miércoles, 18 de septiembre de 2013

ENTREVISTA DE TRABAJO.

El otro día me pasé por una empresa de trabajo para personas con discapacidad, les entregué mi Currículum y les pregunté por si había ofertas de empleo. Me dijeron, que podía salir algún trabajo de limpieza para coches y  que volviera al día siguiente sobre de las diez y cuarto de la mañana, por que a partir de esa hora, comenzaban las entrevistas. 
Entonces yo, ya tenia el gusanillo en el estómago, ese gusanillo que no te deja pensar en otra cosa que no sea en esa entrevista. Cuando llegué a mi casa, lo primero que hice, fue comentárselo a mis familiares más cercanos, y a mi pareja, yo soy así, tengo que soltarlo todo, al menos para desahogar los nervios, y esa ansiedad que se me adueña de mí, ante una cita como esta.
Al día siguiente, llegue a la empresa a la hora que me citaron, y ya habían al menos diez personas por delante mía, y aún no habían comenzado a entrevistar a nadie. Me dijeron, si prefería esperar sentado, o darme  una vuelta hasta que llegar mi turno, yo preferí esperar sentado. Mientras, seguía llegando más gente, al menos diez personas y al cabo de dos horas, llegó mi turno. Entré en la oficina, saludé al entrevistador, y éste, empezó a realizarme preguntas sobre mi Currículum, yo naturalmente, me encontraba nervioso interiormente, pero sin esa ansiedad que muchas veces te hace sudar mucho, y hace que la voz te tiemble, y que se te traben las palabras.
Finalmente, me dijeron lo de siempre, si hay alguna oferta que se adecuara al perfil de mi Currículum, pues que ya me llamarían. Esto que te dicen, siempre suena a lo mismo, a muchas gracias por haber venido….

Jaime Castillo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Jaime, que tengas mucha suerte, y te llamen, pronto, es verdad, eso que pasa algunas veces,
de dar la censacion de sudar, y la voz,
Temblorosa, a mí también me pasa, cuando voy,
a sitios así, y también se pasa mal, cuando empiezan a temblarte, las manos, o te bloqueas.

Mucha suerte. Un Saludo, Ludi

URSM VIRGEN DEL ROCIO dijo...

Suerte Jaime. Aquí no hay que rendirse y seguir insistiendo a pesar de las consabidas frases que todas suenan igual.