viernes, 10 de diciembre de 2010

POEMARIO

Nuestro colaborador José G. utiliza la poesía como medio para profundizar en sus sentimientos y vivencias mas íntimos. Nos comenta que desde hace muchos años va guardando cuadernos en los que ha escrito pequeños momentos de su existencia, momentos de intimidad, alegría o tristeza que ahora está dispuesto a compartir con todos nosotros.





A partir de hoy y cronológicamente, por deseo del autor, vamos a publicar algunos de ellos.





Joven aún,
pero enfermo crónico,
ves como se te escapa la vida de las manos.
Que mas dá morír
y pasar al olvido.

De la desgracia al silencio
sólo hay un paso,
de la pobreza a la tumba
solitario es el camino,
de la vejez a la muerte
se desliza uno ligeramente.
Vivir para esperar la muerte,
tranquilamente,
sin desconsuelo,
sin ansias,
sin miedo.
Joven aun
y ya en las puertas de la muerte,
con la madurez de un viejo,
con la resignación de un hombre antiguo.
Nada queda alrededor
sólo el olvido del pasado
y el olvido del futuro.



El pobre loco lloraba
amargamente en un rincón,
era el sitio que la sociedad

le había dejado.
Cuando salía de su rincón
se veía expuesto al castigo,
a la humillación, al desprecio.
Tenía el pago que todos los desgraciados
han tenído en el mundo,
el pago del desprecio y el olvido.
El pobre loco disimulaba por
las calles de su ciudad,
de su pueblo,
solo y abandonado,
siendo el escarmio de todo el mundo.
El pobre loco
además de pobre, estaba loco,
y esto aumentaba sus penas.
El veía y escuchaba muchas
cosas acerca del cambio de la sociedad
con respecto a ellos,
pero para él, todo era como siempre,
como era antiguamente.
Esta mentira hacía sufrir mas
a la pobre criatura
que a pesar de estar loco
amaba la verdad y la justicia.


José G. 19/11/2006

1 comentario:

Paula Ameijenda Garrido dijo...

Hola!
Esa vejez que muchos no pueden disfrutar y un loco que no está tan loco...Felicitaciones!!!Un saludo