lunes, 21 de enero de 2019

NO TEMAS AL SIENCIO

 No temas al silencio
que no hace nada
que en las miradas
pone al descubierto las almas.

Que puede rodear la amistad o el amor,
no temas al silencio,
que es sincero,
que sus palabras
son más ricas que el agua
que baja cantarina de las montañas.
No temas al silencio
que sólo es eso,
descubridor de secretos y miradas.


José



jueves, 17 de enero de 2019

SOY CRISTIANO

Me fui a caminar,
por las duras calles de Buenos Aires;
y Jesús no me abandonó,
por otras calles también,
y Jesús no me abandonó.

Soy Cristiano de nacimiento,
Soy Cristiano en mi juventud,
y seguiré siendo cristiano,
cuando muera de viejo.

Puede que el mal me hiera,
puede que el mal me mate;
pero por Jesús todo eso,
llegará tarde.

Soy cristiano de nacimiento,
soy cristiano en mi juventud;
y seguiré siendo cristiano,
cuando muera de viejo.


Francisco Manuel  


miércoles, 16 de enero de 2019

ME MUDO A UN PISO COMPARTIDO

La vida me va a cambiar en segundos, bueno antes al comenzar el año me enteré de que me iba a vivir a un piso compartido de FAISEM, va a ser muy pronto, ya mismo. Estoy entusiasmada por que  conozco a las compañeras que me van a tocar y son buenas muchachas, en este piso compartido solo hay mujeres, también los hay de chicos. Ellas todavía no lo saben, veras cuando les diga que voy a estar con ellas, se van a llevar una buena sorpresa, igual que la que me dieron a mi.
Aunque cambie de domicilio, voy a seguir asistiendo a mis clases de la ESA (educación secundaria de adultos) y también a la URA., vamos que voy a seguir haciendo mi vida normal.
Posiblemente echaré mucho de menos no estar viviendo con mi madre, ni en mi barrio de toda la vida, pero no pasa nada porque  yo iría los fines de semana a casa, a estar con mi madre. 
Al principio me costará un poco adaptarme al barrio, al piso, a mis compañeras… en definitiva, a la nueva situación, pero seguro que lo consigo. AÑO NUEVO VIDA NUEVA.

Isabel

lunes, 14 de enero de 2019

EL HOMBRE KLEENEX

Durante mis muchos años de padecer una enfermedad mental (odio cada vez más esta expresión) he conocido a muchos psiquiatras y psicólogos que me han enseñado muchas cosas. Por ejemplo, que es muy difícil establecer una relación afectiva perdurable entre dos personas que padecen problemas psiquiátricos. Lo he podido comprobar con parejas sentimentales y con simples amigos.
Nunca se sabe a qué atenerse con un enfermo mental. Es siempre sorprendente, inesperado, súbito, no se sabe por dónde va a salir y eso genera confusión, ansiedad, angustia, todo lo contrario a lo que sería una buena relajación. Es aumentar el sufrimiento que ya se tiene como enfermo mental.
He aprendido por ejemplo lo que es tener autoestima. Siempre me decían los psicólogos y psiquiatras que yo empezaba mis relaciones de pareja y me dejaban casi siempre por mis problemas nerviosos. Decían que era como si llevara una camiseta con el logotipo puesto de “hombre kleenex”, es decir, hombre de usar y tirar.
La primera vez que me lo dijeron me afectó bastante y eso influyó en que mi autoestima bajara bastante porque me sentía utilizado, un hombre de usar y tirar, sacaban lo mejor de mí, exprimían mi persona y después me abandonaban. Lo pasé muy mal hasta que yo también aprendí a saber abandonar, a romper una relación cuando no funcionaba. Yo tenía el mismo derecho que los demás. Pero se me quedó tan grabada esa expresión que he tenido que lidiar con ella toda mi existencia y me sigue doliendo porque el divorcio me afectó bastante, porque he creído muchas veces que me querían y en realidad querían a un hombre perfecto y yo particularmente no conozco a ningún hombre perfecto.
Perfectos se creen aquellos que te juzgan continuamente y van destacando tus defectos por encima de todas tus virtudes. Porque yo tengo virtudes y muchas. Yo soy escritor como todos sabéis y ésa es una maravillosa virtud porque es muy difícil escribir un libro. Un buen libro. Y yo escribo buenos libros, no libros de usar y tirar. Me dejo la vida en cada libro, como en el tercero de la trilogía Monólogo en clave neurótica que estoy a punto de terminar para que se publique sobre junio o julio.

Podría destacar más virtudes, pero para qué. No es necesario justificarse porque siempre seré seguramente un hombre kleenex aunque ahora tengo mucha más autoestima y me valoro bastante más y valoro todas las cosas que sé hacer, además de escribir libros, que ya es muy importante y muy difícil.
Sexualmente me he sentido también muchas veces un hombre kleenex. Me he relacionado con muchas mujeres y lo que les interesaba únicamente era mi aspecto sexual. Si las cosas quedan claras desde un principio no hay problema. Pero no siempre las cosas quedan tan claras y se genera confusión y sufrimiento porque desgraciadamente soy una persona muy sensible, muy hipersensible. Y estoy cansado de esto. Quisiera ser Clint Eastwood, un tipo duro, pero no malvado. Alguien fuerte pero que no haga daño. Estoy cansado de que hasta la más pequeña cosa me haga daño. Eso cansa hasta límites insospechados y no puedo más.
Quisiera ser Charles Bronson y que las cosas no me afecten tanto en una primera instancia y tener que recurrir a ansiolíticos para superar los malos estados en los que me veo inmerso.
Quisiera ser Sylvester Stallone y tener la fuerza de voluntad suficiente para que no me arrasen los acontecimientos más irrelevantes de la vida cotidiana que en mi alma se convierten en argumentos de una profunda angustia.
Estoy cansado en definitiva de ser un enfermo mental y un hombre kleenex a quien pueden utilizar y tirar porque es débil.
Antes a los enfermos mentales se les encerraba en manicomios. Eran guetos en los que se los encerraba y ahí quedaban aislados de la sociedad. Eran hombres kleenex, mujeres kleenex. Aquí hay igualdad de sexos. Yo recuerdo que una vez fui de visita al Manicomio de Miraflores porque ahí trataban a mi padre y vi los enfermos esparcidos por el suelo como si fueran miserias humanas.
Conocí a una mujer que le pedía una pepsi-cola a todas las personas que veía. A mí también. Era una obsesión. Yo la convertí después en un personaje literario de una de mis novelas.

Afortunadamente la verja se saltó y desaparecieron los manicomios y empezó a hablarse de salud mental, de enfermedad mental, etc. Pero eso no acababa con los estigmas sociales y con la sensación que tenemos los enfermos mentales siempre de ser hombres kleenex, personas que no podemos realizar las mismas cosas que una persona llamemos normal. Todos estamos capacitados para hacer las mismas cosas. Lo único que varía es la sensibilidad, la maldita sensibilidad. La sensibilidad que oprime, dependiza, entorpece, hace daño, duele hasta físicamente.
Ser un hombre kleenex no es fácil. Es difícil conducirse por la vida así porque si se empieza una relación siempre tienes miedo a mostrarte como eres por miedo al rechazo y al lógico abandono. Estoy cansado de empezar relaciones y que terminen en rupturas. Ahora mismo no quiero relaciones ninguna. Quiero estar solo sin querer estarlo. Es la triste contradicción. Pero es que no quiero que me utilicen más como hombre kleenex porque eso supone la pérdida de un trocito más de autoestima y cada vez me queda menos y lo que sí aumenta es la ansiedad.
Y de la ansiedad estoy muy harto y estoy harto de tomar alprazolam cuando tengo una crisis de ansiedad, cuando la angustia me ahoga y no puedo vivir y tirar para adelante. O me tengo que meter en la cama para dormir porque no puedo vivir.
Es triste huir a la cama por no tener con quien relacionarse porque te van a catalogar como hombre kleenex. Ya no quiero volver a ser un hombre kleenex. Yo soy un hombre muy válido que vale para muchas cosas, además de para escribir libros como todos sabéis. Se amar, sé ser buen padre, sé ser fiel en mis relaciones de amistad, sé hacer y sentir muchas cosas y lo demuestro todos los días de mi vida.
Así que léanlo: YO NO SOY UN HOMBRE KLEENEX. No somo hombres ni mujeres kleenex. Valemos mucho y en el fondo nos tienen envidia porque tenemos una especial sensibilidad para vivir las cosas y vivirlas a tope.
Somos seres maravillosos que hacemos tantas cosas que a veces no tenemos ni tiempo para terminarlas.
Somo triunfadores porque llevamos a cabo nuestros proyectos.
Y somos fieles personas en la pareja como para no merecer tanto abandono.
Somos hombre y mujeres, los kleenex sirven para otra cosa con la que no tenemos nada que ver.
Así de rotundo y así de claro. Valemos un MONTÓN. Salud y suerte.


José Cuadrado Morales

viernes, 11 de enero de 2019

ARTE EN MAYÚSCULAS

Aquí tenéis una pequeña muestra de las esculturas que Manuel R.P. ha tenido la amabilidad de compartir con nosotros. ¡¡GRACIAS MANUEL!!







jueves, 10 de enero de 2019

TU FIGURA HUIDIZA

Tu  figura  huidiza,
tus  miradas  penetrantes  y  rápidas.,
como  si  te  avergonzaras  de  tu  cuerpo  de  mujer,
que  le  queda  grande a  tu  alma de  niña,
sencilla,  de  familia  y  barrio  sencillo,
lleno de  dulzura  para  los  ojos  de  cualquier  poeta,
que  llena  de  gozo el  corazón  de Dios.
Tu  llamada  al  amor  que  otras  veces  rechace,
por  miedo  a  hacerte  daño,
la  deseo  hoy  y  lloro  al  no  saber  como  enamorarte,
no  sé  su  principio.
Enséñame,  enséñame  tu  familia  y  tu  barrio,
tus  sueños,  tus  gustos,  tus  amigos  y  amigas.
sería  precioso  oírte dialogar,
sólo  conozco  tu  mirada  y  tu  silencio.


José



Dr. Cosmos


miércoles, 26 de diciembre de 2018

LA NAVIDAD Y FIN DE AÑO

¿Qué es la navidad ? Se celebra el nacimiento del señor, de Jesús o Jesucristo, ¿fue un ciudadano normal o tenía poderes sobrenaturales, por sus milagros? ¿fue una persona extraordinaria o como dicen algunos que se revelo contra los romanos y la injusticia?, en fin dejemos de historia, al final es una creencia como la de cualquier otra religión. Además se empieza el año con su nacimiento, como si la tierra no tuviera mas edad, vayamos a la celebración de dicho acontecimiento, la hacen casi todo el mundo, independiente de sus creencias, curioso, para los creyentes son unos días especiales y dentro de cada confesión religiosa existen diferencias, así que no perdamos las tradiciones, como muchas que se están perdiendo. Creyentes o no, todo el mundo se apunta a las comidas y los regalos de reyes y Papa Noel.
¿Que pasaría si no hubiera existido?, ¿seria el mundo igual como ahora?, reflexionemos un poco, y disfrutemos de esto días especiales para estar con la familia y recordar a los que faltan, me despido con un ENORME DESEO PAZ Y AMOR PARA TODOS LOS SERES DEL MUNDO.


Antonio.


viernes, 14 de diciembre de 2018

FELIZ NAVIDAD


jueves, 13 de diciembre de 2018

EL YUYU

Tengo un amigo catalán, más concretamente de Mataró, Barcelona, que llama yuyu a todos los problemas relacionados con la salud mental. A todas las enfermedades nerviosas.
Él es budista y ve la vida desde la perspectiva zen que practica y no concede mucha importancia a los problemas nerviosos. Son episodios que no entiende demasiado bien en su visión relajada y tranquila de la existencia.
El otro día me preguntó cuándo me había dado el primer yuyu, es decir, la primera manifestación de mi enfermedad. Le dije que con siete años, cuando mi padre estaba en el clímax de su enfermedad mental. Justo cuando él estaba llegando a su peor momento de su enfermedad mental caí yo en ella, aunque eran cosas diferentes, aunque en un principio compartíamos médico.
Yo no sabía muy bien lo que pasaba porque era un niño. Sólo sé que me sentía fatal, como si un tren me hubiera pasado por encima de lo mal que me sentía y de lo mal que sentía podía llegar a estar. Me daba miedo estar enfermo. Nunca había estado enfermo, pero el yuyu estaba manifestando una enfermedad mental que no me dejaría tranquilo ya el resto de mi vida. Tenía yuyu para rato.
El yuyu se ha presentado en los momentos clave de mi vida. Cuando estudiaba en el instituto quise dejar los estudios, pero entre el jefe de estudios y mi madre me convencieron para que no lo hiciera. El yuyu siempre me llevaba hacia el abismo, hacia abandonarlo todo porque me hacía no tener fuerzas para nada, para soportar lo más mínimo. A pesar de todo saqué el bachillerato con matrícula de honor y pude ir a la Universidad.
Pero en la Universidad no estuve mucho tiempo porque el yuyu se presentó con fuerza y no me dejaba tranquilo. Yo estudiaba dos carreras: Periodismo y Filología Hispánica. Dejé las dos carreras, la primera en tercero y la segunda en segundo. No podía aguantar más el dolor y abandoné. Mis padres lo entendieron muy bien y nunca les estaré lo suficientemente agradecidos por su infinita comprensión.
Estuve después trabajando en un bar y aguanté bien dos años, sin yuyus ni nada. Después estuve trabajando en Estadística. Bien. Sin problemas. Le tenía un poco de miedo a que el yuyu apareciera en cualquier momento pero estaba aletargado. Después entré a trabajar en la Junta de Andalucía, en la Consejería de Economía y Hacienda. Allí estuve siete años hasta que un yuyu apareció de forma brutal en mi vida. No me lo esperaba con tanta intensidad y me dejó completamente destrozado.
Acabé con una baja definitiva y me dieron al final la Invalidez Permanente Total que me permite estar ahora mismo cobrando mi pensión y llevando mi vida adelante. El yuyu parcialmete ha triunfado. Pero hay algo que nunca me ha hecho abandonar el yuyu y es la Literatura. Siempre he sido escritor y he estado escribiendo toda mi vida.
El próximo año publicaré mi libro número 17, la tercera novela de una trilogía titulada Monólogo en clave neurótica. Todavía no tiene título la tercera obra. Pronto va a entrar en fase de corrección, concretamente el día 6 de diciembre.
Lo hago todos los años y todos los yuyus no pueden con ella. Tengo para ello una voluntad de hierro. He abandonado muchas cosas en mi vida pero nunca la Literatura. Siempre hemos permanecido fieles mutuamente y nunca nos hemos abandonado.
De vez en cuando me dan yuyus esporádicos que me duran un día o dos, a veces sólo unas horas, pero aguanto bien. Tengo una enorme capacidad de resistencia y puedo aguantar todos los malos momentos que me hacen vivir.
Los yuyus tienen sus propias reglas y pueden con nosotros en muchos momentos pero en otros muchos somos nosotros los que podemos con ellos. No hay que dejarse abandonar ni dejar de luchar por fuertes que sean los ataques de los yuyus.
Hay que saber resistir a todos los ataques que nos hacen daño y que pretenden destruirnos porque ése es el objetivo final de los yuyus. Pueden ser depresiones, neurosis diversas, esquizofrenias, psicosis, trastornos obseso compulsivos como es mi caso y un largo etcétera. Los yuyus se presentan en muy diversas formas y no hay que tenerles miedo porque igual que vienen con mucha fuerza tenemos que resistir con la misma intensidad.
Los yuyus tienen sus puntos flacos y hay que saber penetrarlos para derrotarlos y que no nos coman el terreno a nosotros. Los yuyus también son vulnerables. Yo estoy vivo y eso es ya una victoria hermosa. El yuyu, mi yuyu no ha acabado con mi vida. Permanezco fuerte a todos sus ataques y me defiendo bien de todas las acometidas que realiza contra mí.
Hay que tener una confianza enorme en uno mismo para no dejarse vencer por los yuyus, sea el que sea.
No hay que rendirse nunca porque entonces el yuyu hará el ataque final y acabará destrozándonos y eso es algo que no podemos permitir porque hemos nacido para ser felices no para ser víctimas de los yuyus.
Hay miles, millones de personas que padecen yuyus y no deben de temerlos en absoluto porque no tienen por qué destruir más vidas. Los yuyus han acabado con muchas vidas y de muchas maneras, pero tenemos que conseguir que no acaben con ninguna vida más. Todos contra los yuyus. Ése es el lema. Y tenemos que tenerlo muy claro para que no seamos víctimas sino verdugos, que no tengamos piedad en absoluto.
El yuyu no tiene piedad, pues nosotros tampoco. A todos los amigos que padecen yuyus, es decir, enfermedades mentales, les invito a estar en esta causa para derrotar todo lo que quiere derrotarnos a nosotros. NOSOTROS SOMOS LOS VENCEDORES. Esto tenemos que meternos en la cabeza. Y que no se olvide nunca. Salud y suerte.


José Cuadrado Morales