tengo una entrevista con la trabajadora social. Después iré a casa. Hoy tengo lentejas para almorzar. Después veré programas culturales en la televisión. Y más cosas. Hoy es el primer día después de la crisis y tengo que demostrarme a mí mismo una vez más que soy capaz de salir de una crisis, que soy capaz de ser vencedor de mi enfermedad. Maldita seas.

Hay una frase muy ilustrativa en el próximo libro que publicaré, mi primera novela, Monólogo en clave neurótica, Parte 1, Historia de una obsesión: “Soy yo y a quién excepto a mí le importa”. No quiero decir que me aísle de la sociedad sino que el cuidado de mí mismo tiene que empezar por mí mismo. Yo debo importarme a mí mismo antes que esperar que de fuera venga la ayuda que preciso. Ayer estaba solo en mi casa. No tenía a nadie. Sólo me tenía a mí mismo. Tuve que recurrir a mí para salir adelante y ser fuerte.
Siempre, en los momentos malos, y lo digo por si os sirve también a vosotros, me acuerdo de una escena de la película Titanic de James Cameron: Leonardo di Caprio y Kate Winslet están en las aguas heladas del Atlántico Norte. Ella está sobre una tabla de madera del barco y él está metido en el agua, hipotérmico. Él le dice que nunca se rinda y ella le promete que nunca se rendirá. Y así es: ella aguanta y sigue viva y llega a los más de 100 años, siempre recordando a Di Caprio, Jack en la película. Creo que en los momentos duros es cuando más esperanza debemos sacar, más supervivientes tenemos que ser, más cerca tenemos que estar de la vida en su estado más puro.
Creo que por hoy está ya bien. No dejéis de sobrevivir ni os olvidéis de vivir para que os sintáis orgullosos de vosotros mismos. Y en los momentos difíciles acordaos del Titanic y la frase “no te rindas nunca”. Es necesario seguir adelante hasta que la muerte nos acompañe a otra vida mejor. Salud y suerte.


José Cuadrado Morales

jueves, 6 de abril de 2017

EL PRIMER BESO.

Me hicisteis soltar los jugos de los poros de mi piel, donde de chiquillos pasábamos las noches enteras jugando al juego del cordel. Venias a buscarme debajo de los pinares donde yo acampaba, llamándome con voz tímida a la vez que me decías ¡Antonio vayámonos para la playa!....cruzamos la carretera que de la puerta separaba, bajando los escalones empinados, desgastados por la arena y el agua que las olas arrastraban, te cogí de tu mano con rigor, dirigiéndote decidido y orgulloso, hacia aquel barranco junto a las playas de Cartaya. Siendo la luna nuestra única espía te senté en las rocas que el mismo desprendía, arrimando mis labios infantiles junto a los tuyos del sabor de las salinas, descubriendo en la oscuridad ese espacio de tiempo llamado transición…..todo aquel que es capaz de expresar sus sentimientos sin que sienta el dolor por la perdida de un sueño es como la saeta luminosa que va rauda a iluminar a almas perdidas en la oscuridad.


Fdo: El vuelo de los cisnes


EL VALOR DE UN SENTIMIENTO

Hay veces que solo nos damos cuenta de que el valor de un sentimiento se mide más por los recuerdos  que por simples detalles. Los recuerdos son mucho más importantes de lo que realmente imaginamos:
Una canción, un lugar puntual que nunca olvidarás, un complemento para vestir, una parada de autobús, o cualquier local o centro comercial; Cualquiera cosa vale para que te detengas solo un instante, medites, sopeses, y te des cuenta de que realmente merece la pena.
Aunque también es cierto que el mejor maestro es el tiempo, es el que realmente sitúa a cada persona en su lugar idóneo. El tiempo es mejor que el destino, a base de tiempo recapacitas, piensas con detenimiento sin que nada ni nadie te atosigue.
Con el tiempo comienzas a conocer lo que sientes por una persona, por  un grupo, o por una cuidad, todo se va amueblando en tu mente ordenadamente y siempre con razonamiento, objetividad y madurez.
Pero a veces te derrumbas, a veces no puedes más, y es que somos humanos, somos personas, y no todo el mundo no es fuerte, ya  te intenten animar, te intenten motivar, el valor de un sentimiento será siempre el mas fuerte.


Jaime.

miércoles, 5 de abril de 2017

CONSUMO DE TÓXICOS Y TRASTORNO MENTAL

Queridos amigos y compañeros de trastornos mentales. Respecto al consumo de toda clase de tipos de drogas; incluida claro está el alcohol, es totalmente nocivo y perjudicial para personas como nosotros. Hemos de tener en cuenta que no somos distintos a los demás seres, sino que como toda aquella persona que está afectada por otros tipos de enfermedades orgánicas como la Diabetes(hipoglucemia en sangre) problemas de corazón, de riñón , páncreas, etc.... conllevan medicación igualmente. Es decir, en nuestro caso, nuestro modo de vida es muy importante también al igual que las personas afectadas por estos o aquellas enfermedades que requieren medicación, cuidados y atención; debemos de ser por nuestro bien, conscientes que el uso de sustancias psicoactivas (drogas) son tremendamente perjudiciales para nosotros, pues la psicosis y alteraciones cognitivas (alucinaciones, falta de atención, incapacidad de retentiva y memoria, etc....) son los elementos que nos conllevan a caer en picado en nuestras particulares afecciones en los trastornos. No me gusta la palabra enfermedad; más bien las califico trastornos mentales.
Ahora, os explico el porqué me he extendido tanto.

En mi caso particular, he estado consumiendo alcohol y cannabis durante prácticamente toda mi vida los cuales, me proporcionaban muchos problemas a nivel psicológico y de diversos comportamientos en lo cual no quiero entrar. 
Actualmente, estoy rehabilitado de todo y si queréis creerme, mi nivel de vida a aumentado un 95% o más de positividad, madurez, estar centrado y mi mente totalmente despejada y preparada para afrontar y proceder ante los inconvenientes y obstáculos de manera vertiginosa y maravillosa. 
Soy más positivo y menos depresivo. No ingreso durante años y llevo mi tratamiento a rajatabla.
Creedme que merece la pena el esfuerzo. Pedid ayuda quien lo necesite a profesionales cualificados y sed valientes poniendo mucho de vuestra parte. Os garantizo que vale la pena. Soy una persona más feliz.......... Ah, mi nombre es Emilio para serviros.......... Os deseo todo lo mejor para vuestras vidas.


Emilio  (Comentario al artículo "Ingreso en psiquiatría")

lunes, 3 de abril de 2017

FRAGMENTO.

 El escritor Antonio Gala (Cordobés de nacimiento y condición) escribe un libro, ANDALUZ, en el que describe, con profundidad y sinceridad desacostumbradas, cómo es la forma de ser: según él, del andaluz corriente; sobre la vida, trasciende y hace un ejercicio sincero e íntimo de cómo manejarse a través de ella, su sentido, destino, o….en fin, esto dice:
 “La vida, en todo caso, es corta, y hay que  hacerla, si no más larga, más ancha por lo menos. Hay quienes hacen del riesgo su pan de cada día; quienes, enaltecidos y plenos y envidiados con grandeza y consciencia, saben vivir su muerte, acaso lo más arduo de la vida. Hombre de la raza de Manolete, por ejemplo. Raza de hombres que viven, como funambulistas , sobre el filo de la navaja; arrojan al aire una sigilosa moneda , cuya cara o cruz son la vida y la muerte. Comprenden que no hay que vivir la vida a cualquier precio, hay precios que no deben pagarse.
Se dice que los amados por los dioses mueren jóvenes; NO. Los amados  los diose no mueren: se van al mediodía, se van en flor: para inmortalizarla, hay que cortar la rosa”…

Diego.