lunes, 24 de noviembre de 2014

LAS SEGUNDAS OPORTUNIDADES

Hay muchos tipos de segundas oportunidades, seguramente tantas como personas existen. Cada uno precisa una segunda oportunidad para algo, para rescatar algo que se ha perdido o remediar un dolor que tiende a enquistarse y a convertirnos en personas distorsionadas.
Con el paso del tiempo se va suavizando el carácter. Se pasa de la adolescencia a la madurez y se aprende a corregir los errores o a no cometerlos de nuevo. Para ello son fundamentales las segundas oportunidades, para aprender que la felicidad cuesta su trabajo y requiere su tiempo.
Podemos hablar de las segundas oportunidades de los que están en prisión. Allí muchos consigen regenerarse y algunos incluso realizan carreras universitarias. Podemos poner por ejemplo a El Lute que estudió la carrera de Derecho y después ha ejercido como abogado. Y estaba en la cárcel por delitos menores como robar una gallina para comer. Ahora están entrando en prisión cada vez más gente por problemas de corrupción y los que están pendientes de ingresar, que son muchos.
El amor es una de las cosas que más requiere una segunda oportunidad. Puedo ponerme como ejemplo. En el próximo mes de diciembre cumpliré 21 años como divorciado y no he parado desde entonces de luchar por una segunda oportunidad. He tenido numerosos fracasos, pero al menos han sido intentos que dan fuerza al alma para seguir adelante y sentir por supuesto que la vida merece la pena vivirla.
He vivido con una mujer tres años, pero el amor se extinguió. Pero me alegro de ese intento de segunda oportunidad aunque hubiera muchos momentos amargos. Ahora estoy continuando una amistad con una mujer cubana a la que conocí hace 17 años, no recuerdo sinceramente cómo fue. Creo que a través de una revista literaria o algo parecido. Pero cambiamos los domicilios y perdimos el contacto. Quedó frustrada entonces la segunda oportunidad que me estaba dando a mí mismo. Hemos tenido vidas separadas y seguimos teniendo vidas separadas. Ella vive ahora en México y yo evidentemente en  España. Pero hemos vuelto a retomar la relación gracias a Internet porque ella, haciendo un trabajo, entró en el blog de la URSM Macarena y me encontró allí. A partir de aquí todo fue fácil y mediante un correo electrónico ella preguntó por mí y yo le respondí. Un pequeño milagro de la tecnología.
Nos escribimos con frecuencia mediante correo electrónico. Ella tiene Internet. Yo estoy todavía en el Medievo de la tecnología y utilizo el blog de la ura, a la que le estoy muy agradecido. También nos enviamos mensajes de móvil y hablamos por teléfono de vez en cuando. No importa la distancia si hay voluntad de comunicación como tenemos. Y no hay ninguna prisa. Estamos tranquilos, proporcionándonos una felicidad hermosa que yo particularmente necesitaba. Considero que es mi última oportunidad para una relación con una mujer porque estoy cansado de fracasos y creo que merezco que las cosas alguna vez me salgan bien.
Pondré todo de mi parte. Intento corregir errores cometidos en el pasado que hayan podido romper una relación. Últimamente he tenido una relación de 1 año con una mujer que me dejó porque se sentí agobiada por tantas llamadas. Pues las cosas se hablan y ya está. No es necesario cortar en seco una relación si existen posibilidad de regeneración y mantenimiento de una estabilidad. Dos años después lo intento con esta chica cubana que vive en México. Allí lleva ya muchos años y es casi mexicana. Yo soy muy lanzado y no me da miedo el fracaso porque soy un luchador y aplico siempre mi lema, del que ya he hablado en estas páginas, para seguir adelante.
Quiero ser feliz con una mujer y estoy francamente cansado de soledad. No quiere decir que la soledad sea estrictamente mala, pero necesito un complemento. Por eso me casé y por eso he intentado diversas relaciones en estos últimos 21 años. Además: me lo merezco. No quiero ser una persona acostumbrada al fracaso. Merezco la victoria de una vez por todas. Si no lo intento nunca sabré qué hubiera ocurrido con mi vida y con mis sentimientos. Creo que soy luchador empedernido, un trabajador del alma por decirlo de una manera rotunda.
La nueva relación o, mejor dicho, el nuevo intento de relación va a hacer que me cuide más. Por ejemplo, para estar más delgado. Tengo que cuidarme más para estar mejor para la persona a la que realmente llegué a querer hace 17 años y cuyos sentimientos se han vuelto a despertar ahora después de tanto tiempo. No estaba equivocado entonces. No estoy equivocado ahora.
Existen también segundas oportunidades en Psicología o Psiquiatría. Yo por ejemplo tengo ya la cuarta psicóloga en la Ura Macarena. Y he tenido muchos psicólogos y psiquiatras antes. Cada uno ha supuesto un trozo de segunda oportunidad. Cada uno me ha enseñado algo y yo he adquirido los conocimientos que han pretendido transmitirme.
 Tengo también a la Ura y todas las actividades que desarrollo en ella. Como por ejemplo la relajación o el yoga que me ayudan a estar más tranquilo y que me permiten la sanación parcial de mi cuerpo y de mi alma.
Soy optimista. Es imprescindible cuando se tienen problemillas de nervios y hay que luchar para seguir adelante cada día.
Recuerdo ahora la frase aproximada de Charles Chaplin: “No quiero renunciar al derecho a equivocarme”. Yo tampoco quiero renunciar a ese derecho y no estoy dispuesto a permitir que los fracasos inunden mi vida y me paralicen y me impidan seguir adelante y seguir buscando la auténtica felicidad. Es como el título del libro de Bertrand Russell, Premio Nobel de Literatura: En busca de la felicidad. De vez en cuando cojo alguno de sus consejos que me sirven para la vida cotidiana. Son muy sencillos y se aplican fácilmente a la vida.
Hay más segundas oportunidades. Pero ya digo que hay tantas como personas existen y no hace falta poner más ejemplos. Simplemente decir que nos aferremos a esas segundas oportunidades para no sentirnos fracasados y tener fuerzas suficientes para seguir adelante y con la fuerza necesaria que nos permite pensar que merece la pena vivir la vida en plenitud. Salud y suerte.


José Cuadrado Morales

4 comentarios:

CRAP Calatayud dijo...

Por aquí nos gusta decir que el triunfo no está en vencer siempre, sino en nunca desanimarse. Un saludico

Anónimo dijo...

Querido amigo: es cierto que lo importante es no desanimarse nunca y si eso ocurre levantarse y seguir luchando porque la vida muchas veces es demasiado dura. Gracias por tu comentario, que me da fuerzas para seguir escribiendo por todos vosotros mis lectores. José Cuadrado.

UNIDAD DE REHABILITACIÓN SALUD MENTAL (URSM VIRGEN MACARENA) dijo...

Muy interesante el tema de las segundas oportunidades. Como dice el refrán : un tropezón no es una caída, hay que saber levantarse tantas veces como sean necesarias.Te deseo suerte con la relación a distancia con tu amiga mexicana.Rosa.

UnidadDia Renteria dijo...

Qué buena reflexión, José, escribes muy bien y favoreces que los demás reflexionemos sobre todo esto. Claro que hay que darse una segunda oportunidad... y una tercera, o cuarta, o las que hagan falta... así aprendemos, sobre la marcha, de los errores, y a seguir adelante. Un saludo