viernes, 14 de julio de 2017

REFLEXIONES VERANIEGAS

Es el momento de la despedida, que en realidad es un hasta luego. Parece mentira pero parece que fue ayer cuando estaba en septiembre de 2016 y daba comienzo la nueva temporada de la Ura como a mí me gusta decir. Pues ha pasado el tiempo, 10 meses, y han pasado muchos artículos y críticas de cine, y el tiempo ha dejado su riqueza y sus problemas al borde del camino, con más o menos calor y más o menos presencia.
En los últimos días he publicado mi primera novela, que forma parte de una trilogía titulada Monólogo en clave neurótica. La primera novela se titula Historia de una obsesión. Es la historia de un enfermo de trastorno obsesivo-compulsivo, es decir, de TOC, al que ingresan  en una Unidad de Psiquiatría y con el apoyo de sus amigos y otras personas consigue salir adelante.
No es una novela autobiográfica. Hay un 5% de mí en la novela y un 95% de ficción. La idea de la novela, de la trilogía después, nació cuando yo tenía 19 años, es decir, hace 36 años. Entonces escribí unos primeros folios y los dejé aparcados durante todos estos años para dedicarme a la poesía, pero después de 14 poemarios publicados ha llegado la hora de publicar mis tres novelas. Hay un tiempo para cada cosa y cada uno conoce más o menos lo que es mejor para sí mismo según las circunstancias.
Digo esto porque yo también padezco como mi personaje central de TOC, pero eso no me iguala a él porque, repito, casi todo es inventado. Además cuando yo ideé la novela, la trilogía después, yo no padecía la enfermedad. Ésta me vino varios años después. Son coincidencias del destino, en este caso fatal. De todas maneras mi experiencia personal me ha servido para escribir la trilogía.
Durante este verano, durante las vacaciones que empezarán el próximo viernes, hoy es lunes, releeré la primera novela para buscar posibles fallos para no caer en ellos en las dos novelas siguientes, que ya están escritas, sólo a falta de correcciones, que suelen ser abundantes en mi caso porque soy muy puntilloso.
También en mis vacaciones leeré las próximas dos novelas para ver en qué condiciones están y comprobar si necesitarán muchos arreglos o no. Ya veremos y ya os iré contando a la vuelta de vacaciones.

En estas vacaciones no iré como la mayoría de la gente a la playa porque tuve en 1986 una experiencia muy funesta al quemarme con el sol. Sufrí quemaduras de tercer grado sobre todo en las piernas. No estaba bien protegido y pagué las consecuencias y desde entonces le tengo miedo al sol y a estar en la playa. No me importa: soy más urbanita y ya sabéis los que me conocéis cuál es mi destino.
Iré a Madrid en agosto 4 días como siempre por las fiestas de la Paloma. Disfrutaré como siempre de Madrid, esa ciudad gris como dice mi hijo que para mí está repleta de colores y de toda clase de aportaciones creativas, culturales, arquitectónicas y un largo etcétera. En Madrid me alojaré en el hostal de siempre, donde me encuentro muy a gusto, cerca de la Gran Vía para estar en el centro neurálgico de la ciudad. Allí puedo leer también  mi libro, que siempre tengo la costumbre de llevar conmigo en mi viaje a Madrid. Es como una segunda presentación oficial de mi novela en la segunda ciudad que más quiero. La primera es Sevilla.
Durante las vacaciones aprovecharé para ver mucho cine tanto en las pantallas grandes como en la televisión. Puedo acostarme más tarde, aunque yo soy normalmente muy madrugador. Me gusta eso de levantarme cuando el sol aún no ha asomado por el horizonte y las farolas están aún encendidas. Es muy poético y romántico.
Por fin tengo correo electrónico e internet en el móvil. Me voy actualizando como dice mi hijo. Se trata de actualizarse a la fuerza porque yo no soy muy amigo de las redes sociales y de las nuevas tecnologías en general. Sabéis que todavía tengo mi antigua máquina de escribir Olivetti con la que me llevo muy bien y con la que es imposible perder información.
Practicaré durante el verano un poco más la vida social. La novela me ha tenido apartado del mundo durante meses. La post producción de la novela y su edición han sido agotadoras y me han dejado prácticamente sin fuerzas, así que me merezco un descanso. Y tengo que leer más, algo para lo que también viene bien el verano: dejarse llevar por personajes como Leocadio, el de mi primera novela, y todos los que le rodean, y personajes de otros libros, y ensayos, y cuentos, y lo que venga bien. Leer es fuente de cultura y viene bien  a todas horas.

Veré con más frecuencia a mi hijo, al que nunca tengo abandonado. No sé cuáles son sus planes vacacionales porque sigue preparándose sus oposiciones a juez y trabajando muy duro para ello. Ya veremos, pero siempre estamos cerca y él sabe que me tiene a una llamada de teléfono. Ahí estaré siempre para él.
También leeré un poco mejor el Manual del sufrimiento para aprender a sufrir lo menos posible. Sufro demasiado como se dice vulgarmente cuando me como el coco, que es muchas veces por pensar demasiado sobre todo en sentido negativo y después la realidad me demuestra que las cosas son más positivas de lo que yo imagino. Anticipo, como dice mi psicóloga, demasiado el sufrimiento y estoy cansado de sufrimiento inútil.
Tengo que seguir avanzando en el conocimiento de mí mismo para creer más en mis posibilidades. Estos días estaré más tiempo en casa y meditaré positivamente para seguir adelante. Es necesario que me reinvente para no sufrir tanto y tengo que adelantarme antes de que ese sufrimiento ocupe el sitio de la felicidad.
Felicidad es lo que le pido al verano. No meterme en la cama a las 4 de la tarde porque estoy cansado de trastorno obsesivo-compulsivo. No quiero estar más tiempo de día en la cama. La noche es para dormir y de vez en cuando ver las estrellas, pero el día para dedicarlo a la felicidad, a hacer cosas útiles y no sufrir tanto como yo sufro. Estoy cansado y a veces es bueno cansarse para cambiar.

Leeré más revistas de cine para ir informándome sobre los estrenos de la próxima temporada para cuando haga las críticas de cine estar al día. Me gusta la revista Fotogramas, que es la que más leo y también me suelo llevar de viaje.
En fin: espero que mi verano sea provechoso y disfrute escribiendo, viajando, leyendo, meditando lo justo y en positivo, haciendo cosas poco habituales y demás. No quiero perder el tiempo y no quiero que el tiempo me pierda. Necesito liberarme del tirano que a veces soy conmigo mismo y ser más feliz.
Yo os deseo las mejores vacaciones posibles y que sepáis aprovechar el tiempo también. Ya nos reencontraremos en septiembre, cuando dé inicio la nueva temporada de la Ura. Entonces disfrutaremos más y mejor que este año que termina en este punto de partida que son las vacaciones. Salud y suerte, amigos lectores.


José Cuadrado Morales

EL CAMINO

Dicen que el proceso de la vida es maravilloso, nacemos crecemos y morimos, pero hay que recorrer este camino, y no siempre es fácil. Sabes que tu puedes ser tu misma aunque el tiempo lo olvide y los pilares se modifiquen, aunque hay veces que se caen las piezas de tu vida y te preguntas ¿y esto? y la respuesta sería; continúa, si porque si no, porque no y quizás porque hay que cambiar

Hoy soñare con todos los que me aman y me olvidare de los odios mundanos, hoy seré yo ante todo y sobretodo, seré diferente porque serlo es importante. El proceso de cambio empieza desde la confianza y caer una y otra vez te da fe en encontrar la respuesta, al menos eso creo. Hasta que el fin del mundo me hunda entre sus tierras donde seré la flor que te acompaña, donde seré el ruiseñor, donde ya no sentiré nada por eso estar vivo es importante. Por otro lado te preguntaras por qué las personas que te acompañaron en el camino son importantes y sabes que porque aprendiste a no caer, los buenos consejos guárdalos en el alma porque ella nunca olvida.

Abriré un camino de amor
donde nuestras almas conversen
Abriré un sueño de esperanza
donde nuestros cuerpos se mezclen
Alcanzare la eternidad a tu lado
y jamás olvidare tus abrazos
Juntos construiremos
un lugar donde refugiarnos.

Alcanzaremos el alba al despertarnos.

Vicki.

TALLER DE TAPAS FRIAS

El taller de tapas frías es ya un clásico dentro de las actividades extra de verano que organizamos en la URSM. 
Hemos empezado haciendo una ensalada de pasta, que nos salió "para chuparse los dedos", aquí os dejamos la receta:

INGREDIENTES:
  • Macarrones.
  • Pollo asado.
  • Tomates.
  • Alcachofas.
  • Cebolla.
  • Caballa.
  • Orégano.
  • Pimiento morrón.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • limón.
  • Sal.
ELABORACIÓN
  • Se cuecen los macarrones durante aproximadamente 12 minutos, hasta que estén "al dente", se escurren y se enfrían con agua. Se trocea el resto de los ingredientes y se añaden según el gusto de cada uno. Finalmente se le añade aceita, limón o vinagre y sal.





jueves, 13 de julio de 2017

EJERCICIOS DE ESTIMULACIÓN COGNITIVA

LA FRASE OCULTA.
Si sustituyes cada uno de los símbolos por su letra correspondiente, aparecerá una columna llena de palabras.
 Para encontrar la frase oculta debes realizar las operaciones aritméticas que aparecen en la parte derecha de la tabla, cada resultado te indicará el lugar que ocupa cada palabra en la frase. ¡SUERTE!


miércoles, 12 de julio de 2017

LOS EFECTOS SECUNDARIOS DE LA MEDICACIÓN

Son las 7 de la mañana de un día fresquito de verano. Estoy sentado en un banco de la solitaria Plaza de San Gabriel, junto a la Parroquia de San Leandro. Parece que la ciudad aún no ha despertado, sigue perezosa metida en la noche como si ésta fuera a ser infinita.
Me he levantado como todos los días a las 5.30. Me gusta aprovechar el día y la mañana es mi mejor momento, cuando tengo la mente más lúcida, a pesar de que no duermo demasiado bien. Esta noche ha sido especialmente dura porque apenas he pegado ojo y me siento algo zombi, pero con la mente despejada y capaz de reflexionar un poco sobre mi vida, que lo necesito.
Rememoro todos los años que llevo de enfermedad mental y lo primero que hago es odiar esa expresión, la de enfermo mental, como si fuera un apestado o algo que le sobrara a la sociedad de la que formo parte. Y pienso en todos esos años con una dura nostalgia, con una esperanza desprovista de pasión y con una pasión al mismo tiempo en alza porque tengo muchas ganas de seguir viviendo. Ninguna enfermedad mental va a acabar conmigo y siempre estaré alerta ante todos los ataques, provengan de donde provengan.

Recuerdo ahora el tema de las pastillas, de toda la odisea que he pasado con ellas desde hace tantos años, que no quiero contar. Al principio recuerdo que leía con fruición los prospectos y me asustaban por la cantidad de efectos secundarios de los medicamentos. Había de todo, perfectamente clasificados y muy claros. Que si afectaban a la libido, que si podían provocar el suicidio (curiosa paradoja que una pastilla que intenta curar problemas de nervios pueda provocar una mayor inclinación al suicidio, los fabricantes sabrán y los psicólogos y psiquiatras que dan su visto bueno), que si provocaban  sueño o somnolencia, que si generaban problemas articulares, lentitud en la movilidad y un larguísimo etcétera. Aquello no me parecía una medicación sino un triste parte de guerra. Un parte de guerra del que no quería participar.
Y me negué a tomar medicación durante muchos años. Recuerdo que incluso pasé tribunales médicos con informes donde los psiquiatras hacían constar mi actitud reacia a tomar medicamentos por los efectos secundarios. Pero los tribunales entendieron mis explicaciones y logré, sin quererlo, una invalidez permanente total de la que disfruto ahora por decirlo de una manera suave porque no me siento para nada orgulloso de ello.
Pero yo llevaba una vida que no era vida. Estaba casi siempre llorando, con depresión y crisis permanentes de ansiedad. Dormía en el suelo muchas veces porque me daba pereza hasta llegar a la cama. No era vida. Y llegó un momento en que exploté. Coincidieron la muerte de mi madre y la ruptura de una relación con una mujer de la que no quiero acordarme al estilo de Cervantes.

Estaba tan mal que tuvieron que ingresarme en la Unidad de Psiquiatría del Hospital Universitario Virgen Macarena. Allí reflexioné sobre los medicamentos y sopesé los pros y los contras. El psiquiatra que me tocó me convenció de que mejoraría con la medicación, que los medicamentos de nervios habían avanzado mucho en los últimos años y que podía fiarme de ellos. Y yo no me fiaba porque los prospectos seguían contándome demasiadas cosas negativas. Pero le hice caso al médico y durante mis dos semanas de ingreso (el único que he tenido en toda mi vida como enfermo mental) me tomé la medicación tal y como me la prescribieron. Estaba casi todo el día dormido y me sentía fatal.
Lo peor fue cuando me dieron el alta y me “soltaron” para enfrentarme al mundo real solo. Lo primero que hice fue comprar los medicamentos y romper todos los prospectos. Era el momento de dar un paso adelante. Recuerdo que me quedaba dormido en los bares. Recuerdo que incluso me quedaba dormido cuando sacaba dinero de los cajeros. Estaba mareado, tenía inestabilidad, sequedad de boca, náuseas y muchas ganas de tirarme en la cama y dormir o hacer como que dormía. A veces me montaba en un autobús y me quedaba dormido y se me pasaba la parada. En ocasiones me despertaban otros pasajeros, como ocurría en los bares cuando los propietarios se acercaban a mí y me preguntaban si me ocurría algo. En otras ocasiones caminaba muy lento por la calle y amables personas me preguntaban si me ocurría algo. Naturalmente que me ocurría, pero yo mentía y decía que estaba bien.
Estuve muchos meses así, pero aguanté hasta que llegó el momento en que los psiquiatras dieron con la tecla del tratamiento más idóneo para mí y con el menor número de efectos secundarios posibles. Ya me encontraba mejor. Ahora no podía llorar: las lágrimas permanecían bloqueadas en algún lugar de mi rostro. Así llevo más de 8 años, sin soltar una lágrima. Supongo que esto es bueno. La libido está alterada y tiene días y días. Ya no me quedo dormido en los cajeros. Sí me quedo dormido con frecuencia viendo la tele o leyendo, pero puedo estar alerta para escribir mis libros y estos artículos con los que me acerco a vosotros cada dos semanas.

He aceptado los efectos secundarios y sigo rompiendo los prospectos. Lo hago con rabia para que no puedan conmigo. Esta mañana, desde las 7, reflexiono sobre todo lo que he pasado y no sé si ha merecido la pena. Supongo que sí porque me encuentro mejor, pero tengo una suave tristeza que me invade en esta fresca mañana de verano en la que las hojas de los árboles se mueven a gran velocidad y las palomas me acompañan con sus sonidos.
Estoy cansado de ser un enfermo mental. Y estoy cansado de que me digan que lo soy. Los médicos dicen que esto ya es crónico, es decir, que lo “disfrutaré” toda la vida. Tengo 55 años y desde niño albergo problemas de nervios. Toda una vida. No es para echarlo de menos. Me siento algo solo y un poco vencido, pero con la moral paradójicamente alta y mirando al futuro con una cierta elegancia y una dubitativa actitud.
No sé qué ocurrirá de aquí hace adelante. Tengo cierta fe en un futuro cercano, pero sobre todo en un futuro inmediato: el día siguiente. Es decir, el día a día. No quiero ponerme metas más lejanas. Quiero vivir el momento y los momentos tal y como van transcurriendo. Y quiero seguir escribiendo mis libros, entre otras razones para sentirme útil y elevar mi autoestima. Quiero seguir viviendo solo. No quiero que los arpones del amor se claven más en mi alma. Estoy cansado de heridas que tardan mucho en cicatrizar haciendo bueno aquello del largo olvido del amor.

No ambiciono más. Vivir con dignidad y lentamente, sin prisas. Tocando una campana interior que me despierte y me mantenga alerta toda mi vida. Quiero creer en mí mismo y en mis acciones, y quiero dejar en mis libros la huella de lo que soy, de lo que fui. Y voy a seguir tomando la medicación porque como decía una enfermera de la Ura que ya no trabaja los medicamentos son parte de la comida diaria que debemos tomar. Será así, supongo, con un largo trayecto de escepticismo.
En fin: ésta es mi reflexión matinal en esta mañana de lunes. Buena forma de empezar la semana. Espero seguir como estoy y no dejar de luchar, aunque este verbo no le guste demasiado a mi psicóloga, pero no encuentro un verbo mejor para definir mi vivir diario.

Salud y suerte es lo que os deseo como siempre y hoy con más fuerza que nunca.


José Cuadrado Morales

YA ME INSPIRÓ LA MAÑANA.

Ya me inspiró la mañana,
con su verdor y sus flores,
ya me inspiro la mañana,
con sus sonidos y su cielo.
¿Y donde quedó la noche?
¡En el recuerdo!

Y si me caigo me levanto,
me levanto,
y si me equivoco,
me arrepiento.

Un leve frescor acariciaba la mañana, sin embargo aún no amanecía. Era de noche, una noche calurosa de primavera, en el exterior se escuchaba silencio, lo mismo que en el interior, y allí estaba  yo esperando el amanecer del día y con ello la alegría de la mañana, con la esperanza que de mi corazón clamaba.

El Sol ya ha pasado, ya no  hay gentes recogidas en sus casas, ni se refugian a la sombra de los árboles y bares  a la hora de su mayo plenitud. Todos esperan la llegada del otoño, y con ello el cambio del viento y  del cielo.

Porque ya salieron de mis ojos hacia la vida ya olvidada del pasado y gracias a ellos, que ya sin yo saberlo brotó la vida y el cielo, me ha perdonado en los colores del arco iris tras la lluvia de la libertad verde de los campos, campos esperando las lágrimas y con ello el perdón  y la esperanza.

Un sol apagado alumbraba los valles mientras yo pasaba por ellos perdida entre personas que buscaban un no se qué. Mientras tanto se escuchaba el sonido de las hojas que entre los árboles hacían pasar el viento del sur en la delicada ciudad solitaria. Los pensamientos apagados, el equipaje vacío, solo palabras que no salían de un corazón sediento de inspiración, sin embargo algo me decía que era el camino correcto de la tarde, pues al llegar la noche llegaron palabras, sentimientos e ideas.

… Y ahora que descanso canto a la alegría, a la belleza de la vida, a las libertades de las banderas, a la esperanza de que desaparezca  de la historia del ser humano la esclavitud y la tristeza de tantos sufrimientos y tantas guerras. Y reine en la tierra la paz y la verdadera libertad exenta de cadenas.
Miro las hojas secas y mojadas del suelo cuando paso paseando tras la lluvia y recuerdo las palabras que escribí y la inspiración que me produjo y las olvido. ¿Pero que bonito es recordarla!

Mas vale triunfar tarde pero con experiencia que triunfar temprano si ella.

Paqui M.

domingo, 9 de julio de 2017

REVISTA LO* Nº42

Os presentamos el número 42 de nuestra revista bimensual, esperamos que os guste.

viernes, 7 de julio de 2017

MONOLOGO EN CLAVE NEURÓTICA

Nuestro amigo y colaborador José Cuadrado Morales ha publicado su primera novela "Monólogo en clave neurótica", después de catorce libros de poesía ha decidido cambiar de registro y adentrarse en un nuevo mundo, la prosa. Si estáis interesados en adquirir algún ejemplar podéis poneros en contacto con el autor a través del correo de nuestro blog.


Aquí os dejamos el comienzo de esta fantástica novela.

-         Habla Leocadio:
Satanás se ha reencarnado en un falo gigantesco que provocativo se erige enorme, ampuloso, repugnante en una plazuela sucia y vírica de un lugariño perdido en el inmenso ano del mundo, presto a la plural adoración de una masa de excrementos clasistas que lamen el semen petrificado que hierve más allá de la purulenta cúspide fálica.
Viejas envueltas en arrugas seculares se apelotonan babosas para adorar a su divino ente de castración matrimonial. Niños-ninfa se toquetean mutuamente en un bailoteo sin par mascullando entrecortados aberraciones lingüísticas para rendir culto a su gran héroe: Belcebú. Mujeres de mediana edad rascan con puercoespines sus libidinosas entrepiernas en una locura de jugos vaginales. Un anciano podrido y tuberculoso, repleto de gangrena, masturba su demacrado pene con una lengua prisionera de una miseria truculenta y nihilista.

He aquí,  señores del jurado divino que me observáis, el gran espectáculo del triunfo de Satanás nuestro gran Dios convertido en pene  que derrama protección para nosotros, desamparados hijos de una institución tan absurda como el bien. Soy yo y ¿a quién excepto a mi le importa? pertenezco a la síntesis entre un truculento manjar y un chiste desesperanzado. Soy yo, a secas, cobijado en la miseria que absurdas lecturas bíblicas me han impuesto. Nuestro gran falo será lamido por miles de lenguas ávidas de pecado rebelde. El sexo será elevado al trono donde estará alejado de toda inhibición. Allí estará prohibido prohibir; solo se castigará lo no excesivo, si, porque lo excesivo es lícito………

Primera página del libro "Monologo en clave neurótica" con la autorización del autor.

jueves, 6 de julio de 2017

LA PRIMAVERA LA SANGRE ALTERA

Por primavera la sangre se altera, pero puede ser que sea porque nacen las flores y después de encontrarse uno en un descanso de vacaciones merecidas termina diciendo… “¡y que diantres hoy puede ser que todo sea distinto y mis  pies no estén descalzos, puede que  ahora pueda volar o sentarme mañana, puede que esa sea la tarea, hoy soñaré que todo será distinto para beber de la sabia de la fruta, puede ser que me espere a la hora antes  de encontrar otro chico o simplemente decirle  adiós. Hoy mi fascinación es inmunda de veras, hoy nace una flor en mi interior y podría decirse que se detiene el tiempo, pero quizás solo quizás hoy pueda  irme a otro lugar lejos donde se sueña.  Quiero volar hacia un lugar diferente que no este en el ahora, volar sin miedo y explicar mis salidas de tono y mis comparaciones, o pensar que soñar es diferente;  “Mami dime quien vuela en el cielo, estoy sintiendo que el ahora es un sueño y la luz de mi vida eres tu. La candela se enciende cuando no tienes pulso para caer en una balanza pero la realidad es que se sueña desde el corazón todos aquellos que me enseñaron en el camino los aprecio como a mi vida y jamás puedo olvidarlos sinceramente diría que soy una flor y que esa flor brilla cada primavera.

 Ninfa.



viernes, 30 de junio de 2017

CRÍTICA DE CINE: " Z, la ciudad perdida "

Estamos ante una película que podemos catalogar de biopic (película biográfica). Para mí tienen un encanto especial y me suelen gustar. En este caso es la vida de un explorador inglés, de profesión militar, llamado Percy Fawcett, quien se dedicó entre los años 1905 y 1925 a buscar los rescoldos de una primitiva civilización amazónica desaparecida a la que bautizó, por hacerlo de alguna manera, como “Z”.
Su director es James Gray, quien con cintas como Two Yards (La otra cara del crimen) y La noche es nuestra se ha situado como uno de los mejores autores actuales de películas policíacas. Pero Gray no sólo se ha quedado ahí sino que con otras películas como Two Lovers y El sueño de Ellis ha demostrado ser un excelente director de dramas, particularmente norteamericanos.
Ahora ha cambiado totalmente de registro y nos ofrece esta cinta de 2017, Z, la ciudad perdida, que es una película de aventuras, ambientada en plena jungla y que por sus características generales se relaciona bastante con Francis Ford Coppola, no hace mucho Premio Princesa de Asturias de las Artes, lo cual es un elogio más que significativo.
Para Gray, por conocerlo un poco mejor, Chaplin es el mejor director de la historia. No me gusta a mí decir “el mejor” porque se corre el riesgo de excluir a otros que pueden ser mejores o por lo menos iguales, pero es su opinión y de momento las opiniones son libres.
Le gustan de Chaplin sobre todo Luces de la ciudad, Tiempos modernos y El gran dictador, que es también una de mis películas favoritas que vi por primera vez en el desaparecido, como tantos, cine Llorens de la calle Sierpes. Me impactó la película y siempre se me quedarán grabadas muchas de las escenas de la cinta.
También le encanta, aunque menos, Buster Keaton, conocido como “cara de palo”. Es genial también, pero creo como Gray que Chaplin es más grande, más completo, aunque me importan poco las comparaciones.
A Gray, por seguir conociendo mejor sus gustos, cosa que no suelo hacer en mis críticas, le gusta también el cine francés, en especial Godard y Truffaut, por ese orden.
Dice que ser director de cine es pasarse la mayor parte del tiempo buscando el dinero para hacer la película que uno quiere. En este sentido Gray trabaja habitualmente con un excelente productor y distribuidor, gran cinéfilo, un poco al estilo del gran Selznick, responsable entre otras de Lo que el viento se llevó.
Destaca Gray también la película Twin Peaks (no la serie) de David Lynch, que considera infravalorada. Y también La strada de Federico Fellini, que yo considero también como una de mis películas favoritas, así que tenemos bastante en común Gray y yo como espectadores.
Finalmente diremos de James Gray que piensa que todas las enfermedades psicológicas vienen, más o menos, de la proximidad de la muerte. Una opinión como otra cualquiera a la que no voy a dar respuesta en esta crítica cinematográfica.
Con Z, la ciudad perdida, James Gray cambia radicalmente de estilo de cine, realizando su proyecto más ambicioso hasta la fecha, trabajando con la recuperada United Artists.
Se trata de una película que sorprende por su misterio y por ser menos novelesca que de costumbre. Una película con vocación de perdurar y no quedar como una película más de aventuras.
Gray deja por primera vez Nueva York (fetichista urbano como Woody Allen) y se mueve entre la Inglaterra de principios del siglo XX (con actores fundamentalmente británicos) y el Amazonas, donde tiene lugar la auténtica aventura que es esta cinta.
El director quería dar un salto cuantitativo y cualitativo en su carrera, como piensa hacer ahora con su nuevo proyecto,la película Ad Astra, que trata de ciencia ficción.
Los actores son extraños en la jungla, occidentales en un ecosistema de tribus amerindias que descubren Fawcett y sus hombres. El choque de dos mundos completamente opuestos. Los actores se sienten anónimos en un universo de lianas y frutas tropicales, elefantes en una cacharrería desconocida que parece que se los va a tragar en cualquier momento. Los actores están estupendos y dan credibilidad total a la cinta.
Z, la ciudad perdida, es sobre todo, pues, una película de aventuras de las que se hacían mucho antes en Hollywood, sabor que ha querido rescatar el director. Aparecen caníbales en la película que provocan angustia, así como animales extraños fuera de la jungla como las pirañas.
Fawcett va entre Inglaterra y la jungla, siempre defendiendo y justificando sus expediciones, y con la complicación de tener a una mujer y a unos hijos.
Hay en la cinta potentes escenas de acción, muy bien realizadas y dirigidas por la segunda unidad. Llegará un momento en que Fawcett ya no distinguirá entre su Inglaterra y su jungla, de tan unido que acaba estando a esta última. Acabará confundido con el hieratismo inglés y la pura y dura supervivencia de la jungla, esencia de todo auténtico aventurero.
La película tiene una fotografía inmensa obra de Darius Khondjis, quien ya ha trabajado con Gray y con directores de la talla de David Fincher y Wong Kar-wai.
Para hacer la película eran muy importantes las localizaciones, que se buscaron en el Amazonas, Brasil, Matogrosso, etc… El protagonista iba a ser Brad Pitt, pero la cosa no cuajó. Darius ya trabajó con Pitt en Seven de Fincher.
Al final la película se rodó en Tayrona, una rerserva natural de la jungla colombiana, que resultó el entorno más apropiado y menos peligroso.
Una buena música acompaña a la cinta y la hace más grande. Es una película misteriosa, tenebrista, un Caravaggio filmado. Tiene mucho que ver la fotografía, pero también la dirección de actores.
Estamos, pues, ante una buena película que merece tres estrellas. Esperamos la cinta de ciencia ficción que rodará el director a ver qué tal resulta su viaje interestelar al estilo del gran Stanley Kubrik. Salud y suerte.

Calificación:  


José Cuadrado Morales