viernes, 22 de enero de 2016

CRÍTICA DE CINE; EL DESAFÍO

Se trata de una producción estadounidense del año 2015. Su título original es The walk, es decir, El paseo. El director es el conocido Robert Zemeckis, autor, entre otras, de la trilogía de Regreso al futuro, Forrest Gump (de 1994, que le valió su segundo óscar al mejor actor a Tom Hanks tras el obtenido con Filadelfia de Jonathan Demme coprotagonizada por nuestro Antonio Banderas) y Náufrago, también protagonizada por Tom Hanks.
Entre los actores destacan Joseph Gordon-Levitt, Charlotte Le Bon, Guillaume Baillargeon, Soleyman Pierini y Ben Kingsley, éste el más conocido de todos en un papel testimonial. La distribuidora es la potente Sony pictures.
El argumento nos cuenta la historia real del hombre que se paseó por una cuerda floja entre las Torres Gemelas en 1974. La historia está bien contada, pero tiene defectos importantes la realización, impropios de un experimentado director como Zemeckis.
Zemeckis lleva cincuenta años haciendo cine y fue finalmente el escogido para dirigir esta historia real sobre Philippe Petit, acróbata que puso su cable de acero entre las Torres Gemelas el 7 de agosto de 1974. Se destaca el valor de Philippe y su extraordinario atrevimiento y la repercusión que tuvo su hazaña.
La película destaca por sus efectos especiales, digitales sobre todo. Estos efectos son los protagonistas de la historia más que la historia misma. Con esto sólo no se hace una buena película. Zemeckis es muy aficionado a los efectos especiales. Baste recordar a Forrest Gump, donde había toda clase de efectos especiales que ayudaban a la interpretación de Tom Hanks y a hacer más creíble la historia. Pero aquí los efectos especiales estaban al servicio de la historia, cosa que no ocurre en El desafío donde los efectos especiales son los verdaderos protagonistas más que la propia historia en sí, grave error.
La película está narrada en primera persona por el propio acróbata (el actor, se entiende). Resulta tediosa, aburrida. Es una auténtica invitación a dormir. La película no avanza. Se queda estancada en la narración permanente de la historia y en la reiteración monótona del efecto especial de cruzar andando sobre un cable las Torres Gemelas.
Nos enfrentamos, pues, a dos graves errores: el abuso del mismo efecto especial y la reiterativa narración en primera persona. Esto hace que la película sea muy endeble y cometa el terrible crimen de ser aburrida, el mayor crimen que puede cometer una película.
Robert Zemeckis empezó en el cine en el equipo de Steven Spielberg. Es contemporáneo de otros cineastas como Lucas y Brian de Palma.
Mano on wire, de 2008, es el antecedente de esta película. Se trata de un documental sobre la misma hazaña. Su traducción literal es El hombre sobre el alambre. Fue dirigido por James Marsh, que dirigiría después la exitosa La teoría del todo, una de las mejores películas del año 2015.
Este documental está basado en la novela To reach the clouds (o Man on wire, porque tiene los dos títulos), cuya traducción literal es Alcanzar las nubes. El autor de la novela es el propio acróbata Philippe Petit, nacido en Francia en 1949). Como documental ganó un óscar. El desafío también está basado en esta novela. Zemeckis ha querido reflejar fidedignamente la novela y lo ha conseguido, pero a costa del aburrimiento del espectador.
Sinceramente me he aburrido mucho con la cinta. Hay un exceso de parlamento en primera persona, cosa que han comentado también otros críticos cuyos textos  he leído. Y hay un exceso, un abuso del efecto especial de aparentar que el acróbata está caminando sobre el alambre, cuando todos sabemos que no es verdad.
Técnicamente la película es irreprochable, pero eso no basta para que sea una buena película. La perfección técnica es lo mínimo que puede pedírsele a una película hoy día dados todos los adelantos que existen y lo evolucionados que están los efectos especiales, pero estos a veces acaban por destruir la propia película.
Los actores están bien y el protagonista, el acróbata, sabe transmitir toda la tensión del paseo que se da por las nubes. Aguanta bien el plano cuando se dirige al espectador para contarle sus vivencias, todos los sacrificios que le supusieron cruzar las Torres Gemelas. La fotografía es estupenda. Ya digo que técnicamente la película es irreprochable, pero no ha conseguido Zemeckis controlar su efecto especial, porque la película tiene un solo efecto especial repetido hasta la saciedad. Su película Náufrago, con Tom Hanks pasando solo la mayor parte del tiempo en una isla desierta, distraía mucho más al espectador y no era aburrida.
En definitiva es una película poco ambiciosa y se puede ver, pero con las rémoras ya comentadas. A mí me parece sólo una película regular, merecedora pues sólo de dos estrellas. Puede, como así ocurre con frecuencia, que a otros espectadores el abuso del efecto especial no le parezca aburrido. En ese caso la película no le resultará aburrida. Ya sabemos lo que ocurre con los gustos. Salud y suerte.

Calificación: 


José Cuadrado Morales

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