martes, 19 de mayo de 2015

LOS RITUALES

Recuerdo muchas cosas de mi paso por las diversas terapias de grupo que he hecho a lo largo de mi vida y las distintas cosas que he aprendido en ellas. 
Recuerdo una vez en una sesión de terapia de grupo que una de las personas que la integraban dijo que todos l cama, comer y hacer la digestión, estar en estado de vigilia y dormidos, etc… Coos días teníamos que vestirnos y desvestirnos, peinarnos y despeinarnos después en lamprendí entonces que esa rutina diaria era la sal de la vida y que tenía que aceptarla con normalidad y comprenderla perfectamente.
 Yo hasta entonces había tomado la rutina diaria con dolor, con monotonía. Me costaba mucho trabajo hacer las cosas, superar las dificultades que la vida cotidiana supone. Me costaba mucho trabajo en definitiva aceptar los rituales. Las palabras de aquella persona me sugestionaron bastante y me convencieron de que esos rituales diarios forman parte de la propia vida y que hay que entenderlos como rutina positiva porque no podemos eludirlos y tienen que estar integrados en una relación de normalidad con nosotros.

Desde entonces me cuesta menos trabajo hacer esos rituales, entre los que están también lavarse los dientes, ducharse, etc… Un largo etcétera.
Hay otros rituales que son distintos, que son los rituales obsesivos. Estos ya forman parte de una patología que puede hacer mucho daño. Hay rituales obsesivos claramente catalogados: los rituales de limpieza, los rituales de repaso, etc… Los rituales de limpieza llevan a la persona a veces a situaciones límite. Recuerdo que en otra de mis terapias de grupo había una persona que se lavaba tanto las manos que las tenía en carne viva. Tocara lo que tocara tenía que lavarse rápidamente las manos por miedo a contraer alguna infección. Era muy difícil curar aquello. Y recuerdo a otra persona que se tenía que duchar varias veces al día por miedo a contraer alguna enfermedad. Es otra situación difícil de curar. Requiere reeducar a la persona considerablemente para que cambie los hábitos y se transformen en algo que no son.
Los hay que revisan constantemente las cosas, entre los cuales me encuentro yo. Reviso varias veces al día las cosas que hago o tengo que hacer o las cosas de la casa. Es agobiante y doloroso. Difícil de evitar y que te lleva a una monotonía dolorosa y obsesiva muy difícil de superar. Estás como metido en un carrusel obsesivo doloroso del que no puedes escapar por más voluntad que le pongas. Es como tener siempre las espadas en alto en continua pelea con las obsesiones, con los rituales. Yo he llegado al acuerdo con mi actual psicóloga para que ella se quede con las espadas para que no tenga que estar siempre peleándome con los rituales. 

Las sociedades están llenas de rituales, de normativas para conducirnos con civismo en el comportamiento diario. Y dentro de las sociedades están las religiones, que tienen unos rituales muy claros, cada una los suyos con sus diferencias. En el caso de los mahometanos tienen que rezar cinco veces al día por ejemplo mirando a la Meca. En el caso de la religión católica está por ejemplo la misa, con todos los rituales que conlleva. Unos rituales que hay que seguir a rajatabla y que están instalados en la memoria colectiva de la sociedad. Están también las oraciones, los rezos que le hacemos a Dios los que nos consideramos cristianos. Yo rezo todas las mañanas y de vez en cuando a lo largo del día. Lo hago como algo natural y nada obsesivo. Algo sencillo, como mi comunicación directa con Dios, mi relación con Él con toda naturalidad. Es un ritual agradable, que me proporciona felicidad y satisfacción personal.

Hay que tener cuidado con los tics nerviosos por llamarlos de alguna manera para evitar que se conviertan en rituales obsesivos. Por ejemplo: cuando cerramos la puerta de la calle empujamos para comprobar que está cerrada. Si lo hacemos repetidamente caemos en la obsesión y entonces es algo doloroso. Lo mismo ocurre cuando cerramos una ventana, que comprobamos si el picaporte está  bien cerrado. Podemos caer rápidamente en la obsesión y es muy difícil salir de ella. Tenemos que tener la voluntad suficiente para no convertir lo normal en anormalidad nerviosa, en compulsión obsesiva.

El trastorno obsesivo compulsivo es uno de los trastornos de ansiedad más incapacitantes que existen. Hay películas que reflejan bastante bien este trastorno. El cine siempre está al tanto de la calle y no deja de lado temas psiquiátricos como es el caso del trastorno obsesivo compulsivo. Recuerdo una película protagonizada por Nicolas Cage en la que entre otras cosas tiene que abrir y cerrar las puertas tres veces seguidas para quedarse tranquilo. Para colmo de males es agorafóbico, es decir, tiene miedo a los espacios abiertos o espacios cerrados muy llenos de gente. Y es que los trastornos de ansiedad no suelen ir solos sino en compañía. Es lo que se llama trastorno múltiple de la personalidad. Yo padezco de esto. Tengo trastorno de ansiedad generalizada, trastorno obsesivo compulsivo y otras manifestaciones de ansiedad que hacen que mi vida sea algo más difícil que si fuera una persona normal. Pero pienso siempre, como reza el título de la película, que hay cosas que hacen que la vida merece la pena. Hay que luchar siempre para salir adelante y no dejarnos atrapar por las obsesiones ni los rituales obsesivos.

 Estos también nos enseñan a valorar más la vida porque podemos pasar de la infelicidad a la felicidad siempre que luchemos y abandonemos los rituales. Es decir: que trabajando los rituales podemos ir superándolos y dándonos a nosotros la oportunidad de avanzar, de mejorar como personas, de madurar, de dejar de ser niños desvalidos. Hay que luchar para tener seguridad y vivir sin miedo como canta Rosana en su famosa canción. Yo lucho todos los días contra mis rituales, le pongo toda la voluntad del mundo y saco de mí mismo lo mejor que tengo para poder seguir adelante siempre. Porque ésa es la meta: seguir hacia adelante, trabajando, luchando, no dejándonos vencer nunca por ningún ritual. Que los rituales no condicionen nuestra existencia más allá de su directa influencia. Tenemos que ser conscientes de lo que me dijo una  vez una amiga: somos más fuertes de lo que creemos. Y es cierto: cuando estamos al límite sacamos fuerzas de flaqueza de donde sea y tiramos hacia adelante con la voluntad intacta.
Creo que todos tenemos más potenciales para superar los rituales y adaptarnos a los rituales cotidianos con normalidad igual que nos adaptamos a los rituales religiosos que no nos hacen ningún daño.
Somos más fuertes de lo que creemos y tenemos que demostrarlo día a día. Ésa es nuestra gran meta: nuestra propia felicidad. Salud y suerte.


José Cuadrado Morales

4 comentarios:

UnidadDia Renteria dijo...

El ser consciente de tus propios rituales y de la importancia que les das ya es todo un PASO. Enhorabuena, a seguir en ello!!

Anónimo dijo...

Gracias por tu comentario de todo corazón. Me ayuda a escribir mis artículos y mis críticas de cine. El tema de los rituales es muy interesante y es necesario tomar conciencia de ellos para poder superarlos. En eso estamos. Un abrazo muy fuerte y que os vaya todo muy bien. José Cuadrado Morales.

Anónimo dijo...

En la vida estan los rituales que no nos deben abandonar jamas como la higiene, la convivencia, la capacidad de amar y ser amados, respeto, trabajo, esfuerzo, honestidad, saber decir no, perdonar y cuando se tiene todo eso pues a luchar por lo que nos guste mas o menos cada uno estaremos en un camino y despues estan los mismos rituales que debemos abandonar osea todo aquello que nos perjudique ya sea el alcohol, las malas juntiñas, la hipocresia, la pereza, el egoismo y debemos destacar el ritual de la religion el que crea en alguna no dejarla nunca de lado ya sea cual sea yo creo que las religiones fueron creadas para ayudarnos a crear una sociedad mejor a que las personas tuvieran unas herramientas con las que poder vivir mejor pero el uso que se les da y se les a dado pues a sido catastrofica y se han apoderado de ellas gran parte de la humanidad para conseguir fines e intereses a consecuencia de lo mas horrible como guerras, matansas, esclavitud pero ahora creo que vivimos la peor se llama capitalismo y segun me an dicho mas de uno no se puede luchar contra el pero yo creo que desde la individualidad y la conciencia colectiva desde ya se puede luchar, uno dice que no gana la guerra hasta que ya no hay mas batallas y hasta que nuestro cuerpo trascienda hay siempre una batalla.
As de tu vida el ritual mas maravilloso y fantastico que jamas hubieses imaginado antes de leer esto, la vida es renovacion, la vida engendra vida y sobre todo despues de ella a donde quiera que vayamos siempre viviremos en el corazon de mucha gente, un abrazo y gracias por escribir desinteresadamente

Julian Castro dijo...

Quise progresar en el campo laboral y conseguir un ascenso así que busque los beneficios de los Ritual del Trabajo,al utilizarlos con mucha fe mantuve un empleo seguro
y me senti en armonía.