jueves, 15 de diciembre de 2016

EL DOLOR

Dolor es una palabra muy amplia. Abarca numerosas sensaciones, muchas emociones, infinidad de sentimientos.
Según el prestigioso diccionario de María Moliner la primera definición que surge del verbo doler es “hacerse sentir con dolor una parte del cuerpo”. Ejemplo: “Me duele la cabeza”.
Se emplea a veces como terciopersonal: “No me ha dolido cuando me han sacado la muela”. También significa “causar sentimiento a alguien, un desengaño, prueba de falta de cariño o mal trato moral que recibe”.
También podemos encontrar el dolor en “causar sentimiento un daño hecho por uno mismo a otro”. Ejemplo: “Ahora me duele haberle contestado tan secamente”. O: “Me duele negarte ese gusto, pero no tengo dinero”.
También significa “causar compasión”. Ejemplo: “A cualquiera le dolería ver trabajar de ese modo a una criatura”.
Es decir, estamos ante una palabra polisémica que alude a muchos estados de la mente, del alma y del cuerpo, de una gran riqueza léxica que nos permite definir numerosas cosas.
Hay muchas expresiones que aluden al dolor como: “Ahí duele” o “Ahí le duele”, frases que se refieren a la cosa que constituye el quid o punto delicado de una cuestión o a lo que es el motivo de disgusto o enfado de alguien, lo esencial, la principal referencia de algo.
También cabe aplicarse al “dolor del alma”, muy variado y evanescente. Un dolor invisible pero muy intenso que provoca depresiones, crisis de ansiedad y otras manifestaciones de una enfermedad mental y otras muchas enfermedades.
Las canciones recogen muy bien este doler del alma. Por ejemplo: Miguel Bosé, en “Morir de amor”: “Morir de amor, despacio y en silencio sin saber si todo te llegó a tiempo”. El dolor, pues, llega hasta las puertas mismas de la muerte. Es un dolor intensísimo el dolor del alma, el dolor del amor y del desamor, el dolor que afecta a numerosos sentimientos y que se suele manifestar con hipérboles como el título de la canción (“Morir de amor”) y en frases diversas de la misma como: “Tengo seco el corazón y es de haber llorado tanto”. Es una licencia que se puede permitir el autor para expresar sus emociones relacionadas íntimamente con el dolor.

El dolor anímico puede reducir a una persona a la nada. Lo vemos también en una conocida canción del dúo Amaral: “Sin ti no soy nada”. Es la pérdida total de la autoestima, la desconsideración absoluta hacia uno mismo. Nada levanta la moral y el ser enamorado y no correspondido se siente como la nada más terrible.
Y qué decir del dolor físico. Por ejemplo: un dolor de muelas. Hay frases populares que aluden a este ejemplo: “Es más malo que un dolor de muelas”. El castellano es un idioma muy rico en expresiones de este tipo. Podemos encontrar innumerables ejemplos. Hay muchas frases que se refieren al dolor de las cosas en general. El dolor físico es de las peores que hay. A veces no se alivia ni con potentes analgésicos como la morfina: dolores de artrosis, dolores de la artritis reumatoide (mi madre la padecía y tenía unos dolores terribles. Se le hinchaban las articulaciones y pasaba un verdadero calvario. Tengo también una vecina que se  pone parches de morfina para combatir sus fuertes dolores y ya ni siquiera estos la están ayudando lo suficiente), etc…
Podemos reseñar también los dolores que ocasionan enfermedades más fuertes como la esclerosis múltiple por ejemplo. Es un dolor que corroe todo el cuerpo y apenas hay analgésicos que lo alivien. Están los tradicionales como el paracetamol que no hace prácticamente nada y está la morfina que resulta más eficaz  pero que a fuerza de usarse deja de serlo.

El dolor está también en la superación de uno mismo, en el esfuerzo por vivir, por salir adelante un día tras otro. El dolor de la monotonía, de la rutina que puede condicionar toda una vida. A muchas personas esa monotonía le causa un profundo dolor del alma y puede llegar hasta el dolor físico porque muchas veces se somatizan las cosas y surge el dolor en muchas de sus manifestaciones.
Está también el dolor del suicidio, que engloba la fuerza de voluntad y la cobardía a un mismo tiempo para acabar con la propia vida. Y el dolor que esto causa en los seres queridos, en los que deberían pensar más los suicidas aunque sea una situación tan crítica. Hay que ampliar los campos afectivos para que el dolor no nos coma más terreno. Si los suicidas pensaran más en los demás tal vez, sólo tal vez, habría menos suicidios.
Hay que tener muchas fuerzas para salir adelante con el múltiple dolor de la vida. Ya se llega al mundo conjugando el verbo doler. El dolor del parto para la madre y el dolor del niño que carece de palabras para expresarlo.
¿Y qué decir del cante flamenco para el verbo doler? Un continuo quejío, un “ay” sin límites como en la canción conocida “Me duele el corazón de quererte tanto”, donde metafóricamente se expresa hasta qué punto puede doler el amor. Es otra hipérbole como señalábamos anteriormente.

Y están también las saetas, otra forma de cultura popular, en las que es frecuente también el uso de la interjección “ay”.
Y más sencillamente aún utilizamos el “ay” como suspiro de alivio ante un dolor determinado.
Y está el dolor que más afecta a los usuarios de este sitio de internet: el dolor “callado”, silencioso de los enfermos mentales. Recordaréis los dos artículos que escribí dedicados a mi amigo suicida. Tenía un dolor enorme dentro que nadie conocía. Su forma de evasión fue el suicidio. Fue su forma de hacer frente al dolor, una forma inútil y totalmente prescindible.
El enfermo mental sufre una barbaridad. Las depresiones, las crisis de ansiedad, la esquizofrenia y tantas otras enfermedades mentales producen un enorme sufrimiento contra el que hay que estar luchando continuamente. Hay que tener una enorme fuerza de voluntad para hacer frente a ese sufrimiento. Yo os animo a que no decaigáis nunca y si os venís abajo pensad en mí y en mi artículo que siempre está lleno de esperanza como todos. No hay dolor que pueda acabar con nosotros. Nosotros somos más fuertes que todo dolor. Mucho ánimo. Salud y suerte.


José Cuadrado Morales 



5 comentarios:

Hospital de Dia dijo...

Muy buen escrito, aunque no creo que haya sido fácil analizar el dolor desde tantos puntos de vista... un abrazo

CRAP Calatayud dijo...

Nos ha hecho pensar...

Anónimo dijo...

Gracias queridos amigos de la Unidad de Día por vuestro comentario. Gracias por vuestro comentario elogioso de mi artículo sobre el dolor. He analizado este tema desde diversos puntos de manera somera,pero profunda. No ha sido fácil, no, escribir el artículo pero al final ha queda bastante bien. Espero que sigamos comunicándonos mediante artículos y nuestros comentarios. Un fuerte abrazo de vuestro amigo de Sevilla José Cuadrado.

Blog Unidad Rehabilitación Salud Mental Hospital Macarena dijo...

Gracias por vuestro comentario sobre el dolor, Me alegro de que os haya hecho pensar. Eso es lo que pretendo con mis artículos, que deseo nos sigan comunicándonos y haciéndonos mutuos comentarios. Un abrazo fuerte de vuestro amigo José Cuadrado.

UnidadDia Renteria dijo...

Si que es verdad. Cómo sufrimos las personas con enfermedad mental. Y es tan difícil definir nuestro dolor y que los demás lo entiendan,y lo respeten... J.