lunes, 18 de marzo de 2019

LARGA FIESTA (segunda parte)

- MIRA, YO NECESITO ESTAR ACTIVO, YO NECESITO FUNCIONAR, Y PARA ESO TENGO QUE MOVERME, Y PARA MOVERME NECESITO ACTIVIDAD, A SI QUE ESPABILA.
- AWIKIWIKI, AWIKIWIKI…
- AUTOMOTIVACION, ARRIBARRIBA.
- NO SEAS EXCLAVO DE LOS VICIOS, SE LIBRE, SO...
- GANA EN SEGURIDAD, MIARMA.
- HAZ FRENTE A LAS ADVERSIDADES.
- ¿AHORA QUÉ HAGO, ESTAS PREPARADO?, AVANZA.
- AGORIGORIGORI, AGORIGORIGORI…
- RUINOSO, ¡ES MI RUINA!
- YO VOY RÁPIDO Y VELOZ, CIEGO A MI DESTINO.
- ME TENGO QUE ESPABILAR, NO PUEDO PERMITIR QUE MI BARCO VAYA A LA DERIVA, ¡REACCIONA!
- APROVECHA MEJOR TUS RECURSOS, Y NO MIRES CON ENVIDIA A LOS DEMÁS.
-J ANKARRANKA.
- JOKIMOKI.
- DALE A LA VIDA EL EFECTO QUE DESEAS.
- BUENO, YO ESTOY AQUÍ, Y TE VOY A AYUDAR, CONFÍA EN MI, CONFÍA EN TU PERSONA.
- SI HACES ESTO, MALO, SI HACES LO OTRO, PEOR, NUNCA VAS A QUEDAR BIEN CON TODO EL MUNDO, PASA…, DELEGA…
- SIGUE TRABAJANDO, HORMIGUITA, PERO DALE EFECTO, QUE TE CUNDA.
- DALE EL EFECTO QUE DESEAS, DALE SENTIDO A LA VIDA.
- NOS ESTAMOS CARGANDO EL MUNDO, NOS ESTAMOS CARGANDO EL PLANETA, Y YO, YO,  NO ESTOY HACIENDO NADA EFECTIVO.
- SI TROPIEZAS, RÁPIDO, PONTE DE PIE, Y SIGUE TU CAMINO.
- LOS PROBLEMAS DE LOS DEMÁS NO SON MIS PROBLEMAS, DELEGA…
- EN TU MENTE SE AGRESIVO, SE PELIGROSO, ROMPE LAS REGLAS, ADELÁNTATE.
- TENGO CONVICCIÓN, ME SIENTO FUERTE, ME SIENTO PODEROSO, EXISTO, DIOS ME QUIERE.
- ESTOY ENVALENTONADO, ME SIENTO SUPERIOR, ME SIENTO BIEN, SOY CHULO.
- LA POSICIÓN, EL EQUILIBRIO, LA COMODIDAD.
- NO DES POR SENTADA LAS COSAS, NO TE PONGAS LA PIEL DEL OSO ANTES DE MATARLO, ES MÁS, UNA VEZ QUE YA HALLAN PASADO LAS COSAS, UNA VEZ QUE YA HAN PASADO, PUEDEN DESHACERSE, ASÍ QUE CUIDADÍN.
- SI TIENES UN PROBLEMA Y NO SABES QUÉ HACER, NO SABES CÓMO ABORDARLO, INVESTIGA EXPLORADOR, ¡MUÉVETE HORMIGUITA, AR…!
- NO CORRAS MÁS DE LO QUE TU SABES ANDAR, NO ABARQUES TANTO, NO INTENTES VOLAR CON LAS OREJAS, ¡QUIETO, MIURA…!
- HAZ LO QUE BUENAMENTE PUEDAS HACER, NO TE INVENTES NI TE IMAGINES COSAS, TU NO ERES DIOS, HAZ LAS COSAS EN POSITIVO, DESPACITO Y CON BUENA LETRA, BIEN HECHAS.
- NO ASUMAS LAS CULPAS DE LOS FALLOS DE LOS DEMÁS, TU ERES RESPONSABLES DE LOS MOVIMIENTOS DE TUS FICHAS, NO DE LOS DEMÁS, ¡ESPABILA!
- NO TE HUNDAS TU SOLO POR LAS MALAS ACCIONES DE OTRAS PERSONAS, TU ERES RESPONSABLE DE TUS ACTOS, NO DE LOS ACTOS DE LOS DEMÁS, SIMPLEMENTE NO LES SIGAS EL JUEGO, NO SEAS CÓMPLICE DE SU SUCIO JUEGO, NO SIENTAS MALESTAR AJENO, ESO ES ESTÚPIDO E INÚTIL, SIGUE ADELANTE ORGULLOSO Y DILIGENTEMENTE, TU VALES, TÍO.
- HAZ LO QUE ESTÉ EN TUS MANOS, TU NO ERES DIOS, QUIERETE, APRUEBATE, TU LO VALES.
- DESARROLLA TU CHI, SACA TODA TU ENERGÍA, TODA, TODA.
- SOLUCIONANDO LAS COSAS, NO LO COMPLIQUES.
- DESARROLLA TODA TU ENERGÍA, CREA FLAMA, CREA FUEGO, CREA MAGMA, ES INCREÍBLE PERO CIERTO, TU PUEDES HACERLO, CREA A TU ALREDEDOR UNA ENERGÍA ESFÉRICA, CILÍNDRICA, DEJA QUE TU CHÍ FLUYA.

- ESTOY VIVIENDO UN PLUS, ¡APROVÉCHALO!

Antonio Tequila.


jueves, 14 de marzo de 2019

SI A LA VIDA

Se cumple ahora fecha del suicidio del amigo al que dediqué dos artículos con el título “La muerte de un amigo”. Sigo pensando lo mismo que dije en su momento. El paso del tiempo y el dolor padecido no me han hecho cambiar de opinión. Pueden consultar ambos artículos.
Yo creo que los enfermos nerviosos deben de tener mucho respeto por sí mismos. Defenderse de la enfermedad con todo el coraje del mundo, con toda la fuerza y no añadir más sufrimiento al que ya trae consigo la enfermedad. Es decir, debe de decir que sí a la vida, a todo lo bueno que la vida tiene, a todo lo extraordinario que conlleva. Decir un SÍ muy grande a la vida con todas las fuerzas del mundo.
Hace años, muchos ya afortunadamente, yo también me autolesionaba. Nunca llegué al intento de suicidio, pero sí me hacía daño físicamente. Me cortaba con cuchillos los brazos, me echaba sal en las heridas, me lanzaba cuesta abajo a toda velocidad en una bicicleta hasta que me caía, etc. Eran actos autodestructivos, destinados a causarme dolor, pero nunca la muerte.
Era añadir sufrimiento a la enfermedad que ya padecía. Era muy triste. Yo no era consciente todavía de lo absurdo que era toda aquella situación. Afortunadamente ahora he llegado a un punto en que considero indigno el daño que me infligí. Nunca volveré a hacerme daño físico. Tengo bastante con el daño espiritual o emocional o nervioso. Como queráis llamarlo. Ya es mucho el sufrimiento espiritual que padezco, las crisis de ansiedad, las crisis de angustia, todo el dolor acumulado que tiene también mucho de absurdo. Hay que decir stop a todo el padecimiento físico porque ya se sufre también físicamente con el dolor espiritual porque el cuerpo lo refleja todo.
Recuerdo a mi amigo y a su momento de suicidio. Y me recuerdo a mí mismo en mis rituales de masoquismo que sólo me conducían a más dolor. Me arrepiento profundamente de ello. Es una de las cosas de las que más me arrepiento en mi vida. Y yo suelo ser bastante tozudo. Pero aquí soy tremendamente flexible y me pido perdón a mí mismo por haberme hecho por ejemplo cortes en los brazos por los que salía una sangre que era mía y que era símbolo del sufrimiento que estaba padeciendo y del absurdo tan tremendo que estaba realizando.
Lo mismo puedo decir de la dipsomanía. Yo bebía mucho alcohol. Muchas copas de anís, de coñac o de sol y sombra. Hasta que llegó el momento en que me hicieron una ecografía de abdomen y pelvis y detectaron unas anomalías en el hígado y el médico me dijo que yo bebía mucho y que si seguía así era bastante probable que tuviera una muerte joven. Entonces un día 14 de febrero de hace un montón de años me tomé la última copa de anís y decidí radicalmente dejar de beber. Y lo he cumplido desde entonces: no he vuelto a tomar alcohol. Ojalá siempre en mi vida hubiera tenido la misma voluntad en todo que en esto de no tomar alcohol. El alcohol pudo llevarme a la tumba antes de tiempo. Yo le puse freno a ese proceso de autodestrucción.
Porque se trata de eso: de autodestrucción, como los cortes en los brazos con sal en las heridas como si fuera un Jesucristo moderno padeciendo la Pasión. Yo no soy ningún Jesucristo, sólo soy un hombre que vive como mejor puede con una enfermedad nerviosa bastante fastidiosa que me causa un enorme dolor. Con ese dolor tengo bastante. No necesito nada más.
Otra cosa que hacía yo hace muchos años era pasear por los pretiles de las azoteas, jugándome la vida porque podía caerme al vacío. De hecho una vez me caí, pero tuve la suerte de caer del lado de la azotea no del lado de la calle. Y lo dejé porque vi la muerte muy cerca y sentí realmente mucho miedo. Miedo de morir. Me di cuenta una vez más del absurdo del sufrimiento físico, de las torturas a las que me sometía, de las lesiones que me provocaba. Era absurdo. Tenía que protegerme de la enfermedad nerviosa con amor, con cariño, no con más dolor todavía. Pero tenía aún que pasar mucho tiempo para darme cuenta del todo.
Yo era capaz de masticar cristales. Por increíble que parezca nunca llegué a tener ninguna lesión con esta macabra práctica. Lo hacía a solas y a veces en público. Podría parecer una práctica de fakir, pero yo no soy un fakir, soy un hombre con un problema concreto que tengo que solucionar por las buenas y no consigo nada haciéndome daño en absoluto. Tengo que quererme más. Tenemos que querernos más todos los enfermos nerviosos. Tenemos que decir un gran SÍ a la vida. Un sí a la vida que se escuche hasta en el último rincón de la Tierra. Un sí que llegue hasta los confines del Universo. Un sí auténtico, no una pantomima, una mentira más que añadir a todas las mentiras que rodean a la enfermedad nerviosa. Dios mío: fuera tanto sufrimiento, tanto dolor, tanta saturación de problemas que vienen y problemas que se crean.
Hay que reducir el número de suicidios. Toda la Sanidad Pública tiene que hacer lo máximo posible para que se produzca la menor cantidad posible de actitudes lesivas. No es justo. Y es ABSURDO. ¿Cómo se puede arreglar el dolor con más dolor? ¿Cómo se puede creer que cortándose los brazos con una cuchilla de afeitar se puede llegar a una paz tremenda? Yo llegaba a la paz que me daba el dolor, pero también llamaba la atención de los demás, es decir, buscaba afecto de una forma equivocada. Muchos intentos de suicidio no son más que formas de llamar la atención sobre la propia persona porque la soledad es inmensa, el sufrimiento es enorme y no hay soluciones o no se ven soluciones por ninguna parte. El suicidio como teatro para llamar la atención, para atraer la mirada piadosa de los demás para que nos ayuden y nos den un amor forzado y muchas veces falso, que no sirve en realidad para nada y que al final se vicia y lo empapa todo de una pestilente sensibilidad completamente falsa.
No hay que suicidarse. No hay que autolesionarse. No hay ni siquiera que llorar porque las lágrimas acaban ahogando el alma y ésta también tiene su límite de sufrimientos. Hay que defenderse uno mismo del dolor, de la angustia, de la ansiedad, de la depresión, de la esquizofrenia, de la psicosis, de cualquier enfermedad nerviosa. Mucho dolor ya como para necesitar más dolor aún. Tenemos que huir del absurdo y no dejarnos torpedear por nosotros mismos como si fuéramos submarinos de angustia, barcos que se van a hundir de todas las manera tarde o temprano. Mejor tarde que temprano, ¿no es cierto? Mejor poner todas nuestras fuerzas al servicio de nuestra salvación , de nuestra redención, de mirar por nosotros mismos porque somos lo único que tenemos para vivir: nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestra sensibilidad, nuestro cerebro. Ésas son nuestras armas. Y tenemos que cuidarlas para que nuestra totalidad no sea víctima del padecimiento físico añadido. Lejos todo suicidio, lejos toda autolesión. Bienvenida la esperanza a nuestras vidas y viva la salvación de todo lo bueno que nos queda, que es mucho.
Tenemos que hacer todo lo posible por decir que sí a la vida. La vida es lo único que tenemos para vivir. No hay más. Y la vida de todas las maneras termina. ¿Para qué meter prisa? ¿Por qué no defender nuestras existencia hasta sus últimas consecuencias? Grito a Dios para que me oiga y me libere de toda tentación de hacerme daño, de proporcionarme más dolor del que ya experimento. Debo salvarme. Estoy en el mundo para salvarme, para darme lo mejor de todo, para hacer lo posible por salir adelante con la mayor dignidad posible, con la mayor voluntad posible que nos vaya rescatando del día a día, de la rutina que proporciona frustración y otras emociones negativas. Es una labor hermosa y tenemos que hacerla con pleno convencimiento y no dejarnos arrastrar por la pereza ni por ninguna emoción negativa. Tenemos que ser fuertes y no caer en la tentación de decir y de hacer no a la vida. Al contrario: SÍ a la vida, siempre sí. Es lo que tenemos y no debemos cometer el pecado humano de arrasarla y convertirla en una masa informe que no sirve para nada. Tengamos dignidad, tengamos amor por nosotros mismos. Digamos SÍ a la vida siempre, no lo que hizo el amigo que se suicidó. ¿Dónde estará ahora? Perdido en algún lugar de la nada. Perdido y muerto. Curó su enfermedad con la muerte. Mató la enfermedad matándose a sí mismo. Absurdo. Fuera el absurdo de nuestras existencias. Sólo un sencillo sí a la vida. Salud y suerte.



José Cuadrado Morales

miércoles, 13 de marzo de 2019

LARGA FIESTA (PRIMERA PARTE)

- LAS GALLINAS QUE ENTRAN POR LAS QUE SALEN.
- LOS PROBLEMAS DE LOS DEMÁS NO SON MIS PROBLEMAS; NO EMPATICES CON LOS PROBLEMAS.
- TRABAJA EL RESPETO, LA TOLERANCIA, ¡NO MARQUES TANTO…!
- SI DE VERDAD TE QUIERES ¡CUÍDATE!
- TRABAJA EL RESPETO, RESPÉTATE A TI Y A LOS DEMÁS, CUÍDATE.
- NO TE ENFADES… TE ENFADAS MUY PRONTO TU…
- NO TE TIRES AL  VACÍO PARA SALVAR A OTROS; NO TE METAS EN LAS LLAMAS PARA SALVAR A NADIE, NO BUCEES EN LAS PROFUNDIDADES PARA RESCATAR A LOS DEMÁS.
- HORMIGUITA, CAMINA DESPACITO PERO LLEGA, NO SEAS…,¡PASOS FIRMES!
- SIENTO UNA ENORME PREPOTENCIA EN MI SER AL SERVICIO DE MI DEFENSA PROPIA, ¡TE LO JURO!
- CUANDO ME DEFIENDO DE ALGUNA INJUSTICIA ENFOCADA HACIA MI, ME SIENTO…, NO ME  CONTENGO MENTALMENTE.
- YO SOY AMIGO DE MIS AMIGOS, PERO QUE NO ME TOQUEN…
- ESTOY DESPERTANDO EN MI MENTE MI INSTINTO ANIMAL, LIBRE Y SALVAJE.
- ESTÁ LATIENDO EN MI MENTE UN SER HORRIBLE A MI SERVICIO, QUE SE DESPIERTA    CUANDO SIENTO UNA ENORME FRUSTRACIÓN, INJUSTICIA E IMPOTENCIA.
- ESTOY LLENANDO EL VACÍO QUE ME QUEDA CON ORGULLO Y PREPOTENCIA, LE ESTOy DANDO PERMISO PARA DESPERTAR.
- QUE TU LENGUAJE CORPORAL CANTE CON ALEGRÍA.
- MUÉVETE CON GRACIA, SOLTURA, DILIGENTEMENTE.
- DERRAMA ENERGÍA, CONFÍA EN TI, SE PRODUCTIVO, SE EFECTIVO.
- CABEZA HUECA, ESCÚCHAME, SE LIBRE, MUÉVETE COMO EL VIENTO, SE DINÁMICO.
- ¿QUÉ TE PASA TÍO, NO LO VES? ¡REACCIONA!
-VAMOS, HORMIGUITA, TU PUEDES, TU PUEDES, TU PUEDES…
- LA COSA ES MUY FÁCIL, PRIMERO SE HACE UNA COSA…, LUEGO OTRA…, LUEGO OTRA…, LUEGO OTRA…
- PUEDO HACER COSAS, PUEDO COORDINAR, YO PUEDO, YO SE, YO QUIERO.
- PUEDES HACER TANTAS COSAS…, ORGANÍZATE, COORDINA.
- TENGO QUE APROVECHAR MEJOR MIS OPORTUNIDADES.
- LAS COSAS SE HACEN TAL CUAL SE PUEDAN, NO CORRAS, NO ABARQUES TANTO.
- YO ANTES, ME DESMOTIVABA PENSANDO, SI ME VOY A MORIR ALGÚN DÍA, ¿PARA QUÉ VOY A APRENDER, PARA QUÉ QUIERO ACUMULAR CONOCIMIENTOS?¡TU NO APRENDAS MIARMA,  TU SIGUE ASÍ, QUE VAS MUY BIEN!,¿QUÉ QUIERES MANDAR O SER MANDADO?
- ALGUNOS DÍAS SIENTO EUFORIA, SIENTO EN MI INTERIOR A UN CABALLO LOCO, SALVAJE Y DESBOCADO QUE GALOPA AL VIENTO, Y QUE QUIERE SALIR SIN MI PERMISO, PERO DE MOMENTO LO TENGO CONTROLADO, ¡ESTOY DESPERTANDO MI MENTE, PREPARAOS…, QUE ALLÁ VOY!
- SI PERDONAS UNA Y OTRA VEZ A UN NOTA QUE QUIERE HACERTE DAÑO, AL FINAlLTERMINA HACIÉNDOTE DAÑO, ¿NO LO VES…?
- SI DAS OPORTUNIDADES, ACABA PASANDO, YA SEA PARA LO BUENO O PARA LO MALO.
- YO HAGO EL TONTO, EL PAYASO  Y LAS COSAS MAL HECHAS PORQUE ME ABURRO, PORQUE ESAS COSAS COTIDIANAS QUE HAGO NO ME LLENAN, NO ME ESTIMULAN.
- ESCRIBE, SABIO, QUE TU PÚBLICO TE ESPERA.
- HABLA, ESCRITOR, QUE NOSOTROS TE ESCUCHAMOS.
- NO COORDINAS, NO REACCIONAS, NO TE HIERVE LA SANGRE, ¡ARRANCA…!
- ACHARAO, REVENIO, EN HUELGA DE ACCIÓN.
- ¡NO ASUMAS LOS PROBLEMAS DE LOS DEMÁS, ESO NO TOCA AHORA!
- TENGO UN CONTRATO VIGENTE CON DIOS QUE TENGO QUE CUMPLIR.
- NO TE ENCHULES CON LAS COSAS, QUE LAS COSAS DEPENDAN DE TI, NO AL REVÉS.

Antonio Tequila.


lunes, 11 de marzo de 2019

TRUCO O TRATO

 ¿Cómo debemos cuidar nuestras necesidades?. Hay que responder a la pregunta: ¿Qué necesitamos realmente?. A lo largo de nuestra vida, desde que somos más inmaduros hasta que somos más maduros nuestras necesidades psicológicas e incluso algunas físicas cambian y es bueno que cambien.

     ¿Necesito que me traten bien en todo momento?. La respuesta madura y racional a esta pregunta es no, lo que no quiere decir que siempre nos tengan que tratar mal, pero debemos estar preparados para que no nos afecte el que no nos traten bien. Yo recuerdo cuando era más joven como tenía necesidad moral de que me respetasen, era todo un profesor interino, y no toleraba “insultos” verbales y modales fuera del trabajo, estando por ejemplo en bares y por parte de los empleados de estos establecimientos. No me trataban muy bien en muchas ocasiones y me dolía ( en otras ocasiones y otros lugares me trataban a cuerpo de rey), el espíritu sufría inclemencias grandísimas con los desplantes de estas personas y puede que parte de la enfermedad mental que tengo se deba no a ello sino a no haber sido lo suficientemente fuerte emocionalmente en su momento. Pero me he dado cuenta con el tiempo de que no sólo es en el sector servicios, aquí fue donde empezó, sino que estos “insultos” se dan en todos los sectores de la vida, del entorno social en que se vive.
 Lo mismo ocurre con Lipasam(limpieza) que con Tusam(transportes) y otros sectores. Hay que aprender a SER FUERTE EMOCIONALMENTE, a controlar las emociones y no a que ellas te controlen a ti. Hay que decirse: PUEDO SEGUIR ADELANTE SI EL TRATO NO ES BUENO. Esta idea me la transmitió un libro de Felipe González que leí hace ya unos años. No sólo hay que ser emocionalmente inteligentes, como dice en uno de sus libros que también he leido Eduard Punset, sino también fuertes.
Esto es algo que se gana con los años y con la experiencia, al menos en mi caso, pero no debería haber hecho falta ésta  y éstos sino una educación que tuviera en cuenta esto de lo que hablo. En mi familia el buen trato y el respeto eran la piedra angular de la educación familiar y en realidad no se necesitaba que lo fuera tanto, al menos eso creo yo, puede que no pensaran igual mis familiares. Igual ocurría en mi juventud en el Instituto y en todos los establecimientos a los que iba.( Una moral antivictoriana o antidecimonónica quizá fuera de tiempo y lugar me digo ahora.¿ El amor por mis padres quizás haya sido tan grande por este buen trato?. Nunca lo sabré. Lo que se es que los quería muchísimo. Y creo que los hubiera querido del mismo modo de todas formas) No necesitar tanto es bueno. 

Jesús



YO, JULIA

Libro, Premio planeta de este año, escrito por Santiago Posteguillo. Rey, a mi entender,
de la temática de la roma antigua, anterior y posterior a cristo. 
 Muy buenas trilogías de Trajano y de Escipion “Africamus” 
En este extenso libro de yo Julia nos detallan la vida de una mujer procedente de Siria casada con un patricio importante ,que llegó a ser emperador y emperatriz Julia .
Buena visión del autor de las escaleras sociales de la época. Julia: mujer matrona y esposa. 
¡¡¡¡¡¡¡¡VIVA LAS MUJERES GUERRERAS !!!!!!!!!!

José María.


viernes, 8 de marzo de 2019

DÍA DE LA MUJER







jueves, 7 de marzo de 2019

VIRGINIA ES MI MUJER

En  Estados Unidos,
existe una ciudad;
donde los pobres comen,
y los ricos dan.

Virginia es mi mujer,
Virginia es mi mujer.

Que artesanía tiene,
esta ciudad;
todo arte es dinero,
en esta ciudad.

Virginia es mi mujer,
Virginia es mi mujer.

Es actriz y no doncella,
todo el  Underground,
está de fiesta,
es la mujer de mis sueños,
y es morena.

Virginia es mi mujer,
Virginia es mi mujer.

                                   Francisco Manuel.



NORMALIDAD

Yo sólo he estado casado una vez. Y para mí es suficiente. El matrimonio acabó en divorcio como tantos en estos días, pero de todo se aprende. No soy un escéptico respecto al matrimonio. Creo en las segundas oportunidades. Y en las terceras si fuera necesario. Pero hay que sacar consecuencias, siempre que se pueda positivas, de todos los matrimonios.
Mi ex-mujer desde hace muchos años ya siempre decía que la vida hay que vivirla con normalidad, una palabra que utilizaba mucho. Y que utiliza de vez en cuando al hablar conmigo.
Ella quería un matrimonio normal, sencillo, sin complicaciones y yo era una persona bastante complicada, con pensamientos complejos, escritor con todas las consecuencias y todo eso complicaba sobremanera la relación. Yo no tenía normalidad, no me aferraba a las tres o cuatro cosas importantes que de verdad importan en la vida y que permiten que la relación funcione lo más perfectamente posible.
Ella pensaba que el amor había que demostrarlo en el día a día, con sencillez, sin complejidades de ningún tipo. Es decir, con normalidad. Yo no supe ser normal tampoco en eso. Era muy espléndido en mis atenciones, me gustaba mucho hablar con ella, demasiado, ir al cine y comentar profundamente las películas. Decía que yo era muy complejo, que iba demasiado al fondo de las cosas y que eso no era normal.
Decía también que como intelectual que era pensaba que tenía que sufrir forzosamente. En parte llevaba razón conmigo porque mis poemas eran muy sufrientes y mis incipientes novelas. Yo consideraba el dolor como parte de la existencia de un intelectual y eso era algo con lo que ella no estaba en absoluto de acuerdo y me lo rebatía con enorme sencillez. Porque era una persona sencilla y superficial, dicho esto en el sentido más positivo de la palabra.
Yo quería ir siempre al fondo de las cosas, a las entrañas de cualquier problema o cualquier suceso. Nunca quería quedarme en la superficie de las cosas. Quería analizarlas, escudriñarlas, darles una interpretación, buscar sentidos más allá de los aparentes y sencillos que mostraban en un principio. Y ella decía que no cumplía con los preceptos de la normalidad.
Yo no sabía lo que era la normalidad. Siempre quería ir más allá de las cosas, bucear hasta el fondo de cualquier sitio, buscar otras interpretaciones. Y quería siempre hablar en profundidad con ella hasta que llegó el día en que se hartó de mis complejidades y me dejó. Desde entonces no ha tenido pareja. Yo sí. Pero todas se han ido rompiendo por una razón o por otra. Y siempre he recordado la palabra normalidad como la que debe presidir una relación de pareja.
Yo lucho por vivir con sencillez pero como intelectual positivo que me considero creo que debo profundizar siempre un poco más en todo porque hay que sacarle el jugo máximo a todo porque la vida está para vivirla en sus últimas consecuencias.
Yo no quiero quedarme en la superficie de las cosas y profundizo en todo en mis poemas y en mis novelas, por ejemplo en las tres novelas de mi Monólogo en clave neurótica, la última de las cuales se publica en este mes de mayo o junio. Doy todo lo más de mí para explicar lo que es y lo que supone tener el Trastorno Obsesivo Compulsivo. Ha dado para tres novelas como podría haber dado para seis. Todo depende del trabajo que se ponga en el trabajo, valga la redundancia.
Mi personajes, Leocadio Gómez Encías, ha ido narrando él mismo todas sus experiencias, que para él son su normalidad, su día a día, su desastre, su condena, su convivencia permanente. La normalidad de mi ex era muy distinta porque implicaba la simplificación de todo hasta el máximo, quitándole hierro a todos los asuntos, dejándonos llevar por la sencillez como base de toda relación, incluida la relación con uno mismo y la relación en pareja.
La normalidad es más difícil de entender desde mi postura. Yo intento ser normal dentro de mis complejidades. Yo soy como soy y ésa es mi normalidad. Cambiar eso implica cambiarme a mí mismo, ser otra persona, otro ser que no soy yo. Yo nací como soy y no tengo por qué cambiarme. Tengo que mejorar siempre claro, pero con mi normalidad, con mi forma de ser, con mi manera de proceder en todos los momentos.
Yo tengo un hijo que también tiene su normalidad de vida y en torno a ella va construyendo su existencia. Ha preferido ser funcionario de justicia a pintor de brocha fina para lo que estaba muy dotado. Pintaba excepcionalmente desde que era un niño, pero pudo más el pragmatismo de la madre que mi idealismo. La madre claro estaba más tiempo con él. Pero no pasa nada porque yo veo a mi hijo feliz y no lo veo para nada frustrado con su trabajo y el abandono de su profesión de pintor.
Yo lo hice al revés: lo dejé todo para ser escritor. Dejé trabajo y muchas más cosas para tener la tranquilidad necesaria para escribir mis libros y estoy contento con ello. Nunca me he arrepentido de mis decisiones relacionadas con la Literatura. Y aquí estoy, escribiendo un nuevo artículo para la Ura y es con lo que disfruto y lo que me da de comer espiritualmente, lo que me da fuerzas para seguir adelante, para tener ganas de vivir día a día por duro que resulte el existir.
La profesión de escritor es muy hermosa. Yo lo he podido comprobar ya con 16 libros publicados. La tercera novela será el libro 17. Y estoy muy contento y orgulloso de mi esfuerzo. Y ésa ha sido mi normalidad con la que llevo viviendo toda mi vida porque yo empecé a escribir desde que tenía 7 años. Garabateaba un cuaderno y era feliz haciendo algo tan simple. Pero aprendía mucho y me entrenaba para ser un escritor de mayor, para dar lo mejor de mí mismo, para sacar de mi interior todo lo que tuviera que ofrecer de interesante a los demás. No quiero que yo me quede en lo superficial, en lo más inútil, en lo más superfluo. Quiero ahondar en todas las cosas y siempre me encuentro con cosas nuevas, cosas inesperadas que no sabía que existían en mi interior. Yo me sorprendo a mí mismo cada vez que escribo porque cada vez consigo hallar algo nuevo de mí mismo.
Esa exploración personal implica una complejidad, complejidad que no quería mi ex porque eso implicaba salir de la normalidad. Pensar era sinónimo de infelicidad. Para mí la felicidad era reflexionar, buscar en mí mismo, ahondar en mis adentros, sacar cosas diferentes cada vez, mejorar, aumentar mis conocimientos, etc.
Defiendo esta normalidad mía y respeto el resto de normalidades como la de mi ex. Todas deben de conducir a la felicidad como objetivo principal. Salud y suerte.


José Cuadrado Morales

miércoles, 27 de febrero de 2019

VISITA A LA EXPOSIÓN "RECUPERARTE"

Ayer, dentro de las actividades de ocio de nuestra Unidad, estuvimos visitando en San José de la Rinconada  II Exposición de pintura "Recuperarte" en la que mostraba sus obras Paco Blanco.  Nada mas llegar,  Paco nos acompaño a la sala donde se exponían sus cuadros y nos los fue explicando detalladamente
¡¡¡¡¡ FELICIDADES PACO POR TU trabajo!!!!! 
Paco Blanco nos ha autorizado a publicar sus cuadros en nuestro blog, las personas que aparecen en la fotografía también nos han dado su autorización para publicar su imagen. 












  

lunes, 25 de febrero de 2019

YO SOY

Yo soy José Cuadrado Morales. Sólo yo puedo ser José Cuadrado Morales. Hay más José Cuadrado Morales. Lo he comprobado entre otros medios por internet. Pero esos José Cuadrado Morales no son yo. Yo soy único, exclusivo, independiente. Exactamente igual como son los demás José Cuadrado Morales.
Debemos de tomar conciencia de la importancia que tiene este hecho de que somos seres únicos, insustituibles, que no podemos ser cambiados por otros, con nuestros defectos y virtudes, con nuestras manías y necesidades. Podemos ser insoportables, pero nosotros somos los primeros receptores de nuestra insoportabilidad. Somos la primera víctima de nuestros defectos, pero también somo los primeros que disfrutamos nuestras virtudes.
Ante los demás aparecemos de muchas formas distintas porque cada uno nos ve de una manera diferente. Por eso nosotros debemos tener una relación objetiva con nosotros mismos para que no nos destrocen las opiniones de los demás y podamos siempre salir adelante.
La constancia de la individualidad es muy importante a nivel psiquiátrico. Cada paciente es un mundo distinto y requiere un tratamiento diferente. Los psiquiatras y psicólogos deben de ser conscientes de que somos exclusivos, de que nuestra enfermedad tiene un carácter intransferible y que no hay dos tratamientos iguales, y no hablo sólo de pastillas, que creo que es lo más fácil. Recetar pastillas sólo requiere de una mano que escriba. Pero comprender la intimidad, bucear en el mundo íntimo de cada paciente ya requiere mucho más esfuerzo y unas dosis de objetiva subjetividad que no está al alcance de todos los especialistas. Porque esto es un don y no todos los profesionales disfrutan de ese don.
Ante la vida se toman continuamente decisiones y hay que estar siempre optando entre unas cosas y otras, y no siempre resulta fácil saber cuál es la mejor opción. Pero es parte de la madurez el tomar decisiones, el evolucionar desde la posibilidad de equivocarse al elegir un camino u otro. Es la vida misma. Así de sencillo y así de difícil al mismo tiempo.
La vida está llena de toda clase de decisiones, desde sencillas como qué película voy a ver al cine hasta vivo o decido suicidarse. Entre un extremo y otro hay numerosas decisiones que van conformando nuestra personalidad que los profesionales deben de tener en cuenta para poner los tratamientos más idóneos para cada caso, que insisto no consiste sólo en pastillas, aunque reconozco que las pastillas cada vez las comprendo mejor, entiendo mejor su importancia en el proceso de curación de un paciente nervioso.
Hay que tener mucha voluntad para tirar hacia adelante, mucho coraje para levantarse todos los días y decir: “Tiro hacia adelante pase lo que pase” y no me voy a quedar quieto. Tengo fuerza de voluntad suficiente para hacer frente a todos los conflictos que se me plantean en mi vida cotidiana, desde los más simples a los más complejos.
No todo estará siempre a nuestro gusto. Habrá cosas que borraríamos en un instante pero no es posible. Lo importante es vivir con los obstáculos, con todas las dificultades que nos plantea la vida cotidiana. Es un reto permanente , pero en esa capacidad de superación está en gran medida nuestra posibilidad real de eliminación de la enfermedad.
Nadie ha dicho que vivir sea fácil. Sólo los optimistas cegatos ven la vida siempre de color rosa. Pero no es así. Hay momentos tórpidos, momentos difíciles en los que alzar la cabeza requiere un esfuerzo enorme. Y hay que ser valientes para no echarnos atrás ante la menor dificultad.
Hay que ser fuertes y tener confianza en uno mismo. No dejarnos achicar y destrozar por nuestros enemigos, que los tendremos porque no todo el mundo nos va a querer. Y el hecho de ser un enfermo nervioso es una dificultad añadida para la adaptación social de nosotros. Pero tenemos que superar los estigmas y tópicos y pensar en que valemos más de lo que creemos , y que somos más fuertes de lo que realmente pensamos.
Y siempre hay que seguir adelante. Hacia atrás nunca. O en todo caso mirar hacia atrás sin ira. Pero sobre todo ser consciente del valor del momento, del instante que estamos viviendo, de la realidad que nos envuelve en cada momento. Ser fríos en la toma de decisiones para no equivocarnos y si nos equivocamos tener la capacidad de perdonarnos y de empezar de nuevo, de volver a escoger un camino nuevo ya que nos hemos equivocado.
Yo soy yo y eso tiene un precio muy elevado y debemos de ser conscientes de que el precio lo ponemos nosotros. No los demás. Los demás estarán siempre equivocados. Pero nosotros nos queremos más que nadie y así la vida se convierte en algo más agradable para vivir, en un pequeño paraíso con todas sus fatigas y problemas, pero también valorando las cosas positivas que tenemos. Nosotros tenemos que sabe mejor que nadie cuáles son estas cosas.
Si nos cuesta cambiar debemos de ser conscientes de que hay que hacer varios intentos para podemos llegar a donde queremos. Tenemos que mirar por nosotros como si fuera el mayo tesoro. Y es el mayor tesoro que tenemos para vivir. No podemos prescindir de nosotros mismos, no podemos dejarnos aparte de nuestras propias decisiones. Nuestras decisiones son nuestras y de nadie más. Y a nadie atañen salvo a nosotros mismos. Después estas decisiones afectarán a las relaciones con los demás, pero desde el yo, desde ese yo soy categórico que tiene un valor incalculable.
Yo soy empieza por respetarse, por quererse, por mimarse, por cuidarse. Y no poner límites a ese amor porque ese amor nace de esa frase tan famosa de “Ama al prójimo como a ti mismo”. Amándonos nosotros podemos amar a los demás auténticamente. Pero no podemos hacerlo al revés porque entonces nunca será un amor auténtico. El amor bien entendido empieza por uno mismo. Después llega a los demás y se interrelacionan y confunden creando un imbricado entramado de laberintos que son las relaciones humanas.
No hay que asustarse por ello. Vivir es relacionarse con los demás. Pero antes es relacionarse con uno mismo. Sin el yo soy no se construye nada. Con el yo se va al tú. Pero no se puede empezar con el pronombre de segunda persona, sino con el pronombre de primera persona. YO. Y no es egoísmo sino conciencia de un amor bien entendido y de una ubicación en el mundo mucho más auténtica y poderosa.
Vivir es fluir, dejarse llevar, hacer cosas, meter la pata, herir, herirnos, muchas cosas que nos hacen daño y también nos proporcionan felicidad. Estamos seguros de nuestra inseguridad. Y nuestra inseguridad tiene que ser fuerte para que no pierda la oportunidad de evolucionar, de llegar más lejos de lo que creíamos.
Somo seres poderosos y efectivamente más fuertes de lo que creemos. Hay que salir adelante siempre. Hay que ser fuertes y no dejarnos debilitar por lo más mínimo. No hay arma que nos destruya, ni siquiera la incomprensión, la marginación, el odio. Somos muy fuertes y debemos mirar hacia adelante que es donde está el futuro y donde está la esperanza que nunca debemos de perder para no caer en depresión, en cualquier trastorno neurótico, en cualquier otro problema psiquiátrico.
La salud mental o nerviosa debe de contar con nuestra autoestima, con nuestro yo soy. Yo soy un enfermo pero me voy a curar. Yo tengo defectos pero voy a salir adelante. Nada ni nadie me va a detener.
Éste es mi mensaje de esperanza que no es tan difícil de cumplir. Yo soy un escritor y escribo. Y eso me da una fuerza ilimitada. Salud y suerte.


José Cuadrado Morales