lunes, 11 de febrero de 2019

SOY YO Y A QUIÉN EXCEPTO A MÍ LE IMPORTA

Durante mis muchos años de relaciones con los psiquiatras en la Sanidad Pública, en las consultas privadas, en psicoterapias individuales y de grupo , y otros tipos de psicoterapias más modernas, con tratamientos de pastillas de lo más variados y con un solo ingreso en una Unidad de Psiquiatría he aprendido mucho.
He aprendido mucho con los psiquiatras y psicólogos, que también tienen una vital importancia.
Ellos me han hecho ver muchas cosas importantes como puede ser el tema de la autoestima, es decir, el valor de uno mismo, el amor que se tiene uno a sí mismo. Es algo fundamental e imprescindible para vivir. Sin autoestima muchas cosas fallan, aumentan los sentimientos de culpa y otros desfases que llevan al enfermo nervioso ( expresión que me gusta más que la de enfermo mental) a una situación de intolerancia absoluta a la enfermedad que padezca.
Hay una prioridad en el tratamiento psiquiátrico de una persona con problemas de nervios: despertar su autoestima, su amor a sí mismo, con conciencia del yo, no como acto egoísta, sino como reconocimiento de la importancia que tiene en el mundo, de que el lugar que ocupa en el mundo no lo ocupa ninguna otra persona. Es decir, yo soy un ser único e irrepetible, con concomitancias con otras personas, pero con peculiaridades absolutas de mí mismo. Yo defiendo mi yo, la supremacía del yo frente a la enfermedad, la defensa del yo como motor de la curación.
Y eso no le importa a nadie. A nadie hay que darle explicaciones de cómo somos, no tenemos que andar con justificaciones de nuestra personalidad, como pidiendo perdón constantemente, signo muy claro de un problema muy arraigado de falta de autoestima. No hay que pedir perdón por lo que somos ni por cómo somos. Simplemente tenemos que mostrarnos con nuestra propia naturaleza, naturalmente con la intención de cambiar todo lo que puedan ser defectos que perturben nuestra personalidad y nuestra relación con el mundo y con todas las personas con las que tenemos más o menos vínculos de relación.
Es decir: no hay que dar explicaciones de nuestra personalidad, no debemos andar justificándonos constantemente. Si hacemos algo mal sí debemos dar explicaciones, pero un comportamiento natural, normal lleva a la persona a estar en el mundo cómodamente consigo mismo y con su entorno, con la ausencia máxima de conflictos, sin grandes enfrentamientos con la realidad.A nosotros nos importa nuestro yo. A los demás no tiene por qué importales nuestro ser interior. Y los psiquiatras y psicólogos potencian el yo como arma fundamental para luchar contra la enfermedad nerviosa que se padezca.
Si uno reafirma su yo tiene fuerzas sobradas para luchar contra sus problemas y también contra las problemas que aparecen en la vida cotidiana, que son muy variados y que surgen cuando menos lo esperamos. La problemática es inevitable y tenemos que hacer frente a ella con mucho coraje y con mucha conciencia del yo individual intransferible.
Soy yo y a quién excepto a mí le importa. Ése es el lema y así lo tengo escrito en uno de mis 17 libros publicados. El personaje principal defiende la voluntad de su valor en el mundo, de que ocupa un sitio que nadie más puede ocupar.
Las intervenciones sobre el yo personal son sólo exclusiva de nosotros mismos. Cuando ese yo está enfermo surge la enfermedad nerviosa. Hay que curar al yo para que podamos subir hacia arriba, salir a flote, tener más dignidad, no atacar a nadie, mejorar nuestra relación con el mundo y con todos los factores que afectan a la vida cotidiana.
He tenido psiquiatras y psicólogos que me han enseñado muchos trucos para defender mi yo, mi propia persona , el valor que yo tengo que cotizar en la Bolsa de la vida, en la existencia con muchos factores.
Soy yo y a quién excepto a mí le importa no debe de ser nunca una frase egoísta ni un rechazo a la opinión de los demás sobre cómo somos. En absoluto. En la interrelación con las demás personas hay de todo: aprobaciones, desaprobaciones, diferencias, conflictos, enfrentamientos, peleas, amistades, parejas, rupturas de pareja y un largo etcétera. Pero eso no debe hacernos perder de vista en ningún momento que lo más importante para no caer en una enfermedad nerviosa es la preponderancia del yo como reafirmación de todo lo positivo que tenemos, que si lo analizamos detenidamente es mucho y debemos defenderlo siempre por encima de todo.
Los conflictos que se generan no debe herir nuestro yo. Y si estamos tristes o ansiosos o depresivos el yo debe estar al margen para que no caiga enfermo. Y si cae enfermo debemos curarlo de inmediato para que todo nuestro equilibrio se restablezca. Si no me importa el yo a mí, a quién le va a importar. Debemos de ser conscientes de este hecho: nuestra vida depende fundamentalmente de nosotros mismos y de las decisiones que tomemos constantemente, que son muchas. Constantemente estamos tomando decisiones. La vida es eso precisamente: la toma de decisiones permanente. El yo debe de ayudarnos permanentemente para que no caigamos en la enfermedad y si caemos curarnos, levantarnos de nuevo y seguir adelante con la mayor dignidad posible.
Es muy fácil caer en una enfermedad de nervios. Y es muy difícil muchas veces salir de ella. Hay que poner mucho esfuerzo y tenemos que trabajar mucho nuestro yo para tirar hacia adelante. Pero no debemos rendirnos, no podemos sucumbir por grande que sea la dificultad. Hay que ser duros y mirar por nosotros mismos porque seguramente los demás estén mirando por ellos mismos. Se trata de una cuestión de mera y simple supervivencia. Hay que sobrevivir porque somos seres humanos pero también supervivientes hasta que llega el momento de morir. Pero hay que morir con dignidad y vivir con más dignidad aún si ello es posible.
La dignidad nos hace fuertes ante la enfermedad . Una persona digna es más sólida para afrontar un ataque de cualquier enfermedad nerviosa. Y el yo tenerlo siempre a la defensiva por si algo quiere atacar nuestras reservas de energía. Que el yo esté vigilante, que sea nuestro permanente guarda de seguridad, nuestra propiedad privada, nuestro guardaespaldas.
Soy yo y a quién excepto a mí le importa debe de ser un lema de todos los enfermos nerviosos. Debemos de tener la fuerza de voluntad suficiente para mantener siempre alerta el yo para defendernos de todas las crisis que las enfermedades nerviosas nos plantean.
Hay que estar más seguros de nosotros mismos. Tenemos que defendernos también de nuestros propios ataques porque muchas veces somos nuestros propios enemigos y no somos del todo conscientes de ello.
Así que amigos lectores a luchar todo lo posible por defender el yo personal e intransferible, ése que debe de ser lo más importante de nuestra vida. Defiendo el yoísmo, igual que hago con la Literatura, en la que trato mucho el tema del yoísmo, de la defensa de la autonomía personal para sobrevivir en una jungla muy dura como es la vida, de la que se puede esperar todo lo bueno, pero también todo lo malo del mundo.
Estad alertas siempre a todos los ataques para que la felicidad sea herida lo menos posible. Y no preocupaos sólo de vosotros mismos. También de los demás. Porque el yo no excluye a nadie. Simplemente nos permite ser mejores para nosotros y para todos los demás. Salud y suerte.

José Cuadrado Morales


2 comentarios:

Flores al Sol dijo...

Enhorabuena por esta reflexión, por tu lema, por tus libros publicados, por tu Yo tan valiente. Enhorabuena por quererte, por cuidarte, por hacerte protagonista de tu vida, no muchas personas pueden decir lo mismo.
Un saludo. F

Flores al Sol dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.