jueves, 21 de junio de 2012

EL MIEDO

Estoy capacitado para hablar de este tema tan delicado porque uno de mis diagnósticos psicológicos es el de trastorno de pánico, una escala superior a la del miedo y que me hace sufrir una barbaridad.
El miedo es una atroz sensación de ansiedad. Se puede definir el miedo como máxima ansiedad como se desarrollaba en la película de Mel Brooks del mismo título. La máxima ansiedad lleva al miedo y éste corroe hasta las más íntimas entrañas y lo deja todo hecho polvo y aniquiladas todas las fuerzas para salir adelante.
El miedo paraliza toda iniciativa. Es un elemento incapacitante de primera magnitud que frustra todos los deseos de superación en la vida cotidiana. Vivir con miedo es vivir con un enemigo interior que está continuamente atacando el centro mismo de la existencia. El miedo supone una pérdida total de autoestima porque la persona con pánico se considera incapaz de hacer frente a las cosas más elementales de la vida cotidiana. Pero siempre hay un rayo de esperanza que se cuela por la negritud de la vida asustadiza. Vivir con miedo es vivir con el enemigo interior, pero también es vivir con la fuerza de superarlo. Yo lo hago todos los días de mi vida. Las mañanas son terribles porque me levanto con miedo, con una ansiedad descomunal que me oprime el pecho. Pero respiro profundamente muchas veces y poco a poco voy superando la ansiedad, aunque a lo largo del día el miedo me ataca con saña y me paraliza en numerosas ocasiones. El dolor que se genera es enorme y uno cree no tener la fuerza suficiente para salir adelante, pero se sale porque la voluntad de superación es siempre mayor, por eso quiero lanzar un mensaje de esperanza para todas las personas afectadas del trastorno de pánico. El pánico ataca duramente, pero podemos establecer  las defensas suficientes para que no nos penetre o nos penetre suavemente, al ritmo suficiente de poder derrotarlo casi sin que él se dé cuenta.
Es curioso, pero a pesar del dolor que produce el miedo y también su hermano mayor el pánico uno de los géneros cinematográficos más aceptados es el de terror. Siempre ha tenido mucho éxito y ha habido incluso productoras exclusivas de películas de terror. Hay numerosas sagas de terror que han perdurado durante numerosos años. Es como si quisiéramos ver en la pantalla de cine escenas de pánico para que cuando termine la película tengamos la sensación de que todo ha sido un espejismo y nada ha sido real. Esto lo pasamos a la realidad y podemos creer lo mismo: que el miedo no existe y que no  puede en ningún momento con nosotros. El pánico es derrotable porque por ejemplo yo lucho todos los días contra él aunque me cueste mucha energía y consumo una enorme cantidad de voluntad.
Recuerdo cuando era pequeño que mi madre me cogía en brazos porque estaba llorando porque me quedaba dormido y soñaba que un toro me corneaba. Los sueños ya empezaban a hacerme un daño terrible. Mi madre me consolaba. Ya de mayor tuve que ir al psiquiatra para administrarme la medicación necesaria para ayudarme a superar el miedo. Actualmente lo venzo todos los días con gran paciencia, medicinas y mi fe, que es una fuerza intensa que me suministra la energía suficiente para salir adelante.
El miedo tiene sus propias estrategias de acoso y derribo. Pero hay que estar siempre preparados para que no nos coja desprevenidos. El pánico es la confirmación de que la vida es dura y nos debilita hasta límites insospechados, convirtiéndonos en un guiñapo que no sirve para nada. Pero el pánico es vencible. Su poder maligno es tremendo, pero el ser humano tiene un poder de seducción tremendo y puede convencer al miedo de que se aleje de nosotros. Siempre hay que tener en mente una palabra: VOLUNTAD. Con ésta somos capaces de cualquier cosa y el miedo no es la excepción ni mucho menos. Es derrotable. La salud mental es atacada con frecuencia por el pánico. El esquizofrénico tiene miedo de oír las malditas voces que le destrozan todo su equilibrio. Pero tiene que darse cuenta de que esas voces no son reales aunque se vivan como tales. La voces te ordenan incluso que te mates, pero las medicinas y la voluntad antes mencionada nos convencen de que somos capaces de acabar con esas palabras que nos estallan en la mente y nos convierten en esclavos de un diccionario imaginario lleno de dolor y de angustia. No es mi caso: yo no soy esquizofrénico, pero conozco personas que sí lo son y que reciben órdenes interiores para que se corten las venas y acaben así con todo su sufrimiento. Pero es una paradoja maldita: el miedo es el sufrimiento y las voces lo aumentan, pero nunca deben debilitar nuestra voluntad porque está por encima de todo la vida. Es la otra palabra clave de todo lo que estamos escribiendo: VIVIR. Es el lema básico porque la muerte la tenemos segura y vendrá a recogernos en cualquier momento, lo cual también nos produce mucho pánico: el pavor a la muerte.
Pero la muerte no da sentido a la vida, sino que es la vida la que da sentido a la muerte. La muerte es la conclusión natural y biológica, pero no debe asustarnos porque todo tiene su fin, y si todo tiene su fin también lo tiene el miedo. Éste empieza, pero puede terminar, lo que nos lleva a otra palabra clave de mi discurso: FINALIZACIÓN. Todo tiene su final y el pánico no es una excepción. Esto me lo han enseñado mis psicólogos y psiquiatras a lo largo de muchos años, pero sobre todo lo he aprendido yo mismo con mis experiencias con el pánico. Desde niño lo he tenido que soportar y ha habido momentos en lo que he tenido ganas de arrojar la toalla, pero la toalla nunca ha estado lo suficientemente sucia como para dejarme vencer.
Y esto nos lleva a la última palabra de mi artículo: VICTORIA. Es el mensaje optimista que siempre pretendo dar en todos mis artículos. Somos más fuertes de lo que creemos y podemos derrotar al miedo en su mayor intensidad. Él no puede apoderarse de nosotros como si fuéramos la niña del exorcista, poseída por el mal. Hay que hacer el exorcismo cotidiano del miedo, matarlo, asesinarlo, no tener piedad de él porque él no tiene piedad de nosotros en ningún  momento. Siempre pretende introducirse en nuestra alma y en nuestra mente a la menor oportunidad. Debemos estar preparados para cualquier ataque de pánico, en mitad de la calle, en un supermercado, en la relación con la gente, etcétera.
Quiero que sepáis que el miedo es malo y poderoso, pero que la victoria es siempre nuestra porque el ser humano tiene más recursos de los que se imagina. Hay que se fuertes y no tener miedo del miedo que es el miedo mayor de todos: el miedo al miedo. Así es difícil despegarse de él y alejarse de su influencia negativa. El miedo es sólo una palabra y nada más. He luchado mucho contra él y más o menos lo comprendo. Y él también es vulnerable y tiene fisuras por las que podemos penetrar para acabar con él.
Confiemos en que el miedo no nos aniquile por completo. Somos fuertes y honestos con nosotros mismos y debemos hacer uso de esa voluntad para la finalización del miedo y la consecución de la victoria. El miedo entonces será nuestro amigo porque ya no nos hará daño alguno y seremos capaces de acabar con el pánico en todo momento. Ahí va mi mensaje de esperanza para todos los que son sacudidos por el miedo diariamente. Nada debe paralizarnos y nada debe convertirnos en esclavos. El miedo no es una excepción. El miedo es derrotable. Simplemente hay que intentarlo y veréis cómo se consigue. Así sea.

José Cuadrado Morales.

7 comentarios:

Esperanza dijo...

(Suspiro) José gracias por lo que has escrito...me ha dado fuerzas y, hoy, me hacía más falta que nunca. No estoy teniendo un gran día... pero hay tantas cosas que me han hecho recapacitar sobre lo que has escrito que no puedo pasar por alto darte las gracias. Grande lo que has escrito y lleno de verdades. Mira, soy un familiar de una persona con enfermedad mental y me ayuda mucho leer vuestro blog por muchas razones, la primera para intentar estar a su lado y apoyarle todo lo que pueda, aunque, a veces, nos lo ponéis muy difícil. GRACIAS corazón, un beso grande y mucha fuerza en tu día a día.

Anónimo dijo...

Gracias, Esperanza. Me alegra mucho que mis palabras te sirvan de mucho porque es una de mis intenciones cuando escribo. Estoy a tu lado y siempre dispuesto a ayudarte en lo que tú quieras.

José Cuadrado

GABO dijo...

Pura vida man, me identifiqué con muchas cosas que dijiste.Saludos,

GABO dijo...

Pura vida man, me identifiqué con muchas cosas que dijiste.Saludos,

micke dijo...

Así ando no se que hacer? 😞

Mariano Perálvarez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Gracias por tu escrito. De un tiempo a esta parte tengo mucho miedo, por las mañanas especialmente. Es como hacer un reinicio de sistema y chequeo todo lo que se viene encima. Desayunar ya cuesta. Después de 5-6 años en la misma empresa se acabó mi contrato. Ir a trabajar aceleraba la lucha sobre el miedo. Pero ahora hay que poner más fuerzas y cansa. El problema es que pasas el tiempo intentando pasar el tiempo. No sentir miedo. Y las cosas no se disfrutan. Estoy de acuerdo, el miedo se vence. Yo lo noto ya por la noche. Pero no dura. Al día siguiente, hay que volver a luchar.