lunes, 7 de marzo de 2016

JAMES DEAN. EL ETERNO REBELDE

Cuando era adolescente tenía un ídolo: James Dean. Era tal mi fervor que recortaba todos los artículos que salían en las revistas y los leía tantas veces que aprendí de memoria su biografía. El chico de los blue jeans y la cazadora roja, imitado no solo por los adolescentes de la década del  50 sino de generaciones futuras.
Con apenas 3 películas como protagonista, lo cierto es que lo tenía todo para ser un símbolo de la rebeldía juvenil: guapo, inconformista, melancólico, solitario y apasionado como los papeles que le tocaron interpretar.
Fue nominado al Oscar por su primer rol en “Al este del Edén”, basada en una novela de john Steinbeck. Allí hacía de Cal, un chico problemático reprendido por su padre que adoraba al hijo mayor, cuyo proceder siempre era el correcto. Cal en cambio era tosco, introvertido, cuestionador.
Su siguiente protagónico fue la mítica “Rebelde sin causa”, donde también interpretaba a un chico antisociable, en conflicto con sus padres y los valores del mundo adulto. Cargado de una angustia vital que trata de superar con la ayuda de 2 amigos, la bella Natalie Wood y el jovencísimo Sal Mineo. Ambos actores tendrían un final trágico en su vida real al  igual que Jimmy, Natalie murió ahogada a los 43 años y Sal fue asesinado con tan solo 37 años.
Por último “Gigante” refleja las vivencias de una familia texana, racista, clasista y conservadora, con un antiguo trabajador (Dean) de mente más abierta, aunque huraño y misántropo. Por éste rol recibiría la segunda nominación al Oscar, póstumamente.
Pero nada mejor para conocer una persona que saber cómo pensaba:
“Quiero volar tan alto que nadie pueda alcanzarme. No para demostrar nada. Solo quiero llegar adonde se debe llegar”. Esto dice mucho de su técnica y amor por la actuación, no en vano se formó en el prestigioso Actor s Studio. Se entregaba por completo, lloraba, reía, gritaba, golpeaba…todo lo hacía visceralmente.
“Intento con todas mis fuerzas que la gente me rechace, ¿porqué?” o esta otra frase”No entiendo como la gente puede soportar estar en una habitación conmigo”.Las dos reflejan su espíritu solitario, tosco, introvertido, producto tal vez de una infancia sufrida pues perdió a su madre con solo 9 años y fue criado por unos tíos granjeros.
Dicen que su gran amor fue Pier Angeli, que dejó esta nota al suicidarse:”Tengo un miedo horrible a envejecer…..El amor ha quedado atrás, murió en un Porche”. Parecían polos opuestos, ella conformista, tranquila, angelical y él  un rebelde de tomo y lomo, pero lo cierto es que ambos eran demasiado sensibles e inestables emocionalmente.
También dicen que Dean era homosexual y habría sido abusado por un reverendo.
Dicen tantas cosas… como él ya no está es difícil saber dónde está la verdad.
En tanto él hablaba así de Pier Angeli “La respeto, es intocable. Es de esas chicas que uno poner en un altar para adorarlas. Pero bueno, a su madre no le gusté nada”. Tan poco le agradó a la madre que hizo que rompiesen su incipiente relación.Poco más tarde Pier contrajo matrimonio con un cantante. Comentan que el día de la boda Jimmy se paró con una moto frente a la iglesia y aceleró el motor, para meter ruido durante la ceremonia.
Otra frase célebre del actor , “No puedo cambiar la dirección del viento, pero sí ajustar mis velas para llegar siempre a mi destino”, alusión a la fuerza de voluntad tal vez.
Un trágico accidente automovilístico acabó con su vida cuando apenas tenía 24 años y un futuro prometedor por delante. Este hecho terminó por convertirlo en leyenda para los cinéfilos.

Como presagiando su destino había afirmado: "Hay que vivir deprisa, la muerte llega pronto"
- Y así fue. Su rutilante carrera y prematura muerte a bordo de un Porche lo convirtieron en un icono juvenil a nivel mundial.


Rosa



7 comentarios:

Anónimo dijo...

Rosa, me has contado muchas cosas que no sabía de James Dean, como dice el titulo de tu artículo el eterno rebelde. Con amigos he hablado de esta rebeldía sin causa que parecen tener los adolescentes y jóvenes. Yo creo que cuando se es joven se es así, rebelde, unos en mayor medida otros en menor, pero siempre como una posibilidad en algún momento o frente a alguna circunstancia. Sabemos poco de la vida cuando tenemos pocos años, de ella vamos sabiendo cada vez mas a medida que nos hacemos mayores. De mayores si somos rebeldes en alguna forma parece ser con causa.

Es uno de los mitos mas grandes del cine este actor con tan solo tres películas. Como tu me has informado murió muy joven, !con tan solo 24 años!.Yo recuerdo que a mi hermana de joven le gustaban mucho sus películas. A mi también me impresionaba este actor. Sobre todo lo recuerdo en Gigante, junto a Elizabeth Taylor y Rod Hudson. Esta película es la que más recuerdo, luego las otras dos, Al este del Eden y Rebelde sin causa.

Un saludo Rosa, gracias por tu artículo.

Jesús

Anónimo dijo...

Gracias Jesús por tu comentario. Es cierto que de adolescentes todos pasamos por etapas de rebeldía, forma parte de nuestro crecimiento el rebelarnos contra el mundo adulto. Se dice que el cine comenzó a reflejar el inconformismo juvenil a partir de James Deán, antes se pasaba de ser niño a adulto.rosa

UnidadDia Renteria dijo...

Eterno actor... a muchos de nosotros nos ha gustado siempre mucho. Un saludo, Rosa, gracias

Anónimo dijo...

Mi querida amiga Rosa: he leído atentamente tu nuevo trabajo sobre James Dean y me ha gustado mucho. Conocía casi todos los datos que pones en él porque ya sabes que soy un cinéfilo de pro. Escribo como bien sabes porque me lees una crítica de cine quincenal y eso me obliga a estar informado de todo lo que tiene que ver con el maravilloso mundo del cine. James Dean es un mito, un símbolo, un ejemplo, muchas cosas. Pero creo que se equivocó al poner su vida tan al límite para perderla a la temprana edad de 24 años. Hay que amar más la vida y protegerla, aunque seamos rebeldes y contestatarios, pero por encima de todo está la vida que debemos perder lo más tarde posible para que podamos decir que en verdad hemos vivido. Él se perdió una vida más larga, más rica y más enriquecedora. Sus tres películas son estupendas, pero son un bagaje muy pequeño para todo lo que podría haber hecho de haberse permitido seguir viviendo más años, pero su comportamiento era suicida y así terminó, estrellándose con un coche y dejando su cuerpo hecho trozos en una carretera cualquiera. Creo que por un lado da un buen ejemplo a la juventud para que pueda enfrentarse a todo lo que no le gusta, pero por otro da un mal ejemplo por esa voluntad suicida y su comportamiento propenso a la melancolía y la muerte. Sigue escribiendo Rosa y yo seguiré leyéndose. Ya no publicaré artículo hasta después de Semana Santa y el próximo lunes 14 de marzo publicaré mi próxima crítica de cine sobre la última película que he visto titulada Cien años de perdón, una cinta española de Daniel Calparsoro, un director que se prodiga muy poco pero que a cambio suele hacer películas más que interesantes. Espero que te guste. Cuídate mucho y demuestra tener más amor a la vida del que tuvo James Dean. Al menos, no tengas como él un comportamiento suicida. La vida es maravillosa y merece pese a todo ser vivida. Muchos besos de tu fiel amigo José Cuadrado.

Anónimo dijo...

Mi querida amiga Rosa: he leído atentamente tu nuevo trabajo sobre James Dean y me ha gustado mucho. Conocía casi todos los datos que pones en él porque ya sabes que soy un cinéfilo de pro. Escribo como bien sabes porque me lees una crítica de cine quincenal y eso me obliga a estar informado de todo lo que tiene que ver con el maravilloso mundo del cine. James Dean es un mito, un símbolo, un ejemplo, muchas cosas. Pero creo que se equivocó al poner su vida tan al límite para perderla a la temprana edad de 24 años. Hay que amar más la vida y protegerla, aunque seamos rebeldes y contestatarios, pero por encima de todo está la vida que debemos perder lo más tarde posible para que podamos decir que en verdad hemos vivido. Él se perdió una vida más larga, más rica y más enriquecedora. Sus tres películas son estupendas, pero son un bagaje muy pequeño para todo lo que podría haber hecho de haberse permitido seguir viviendo más años, pero su comportamiento era suicida y así terminó, estrellándose con un coche y dejando su cuerpo hecho trozos en una carretera cualquiera. Creo que por un lado da un buen ejemplo a la juventud para que pueda enfrentarse a todo lo que no le gusta, pero por otro da un mal ejemplo por esa voluntad suicida y su comportamiento propenso a la melancolía y la muerte. Sigue escribiendo Rosa y yo seguiré leyéndote. Ya no publicaré artículo hasta después de Semana Santa y el próximo lunes 14 de marzo publicaré mi próxima crítica de cine sobre la última película que he visto titulada Cien años de perdón, una cinta española de Daniel Calparsoro, un director que se prodiga muy poco pero que a cambio suele hacer películas más que interesantes. Espero que te guste. Cuídate mucho y demuestra tener más amor a la vida del que tuvo James Dean. Al menos, no tengas como él un comportamiento suicida. La vida es maravillosa y merece pese a todo ser vivida. Muchos besos de tu fiel amigo José Cuadrado.

Anónimo dijo...

El final de James Dean fue inesperado porque se trató de un accidente automovilístico, que podía haberle sucedido a cualquiera. No creo que tuviera actitudes suicidas aunque le gustase la velocidad. Tampoco creo que sea ejemplo para nadie salvo para sí mismo.
La gente lo convirtio en mito sin que él se lo propusiera.
Pero es bueno conocer opiniones diferentes, amplia nuestra visión.
Esperaré la critica de Cien años de perdón este lunes. Gracias por tus palabras. Rosa

Anónimo dijo...

Mi querida Rosa: como siempre me resulta placentero ponerme en contacto contigo a través de estos correos electrónicos. Yo creo que hay formas de vivir suicidas, formas de pasar por el mundo como buscando la muerte y ese amor por la velocidad lo considero una actitud suicida, aunque al final se quede sólo en un accidente de coche. Pero recuerda la frase que se estilaba entonces tanto: "Vive deprisa, muere joven y tendrás un cadáver bonito". James Dean cumplió a rajatabla esta frase que era símbolo de toda una generación: Vivió deprisa, murió joven y el cadáver no quedó muy bonito por el accidente, pero a estos efectos da igual. Su actitud rebelde sí creo que ha sido ejemplo para mucha gente. Recuerda la cantidad de pósters y demás merchandising que se ha vendido relacionado con James Dean, siempre asociado todo con la rebeldía. No creo que los mitos los fabrique uno mismo como tú dices sino que es cuestión de la gente que vio sus películas y seguía su forma de vida. Ya he escrito la crítica de Cien años de perdón. Ya depende del monitor el cuándo se publique. Espero que te guste y también agradezco tus palabras porque es como dedicarme un poquito de tu tiempo. Un saludo muy cariñoso de José Cuadrado.